Comunismo en Gaza

 

Hoy me apetece compartir con vosotros unos fragmentos del libro que estoy leyendo: Ciego en Gaza, de Aldous Huxley. Huxley es conocido entre otras cosas por haber escrito Un mundo feliz; a pesar de ser de ficción, uno de los mejores tratados que he tenido entre las manos sobre el ordenamiento de la sociedad, el abuso del poder, la política… A la altura del archiconocido 1984 de Orwell, y de otra grandísima novela del mismo autor que es quizá menos célebre, pero igual de buena y tremendamente divertida: Rebelión en la granja.

Hay dos libros de Huxley que se encuentran sin duda entre mis preferidos. No sé si entre los diez o los cien primeros; por suerte, nadie me va a obligar a hacer esa lista, porque lo tendría realmente complicado. Además del ya citado, el otro es una pequeña obra maestra, un ensayo sobre sus experiencias con las drogas desde el punto de vista científico, llamado Las puertas de la percepción. Este librito toma el nombre de unos versos de William Blake que podéis encontrar en El matrimonio del cielo y el infierno, también imprescindible:

 

Si se despejaran las puertas de la percepción, todo le aparecería al hombre tal cual es: infinito.

 

Dichos versos sirvieron asimismo para darle nombre a la banda de Jim Morrison (The Doors)… Pero no vamos a seguir concatenando, por mucho que me guste jugar a esto, porque no terminaríamos nunca. Podría comentaros que el libro de Blake fue ilustrado por su autor, como hizo Exupéry con El Principito… Pero no, no, mejor vamos a centrarnos.

 

Estos son los fragmentos de Ciego en Gaza. En ellos, dos de los personajes reflexionan sobre el comunismo y otras cuestiones. Me gustaría que me dejarais vuestra opinión al respecto. A mí me está resultando muy interesante leerlo en estos tiempos… No sé si llamarlos «revolucionarios», pero sí al menos convulsos.

 

«Es comunista, comunista sin reservas. Cree que en cuanto todos los hombres tengan el mismo dinero dejarán de ser crueles automáticamente. Y también que el poder irá a parar a manos de los mejores. Y está completamente convencido de que nadie que alcance el poder será capaz de abusar de él ni de desear siquiera semejante cosa. No sabe uno si admirar o envidiar a estas gentes, o si dar gracias a dios por no ser uno de idiotez tan integral».

 «El punto de vista de Helen estuvo basado en la acostumbrada dialéctica comunista: no habrá paz ni justicia social sin una “liquidación” preliminar de los capitalistas, liberales y demás gente. ¡Como si fuera posible emplear medios violentos e injustos para lograr la paz y la justicia! Los medios determinan los fines y han de ser de índole similar a la de los fines postulados. Los medios intrínsecamente distintos de los fines postulados, alcanzan fines semejantes a ellos mismos, en lugar de parecidos a los fines que se buscaban. La violencia y la guerra producirán una paz y una organización social dentro de las cuales estará encerrado el germen de más violencias y más guerras. La guerra que tuvo lugar para acabar con la guerra resultó, como de costumbre, una paz esencialmente guerrera. La revolución para conseguir el comunismo dio por resultado una organización social jerárquica, en donde una minoría gobierna por la fuerza, a la manera de Metternich-Hitler-Mussolini, y en la cual la capacidad de oprimir a los demás por el mero hecho de ser rico, quedó suplantada por el derecho a oprimir por el hecho de pertenecer a la oligarquía. La paz y la justicia social únicamente pueden ser alcanzadas por medios justos y pacíficos. Y la masa únicamente llegará a conducirse de manera justa y pacífica cuando haya sido enseñada individualmente a  conducirse de tal manera, incluso en aquellas circunstancias en que resultaría más fácil mostrarse violento e injusto.

(…) Para ella, el fin justifica los medios. Quizá algún día llegará a darse cuenta de la importancia de los medios».

 

¿Estáis de acuerdo con los personajes de Huxley en sus reflexiones sobre el comunismo? ¿Compartís sus opiniones sobre el fin y los medios? Como todavía no vivimos rodeados del Gran Hermano (dadle tiempo a Mariano), sois libres de comentar y explayaros todo lo que necesitéis, que no os dé miedo convertir esto por un día en algo parecido a un foro comunista.

 

Os dejo para terminar otra cita del mismo libro:

 

«Si todo lo que puede hacer una revolución es convertir a la humanidad corriente en otra humanidad corriente ligeramente distinta, la cosa no vale la pena».

