Charlie y la fábrica de chocolate, ¿de Tim Burton?

Saludos, umpa lumpas. Hoy me quito la mordaza para…

—¡Ssh! Que va a empezar la película.

Ah, vale. Perdón, perdón.

 

Una de esas tardes raras de domingo que se disfrazan de mañanas, me puse a ver una película de 1971 titulada Un mundo de fantasía. Aunque el título no me recordaba nada, a los pocos minutos me di cuenta de que era exactamente igual que otra película que ya había visto. Al consultar el título de la versión original todo quedó más claro: Willy Wonka & the Chocolate Factory.

Cuando terminó, me quedé bastante sorprendido. Porque al escribir «exactamente igual» no estoy exagerando: es la misma película, con la única diferencia (no demasiado notable) de los avances técnicos alcanzados en los treinta y cinco años transcurridos entre ambos rodajes. Obviamente, los actores son distintos, y en la versión de 2005 la empresa de los umpa lumpa llevó a cabo un ERE, quedándose con un solo actor clonado por ordenador.

Digo que me sorprendió por el bombo que le dieron a la película de Tim Burton: estuvo en los Óscar, en los Globos de Oro, inmensa recaudación de taquilla… «Fantástica, nunca has visto nada igual», es la cita del crítico del New York Times que destaca en la portada del DVD. Pues hombre, nunca has visto nada igual a no ser que hayas tenido la oportunidad de ver la versión de 1971, en cuyo caso ya has visto esta película.

Sé lo que son los remakes. Pero, del mismo modo que con las versiones de canciones, creo que sólo tienen una razón de ser, el de llevarte la película o la canción a tu terreno, darle otro enfoque, aportar algo nuevo. Que alguien grabe una canción conocida imitando la voz de quien la popularizó, y mantenga el ritmo, el tono, y la instrumentación original, me parece un absurdo, para eso ya está el karaoke. Y no os cuento ya si no se informa en los créditos y en la publicidad del disco de que se trata de una versión. Pues eso es lo que hizo Tim Burton con su fábrica de chocolate. De hecho, lo hablé con dos raritos que conozco, muy fans de este director (no tengo nada contra él; adoro, por ejemplo, Big Fish), y no tenían ni idea de que había una película anterior con niño pobre, chocolatinas con premio, enanos bailarines, niño gordo, niña mimada…

 

Charlie y la fábrica de chocolate, ¿de Tim Burton?

Volviendo al DVD, lo único que se lee en la parte trasera de la carátula es lo siguiente:

 

Una fantástica película adaptada del clásico cuento infantil, dirigida por el aclamado director Tim Burton con su imaginativo estilo…

 

Efectivamente, esta historia parte de un libro publicado en 1964 por Roald Dahl, cuyo título tomó prestado Tim Burton para su película. Pero la sinopsis del DVD es inexacta, siendo generosos: Tim Burton no adaptó el cuento. Eso es lo difícil, lo meritorio, lo que hizo, y muy bien, Mel Stuart en 1971. Burton se limitó a realizar la adaptación de la adaptación.

Se da aquí una cierta similitud con los imitadores de personajes famosos: unos pocos se dedican a estudiar las posturas, tics, coletillas, tono e inflexiones de voz, y con todo eso construyen una imitación del personaje en cuestión. Y luego están los que después imitan, con más o menos gracia, al imitador.

 

Imaginaos que cojo alguna novela de Cervantes, actualizo el castellano antiguo y la firmo como si fuera mía. Rinconete y Cortadillo, de Salva Solano. O que Santiago Segura vuelve a rodar La escopeta nacional, tal cual, pero cambiando a Sazatornil por Javier Cámara. ¿Qué sentido tendría esto? ¿No acusaríamos a Segura de haber perdido la inspiración, de haberse quedado sin ideas? Y ¿no sería cuando menos cuestionable ver en los medios alabanzas a La escopeta nacional, la excelente película del director de Torrente?

 

Remakes, redundantes remakes

Esto de los remakes sin sentido es algo habitual en el cine y las series estadounidenses. Ahora me acuerdo de El cabo del miedo, Soy leyenda… En cuanto a series, tenemos casos como The Office, calcada diálogo por diálogo a la original británica. Incluso escogieron a actores con físicos similares, que copian los gestos y los timbres de voz de los personajes de la serie inglesa.

