Comunista con móvil

Saludos, falsos progres (si fuerais auténticos, viviríais en la pobreza). Hoy nos quitamos la mordaza para hablar precisamente de eso, de la supuesta hipocresía de quienes teniendo dinero, se preocupan por los que no son tan afortunados, en lugar de dedicarse exclusivamente a acumular más, como dios manda.

 

Comunista con móvil

En el artículo de ayer me quejaba de los desmesurados salarios que les pagamos a nuestros políticos. En este asunto hay un sector de la derecha que coincide conmigo al cincuenta por ciento: les parecen demasiado altos los sueldos públicos, sí, pero sólo los de los representantes de la izquierda.

La derecha hipócrita suele señalar a los «culpables» de tener dinero siendo de izquierdas. Últimamente le ha tocado a Wyoming, aunque ya hablamos en artículos anteriores sobre los diversos blancos de sus críticas —ver enlaces abajo—.

A mí, el patrimonio que posea cada uno me da exactamente igual (otra cosa es cómo lo haya ganado), ese es un capote que mueven los conservadores a su antojo y que en ocasiones la izquierda embiste cerril, llevándola a cometer pequeños fallos como el de la transparencia de IU.

Esa discusión está de más, máxime cuando todos los «liberales» políticos y mediáticos se están beneficiando de subvenciones públicas, y eso no les parece incoherente ni algo a lo que deban renunciar. Por no nombrar el reciente rescate a las entidades bancarias, o la pasta que vamos a volver a soltar para que no dejen de ganar ni un euro los amigos constructores de autopistas. Otra vez se cae el mito del gran empresario español. Así, con red, emprende hasta el más tonto.

 
 

¿Que cobren menos los de izquierdas? Que cobren menos todos

 

 

Es habitual leer repetidas (son poco originales) este tipo de frases: «Comunista, sí, pero lleva un iPhone 5». No tenía muy claro lo que era un iPhone 5 antes de empezar el artículo, suponía que un móvil de la leche, de esos que si los pones sobre cuatro patas se convierten en una mesa de comedor. Estimados demagogos: si los comunistas deben renunciar al teléfono móvil «por coherencia», por el mismo motivo los católicos sólo podrían mantener relaciones sexuales con la intención de procrear. Qué queréis que os diga: me pido comunista (y no soy ni una cosa ni la otra).

En esto la derecha es más beligerante contra los de la hoz y el martillo, ya os digo. Pero también les he visto reprochar su no pobreza a los votantes del PSOE.

 

Repito que no me importa lo que ganen Wyoming, Cayo Lara, Eduardo Madina, Ada Colau o Pablo Iglesias. Se puede ser de izquierdas sin necesidad de andar rebuscando en la basura para acompañar la mortadela con aceitunas del fin de semana. No hay por mi parte la más mínima preocupación ética o moral al respecto, ni un dilema de coherencia ideológica. Estoy frontalmente en desacuerdo con el indecente dineral que les pagamos a los políticos, con independencia de que sean de izquierdas, de derechas o de Rosa Díez. Son cantidades desorbitadas contra las que he protestado siempre, pero que en tiempos de crisis como el actual, en el que los recortes se justifican mediante el «no hay dinero», deberían hacer estallar a más de uno. Si estuviera en la piel de quien no puede alimentar a sus hijos y, sabiendo que la mayoría de los Parlamentos están vacíos, cayera en la cuenta de que sus señorías cobran un millón de pesetas al mes, no sé cómo reaccionaría.

 

viñeta INEM, lista Forbes

Orgullo de lacayo


 

Y, en cambio, hay gente que lo acepta, sumisa, servil, sólo porque son de los «suyos».  No voy a decir que se merecen lo que les pasa, porque no le deseo mal a nadie, aunque se me revuelven las tripas con tanto pusilánime. Fijaos cuán grande (por usar la expresión que le escribieron a Rajoy) es el poder  del fanatismo cuando se alía con la propaganda, que aquellos que apenas llegan a fin de mes, los que están  siendo sangrados a impuestos y sufriendo los recortes, a menudo defienden a los culpables, peleándose con otros vasallos en su parcela de precariedad, en la cola de Cáritas o del INEM, protegiendo cada uno de ellos el honor de sus respectivos señores.

No hay pan para tanto chorizo, es verdad, pero tampoco hay cencerro para tanto borrego.

 
 

Una curiosidad: El teléfono móvil, más comunista de lo que usted imagina.

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Música: El muro de Berlín, de Joaquín Sabina

5 sin mordaza

  1. Me apunto eso de izquierdas, derechas o Rosa Díez Jajaja. El fanatismo está presente en todo lo que hacemos, en España por lo menos, diría que está en nuestros genes.