 

 

Korsakov -Boikot

Música: Korsakov, de Boikot 

El audio del final de la canción está extraído de un diálogo de Federico Luppi con Juan Diego Botto en Martín H, tremenda película que os recomiendo. Viene muy a cuento a propósito de los recientes acontecimientos en Cataluña. Dice así: «No se extraña un país (…) El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país, es un tarado mental. ¡La patria es un invento! (…) Tu país son tus amigos, y eso sí se extraña».

Crédito fotografía de cabecera
 

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    1. Roberto López Zalbidea 16/12/2013 a las 16:04

      Los extremos se tocan… Podríamos hablar del fracaso del «Comunismo real» pero jamás del fracaso del análisis de Marx, hasta la fecha, por ejemplo…

      Y es que las ideas nunca sobran. En cambio, las ideologías, sí.

      Las ideologías, además de ser una manera de percibir la realidad con orejeras, siempre sirven de COARTADA. Antes de la legitimación del poder, está el afán del poder, sobre todo presente en narcisistas, megalómanos, y en otras sub-especies que tienden a gobernarnos.

      Salva, has dado en el clavo. El tema aquí planteado es infinito, y es la clave de lo que sucede, ha sucedido y sucederá, desde que el mundo es mundo y hasta que el mundo evolucione de verdad. Evoluciona la ciencia y el pensamiento. Y la política, de momento, no, atascada en ideas decimonónicas como el clasismo, el nacionalismo, y otras, y ocupada solo en «legitimar» las ansias de dominación de los de siempre.

      En este sentido, no nos diferenciamos demasiado de los monos: el macho alfa, la ostentación, etc, etc, etc

      Además, plantear estos temas en términos éticos (que es lo que básicamente son) se considera, interesadamente, claro, algo obsoleto. El mal repugna al bien… Y viceversa. Y es que la broma más exitosa del diablo consiste en hacernos creer que no existe. Si hablásemos de «la fuerza» y «el lado oscuro» a todo el mundo le parecería bien!! Si hablamos de ética, en cambio, parecemos verdaderos «freaks»!

      Me pongo en un brete al intentar comentar esta entrada tuya, que te ha quedado redonda. Y el acierto de Huxley al decir: «Como si fuera posible emplear medios violentos e injustos para lograr la paz y la justicia!» Efectivamente: el día después de la revolución, seguirá rigiendo el sentido común. Y además, al mal solo se le combate con el bien…

      Y es que los extremos se tocan.

      Un abrazo, amigo Salva, y enhorabuena por la lucidez!

      @LopezZalbid

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    2. Aunque la educación iguala, el deseo intrínseco del hombre es la superación y esta puede destinarse a muy distintos fines. Es imposible que unos cuantos dominen a todos los demás, porque cada individuo es único e irrepetible y sus afanes completamente distintos. No siempre los más inteligentes y preparados ansían el poder. Quizás algún día se encuentre una forma de gobierno más justa y ponderada, pero hoy por hoy la democracia es la más imperfecta pero mejor manera de llevar adelante una nación. Cuando la educación sea igualitaria realmente, estoy segura que tendremos mejores gobernantes, porque también los votantes serán mejores.

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    3. Gracias a los dos por participar. Mar repite, lo que me alegra un montón. Estoy de acuerdo contigo en recalcar la importancia de la educación. No sé si comparto ya tanto el optimismo implícito en tu comentario: «Cuando la educación sea igualitaria»… ¿Lo será? Por ahora, me parece que nos están alejando de esa meta a marchas forzadas.

      Vaya, vaya, vaya… Así que, Roberto, además de cantar y tocar la guitarra, ¿también escribes? Deja algo pa’ los demás, ¿no?
      Ya en serio: así da gusto, qué buena reflexión. Coincido en la relevancia de esa frase: «¡Como si fuera posible emplear medios violentos e injustos para lograr la paz y la justicia!», especialmente ahora que todo el mundo se acuerda de Mandela para lo que a cada uno le interesa. En nuestro esfuerzo personal por cambiar el mundo, o nuestro país, o nuestro barrio, tiene que haber alternativas que no impliquen convertirnos en lo que nos repugna. ¿Violencia? De entrada, no.
      Y si la bondad, la ética, la sensibilidad y la nobleza están pasadas de moda… Vale, pues a mí buscadme entonces en la sección de antigüedades ;)

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    4. Roberto López Zalbidea 16/12/2013 a las 18:44

      Hombre, escribir, escribir… Lo de escribir letras sí que me lo tomo a pecho, mira!.. Pero fuera cosas, sí te reitero el acierto en esta entrada, im-pe-ca-ble! Enhorabuena, y un gran saludo!!

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    ¿A ti tampoco te callan?

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