Podríamos poner otros muchos ejemplos, pero creo que ya me he explicado con suficiente claridad. De cualquier manera, tenéis a vuestra disposición el apartado de comentarios, si queréis que ahondemos en el tema. Lo que me interesa es analizar por qué hacen esto. En mi opinión, el cine de Hollywood, como todo lo que proviene de EEUU, está inmensamente sobrevalorado. Aunque nunca había entrado en materia antes, ya le he dado al cine americano alguna «patadita» de pasada en otros artículos, estilo Petra Laszlo.

—Pero no te compares con esa malnacida.

Tienes razón. Decía que el noventa por ciento, como poco, de las películas y series estadounidenses son pura basura, bazofia infame, idiotizante, que el resto de países compramos a mayor gloria del imperio. Una cantidad ingente de dinero gastado en productos de consumo huecos, que no aportan nada, que olvidas en cuanto aparecen los títulos de crédito, fast films. Diálogos estúpidos, manidos hasta la náusea; gags que sólo te pueden hacer gracia si vas muy ciego de tripis; explosiones, sexo gratuito, violencia regalada. Como si sólo contaran con el mismo juego de piezas para rodar cada película.

Y para el pequeño cupo (porcentualmente hablando) de producciones con pretensiones más elevadas, Hollywood está seco, así que recurren a remakes de sus propias películas o de películas extranjeras. Y hablando de estas últimas:

 

¿Chovinismo francés? ¡Chovinismo yanqui!

Aparte del negocio, que tiene mucho que decir aquí, el interés por mantener el monopolio del entretenimiento audiovisual mundial, hay que tener en cuenta que la americana es una sociedad endogámica. Se creen el pueblo elegido de Dios (con permiso de Israel), se consideran el alfa y el omega del mundo, Yu-es-ei, Yu-es-ei. Sólo una sociedad así podría negarse a ver una película o serie extranjera si no la ruedan con sus actores y en sus escenarios. ¿No están hartos de ver siempre las mismas caras, los mismos paisajes? ¿No tienen curiosidad, afán de aprender, de ampliar sus horizontes? Cada cultura tiene sus particularidades, y al igual que viajando, se puede conocer mucho de otras naciones por su manera de ver el mundo, esto es: sus libros, sus películas, su gastronomía, su arte… ¿Por qué cerrarse a todo eso? Es lo que ocurre con cualquier nacionalismo: ¿para qué necesito salir de mi aldea, si semos los mejores?

Lamentablemente, el resto del mundo parece estar de acuerdo con los gringos. No sólo vamos adoptando su infecta gastronomía y su sistema económico suicida, no sólo compramos sus bodrios para que los emitan por la tarde Antena 3 o Telecinco, sino que empezamos a hacer películas a su manera.

 

Albacete, que no es poco

Para mi gusto, el cine español ha tenido siempre un nivel bastante alto. En la relación entre cantidad y calidad, infinitamente superior al de Hollywood, por mucho que aquí, por motivos políticos, algunos se hayan dedicado a desprestigiarlo. Y además, ese cine tenía mucho que ver con nuestra idiosincrasia. Hay que buscar el balance: si es importante conocer la cultura de otros países, también lo es conocer la propia, y jamás podríamos haber visto ni veremos salir de Hollywood una película tan desternillante y que a la vez cuente tanto de nosotros como Amanece que no es poco.

He usado el pretérito «tenía», quizás injustamente, pero de un tiempo a esta parte detecto que el número de directores españoles que tienden a emular a sus homólogos estadounidenses se va incrementando. Se estrenan menos maravillas como Mar adentro, Barrio, Camino o Los lunes al sol, y más del tipo Grupo 7. Y como casi siempre, la copia es aún peor que el original. Los tiroteos, atracos, persecuciones, asesinatos son habituales en una sociedad enferma de violencia como la americana, no en la nuestra. Y eso se nota.

«Pero es lo que quiere la gente, es lo que demanda el público. Esas películas llenan las salas de cine, por algo será». Desgraciadamente, eso no tiene nada que ver con la calidad, o tiene que ver muy poco. Para que una película se convierta en un éxito de taquilla sólo es necesario el adecuado bombardeo mediático que genere en una ciudadanía sin demasiados alicientes, el interés o incluso la ansiedad por rellenar así dos horas de su vida.

Nosotros no decidimos qué queremos ver ni en qué empleamos nuestro tiempo libre. Nosotros no decidimos raparnos un lado de la cabeza o salir en masa a la calle a cazar pokémons.

 

Imagen de cabecera: fotograma de Willy Wonka & the Chocolate Factory (Un mundo de fantasía), Mel Stuart, 1971

 

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8 sin mordaza

  1. En algo te voy a dar la razón. Lo que hace buena a una película no es su éxito en taquilla, sino la complejidad de su guión, el adecuado reparto de actores y/o actrices, evitar los clichés en la medida de lo posible y no tomar al espectador por idiota. Ahora bien, eso de que el cine español “ha tenido siempre un nivel bastante alto”…..perdona que discrepe.