    La crítica de hoy: se me hizo corto, me quedé como un eyaculador precoz (¿Ya?) … Y Sabina… no lo trago, es superiora mi. Yo le daría el carné de socio de la Berdadera Hizquierda.

    Mensaje enviado desde un Lumia 520.

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    1. Claro, os he acostumbrado a tochazos, y si luego me marco una entrada más normalita, parece corta (pero que te haya sabido a poco será bueno, digo yo).

      Amigo Miguel, hay que saber distinguir entre la música (y la literatura, el cine…) y los músicos, escritores, directores… Se puede ser un perfecto impresentable y un músico genial (y viceversa). Dicho esto, que conste que a mí Sabina me parece un tío de puta madre. Como el Reverte. Ahora, conociéndote, entenderé si no vuelves a pasar por aquí en la vida XD

      ¡Ja, ja, ja! Pues yo de ti cambiaría de móvil. Y ya no sólo para evitar reproches de la derecha: Ejem.

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  2. Pandora Groovesnore 04/04/2014 a las 14:27

    Todo esto forma parte de la idea lote que hemos mamado desde pequeñitos. La izquierda ha de calzar alpargatas, chaqueta de pana y morir de hambre. La derecha debe llevar pelo engominado, vivir en el barrio de Salamanca y usar pantalones de pinza.
    Ay! cuanto mal ha hecho a la sociedad la posibilidad del pago a plazos! Eso es lo que nos ha convertido en verdaderos demócratas. Lo digo con toda la seriedad del mundo. Ni izquierdas ni derechas, ni cristianodemócratas ni socialdemócratas. Todo el mundo pagando a crédito.
    Lo de los estereotipos es una auténtica faena para quien se informa a través de los medios y de repente un día baja a la calle a ver de primera mano cómo es la sociedad en la que vive y se encuentra con que ya no vivimos en el XIX y los colores están difuminados. Hay rojos gordos como obispos y azules que llevan el pelo teñido de rojo y están a favor del aborto.
    Lo que de verdad escandaliza es la pasta gansa que nuestros representantes políticos (no sé qué intereses representan, la verdad, pero son nuestros, tuyo y mío) se llevan mes tras mes, ya sean de derechas, izquierdas o mediopensionistas. Y como el juego político está amañado, por lo menos, desde las antiguas cortes medievales, así nos va… elección tras elección, legislación tras legislación, subida tras subida, prebenda tras prebenda, siempre son necesarios los políticos… Y “todos son unos hijoputas, pero los otros son cuatro veces más que los míos”.
    Recuerdo un cruce de tuits hace tiempo de un tipo que le echaba en cara a Ignacio Escolar sus artículos escritos “seguro, con tu ipad de última generación que te habrá costado una pasta”. ¿Se puede llevar la boina más calada? Este tío la llevaba más abajo de los ojos, seguro, lo cual le imposibilitaba ver cómo es el mundo que le rodea… pobre…
    Por cierto, en mi barrio vi el verano pasado un pobre pidiendo y llevaba puesta una camisa lacoste ¿qué te parece? Estuve a punto de decirle, juro que por su bien, que no me parecía una buena campaña de marketing, y que sus beneficios podían ser superiores si llevaba algo sin cocodrilo, pero al final me dio corte. ;-)

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    1. Pues sí, tienes toda la razón. Y viene un poco a completar otro de tus estupendos comentarios, creo que fue en Berdadera Hizquierda.

      La pasta que les pagamos, y más aún el borreguismo con el que tantos lo aceptan, es superior a mis fuerzas. Es increíble ver cómo un beeeh puede convertirse en siiiií con paciencia y salivica, que dicen en mi pueblo. Fíjate si me cabrea, que se ha colado sin mi permiso al final de un artículo que iba de otra cosa.

      Tristemente habitual el ejemplo que pones del reproche a Nacho Escolar. Pero ¿qué ven de malo en que algunos, a pesar de tener dinero, se preocupen por los demás? ¿Será tal vez porque, actuando así, ponen en evidencia a los que sólo miran por sí mismos?

      Estoy de acuerdo, no es la mejor estrategia de marketing, je, je. Aunque el hábito no hace al monje, dicen. El que no quiera ayudar, siempre buscará excusas: que se lo va a gastar en vino, o que así se fomenta la indigencia, o que se lo merecen por vagos, o vete tú a saber.

      Gracias a los dos ;)

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    2. Pues yo no veo mal la posibilidad de pagar algo a plazos, pero si abusar de ello (que es lo que creo que hace la gente). Creo que uno de los males de esta sociedad es que no sabemos usar la cosas sin abusar de ellas.

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