    El cine español tiene películas buenas, pero son una minoría muy contada. Si hay algo que detesto son las típicas películas de humor absurdo como “Ocho apellidos vascos”, “Ocho apellidos catalanes” y todos sus clones con guiones casi calcados. Y eso cuando no te encuentras con películas de drogadictos, prostitutas y alcohol (ejem, Pedro Almodóvar, ejem).

    De entre todas las películas españolas, me quedo con “El laberinto del fauno”, que es hispano-mexicana y fue hecha por Guillermo del Toro (director mexicano). Como aficionado al género fantástico debo decir que me asquea mucho ese ‘repelús’ que tiene el cine español por este género. En España se tiene el prejuicio de que todo lo que tenga que ver con fantasía es de críos, pero la trilogía de “El señor de los anillos de Tolkien” no tiene nada de infantil, por ejemplo.

    PD. He echado en falta una ácida crítica a los críticos del cine. Ya sabes, esa gente que no se queda tranquila si no destroza cualquier película (aunque sea buena).

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    1. Como en cualquier faceta de la vida, la mediocridad es la tónica dominante, por definición. Pero lo que digo justo a continuación, en la comparación con el cine americano, es: «en la relación entre cantidad y calidad».

      Fíjate que aquí vamos a discrepar, pero es lo que tiene la subjetividad: Ocho apellidos vascos no me desagradó (la secuela no la he visto), creo que en las críticas a esta película hubo mucho de politiqueo. Y El laberinto del fauno me pareció entretenida, pero no considero que esté al nivel de otras que cito.

      Completamente de acuerdo con lo que dices del género fantástico, y no sólo en el cine. Dependiendo del momento, del estado de ánimo y demás, disfruto tanto con Proust como con Pratchett. Hay muchos que leen o ven películas con el dedo meñique levantado.

      Hace poco una amiga me pasó esta lista, realizada en base a las opiniones de críticos de 36 países distintos, de las cien supuestas mejores películas del siglo XXI. Mal gusto:
      http://www.publico.es/culturas/son-100-mejores-peliculas-del.html

      ¡Un abrazo!
       

      Twitter: @vota_y_calla

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  2. Me encanta esta entrada, hay mucho que rascar aquí.

    Sobre los remakes, habría que diferenciar entre remake y reboot, que parece que tan de moda se ha puesto este palabro. Como bien dices, un remake es volver a rodar una película mítica que, según el criterio de algunos, ha quedado obsoleta, con los avances tecnológicos de hoy en día, más que nada para que una buena idea se pueda aprovechar y la puedan disfrutar los adolescentes de hoy en día, criados en los efectos digitales, CGI, actores planos y demás. El resultado suele ser de espanto, vaya.
    Los reboots son reinterpretaciones de la misma idea, es decir, hacer otra película diferente partiendo de las mismas premisas. Ejemplo de ello sería Mad Max: Fury Road, que es tremenda, por cierto. De hecho, hasta hace poco creía que la franquicia Mad Max era correlativa en el tiempo, pero resulta que cada peli de Mad Max no tiene nada que ver con la anterior, son todas reboots en base a una misma idea (la del poli que lo pierde todo y se busca la vida en el desierto australiano en busca de agua y gasolina).

    ¿En qué lugar queda la peli de Burton? Remake puro y duro. Pero además sin la mala leche ni la oscuridad, ni el sutil mal rollo que destila la película de 1971.

    Winter is coming. El invierno de los remakes se acerca. A muchos les han dado donde más dolía, por ejemplo, con Cazafantasmas. Yo creo que la película de 1984 es perfectamente disfrutable hoy en día, no ha envejecido nada mal y además cuenta con nada más y nada menos que con toda una Sigourney Weaver, un Dan Aykroyd y un monumental Bill Murray, con sus constantes salidas de tono y ese aire de vividor tan delicioso.
    Ahora tenemos a Las Cazafantasmas, que no he visto ni pienso ver, así que no sé si es un remake, un reboot o un pastiche indigerible dirigido a la pre-adolescencia actual. Por los tráilers que he visto, dan ganas de que pase uno por encima de las cuatro científicas.

    Sobre los remakes yankis, ya lo has dicho todo. Allí no conciben ver una producción que no hayan hecho ellos, con sus actores y sus paisajes, se les jode la mente, les provoca un cortocircuito. Y lo de leer subtítulos NO es una opción. Los productores yanquis lo saben, y cuando ven una idea extranjera que puede funcionar en USA, la compran y la venden como producto americano, que SIEMPRE es de calidad muy inferior al original, con sobreactuaciones, explosiones sin venir a cuento, frases tipo “que me aspen”, “apuesto a que”, “oh dios mío”.
    Fíjate en las series británicas y en las americanas. Mientras que los británicos cogen una idea y son capaces de desarrollarla de forma concisa en 2 temporadas de 6 capítulos cada una, los yankis cogen la misma idea y la exprimen ad infinitum con 10 temporadas de 15 capítulos cada una, parones y mucho relleno. O bien la cancelan de repente por el capítulo 23.

    Coincido contigo en lo del cine español. A mí me encanta, qué quieres que te diga. Y “Amanece Que No es Poco” es una GEMA, la tengo en un altar. Como el cine de Berlanga, el de Bajo Ulloa, algo de Medem (¡La Ardilla Roja!), un poco de Balagueró, otro tanto de Amenábar, mucho Fesser, por favor. Es lo nuestro. Cuando queremos imitar al cine yanki, es cuando la cagamos. Y si metemos al sinsangre de Mario Casas, apaga y vámonos, no he visto cosa más poco creíble, sosa y banal.

    Para finalizar, me ha gustado mucho tu comparación de “¿Para qué salir de nuestra aldea, si semos los mejores?”. Me ha recordado a ese latiguillo tan rancio de “Pa qué irse al extranjero, si aquí en España tenemos de tó?”. En fin…

    Un saludo!

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    1. Pues no tenía ni idea tampoco de que las pelis de Mad Max eran independientes entre sí…

      La nueva de Los cazafantasmas no la he visto, pero firmo tu frase de los tráilers, ¡jaja!

      La de los subtítulos es una excusa que suelo ver en algunos foros, usada como argumento por quienes defienden los remakesdel cine americano. Pero ese argumento no se sostiene desde el momento en que hacen lo mismo con las películas y series inglesas. Además de The Office, citada en el artículo, me viene a la cabeza House of Cards, aunque en este caso no se han limitado a cambiar las caras, la adaptación está algo más elaborada. Lo que más me ha sorprendido de esta serie es que, si bien en el libro y en la serie de la BBC, el prota es de derechas, admirador de Margaret Thatcher, en la americana Kevin Spacey es del partido Demócrata.

      Todos los locos formamos parte del club de Amanece que no es poco.

      De Medem, además del excelente y valiente documental La pelota vasca, me gustó mucho Habitación en Roma.
      De Balagueró no he visto nada.
      Y hablando de Fesser, qué grande Cándida, también.

      Gracias como siempre por tus comentarios, tan currados.
       

      Twitter: @vota_y_calla

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  3. Sobre este tema podríamos hablar largo y tendido. Estoy de acuerdo con Nemo, te faltó un poco hablar de los críticos, que al fin y al cabo, son como el resto de los periodistas: Su opinión depende de quien le pague.

    Vanilla Ice vs Abre los ojos por poner un ejemplo de lo que criticas en esta entrada.

    Hoy quiero romper una lanza en favor de esas películas de acción que tan poco os gusta. El cine también es un modo de entretenimiento, caro eso si. Cualquier película puede servir para hacerte pasar un par de horas entretenido, relajarte, olvidarte de todo. No tiene de malo. También hay películas de acción buenas y malas.

    Pd: Me gustó ver en la lista la peli de Inside. A pesar de ser de animación, es muy entretenida para los adultos.
    Pd2: Otra que aparece y me gustó es “Olvídate de mi”. Si en vez de protagonizarla Jim Carry lo hiciera otro actor, la valorarían más.

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    1. No he visto Vainilla Sky. ¿Algo interesante, o se limitan a cambiar a Noriega por Cruise?

      Ey, que conste que aunque el cine de acción no es mi preferido, no tengo nada contra este género, ni contra la comedia. Es lo que tú dices: hay pelis de acción buenas y malas. A mí las que me aburren son esas pelis de acción americanas que son exactamente igual que tooooodas sus predecesoras y las que les seguirán por los siglos de los siglos.

      Dices Inside out, «Del revés», ¿no? Tiene buena pinta.

      Sí, con Jim Carrey hay muchos prejuicios, pero además de las comedias puras y duras, tiene peliculones como El show de Truman o Man on the Moon.
       

      Twitter: @vota_y_calla

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      1. Inside out, si. Deberíais darle una oportunidad. Me gusta como explica el funcionamiento de la mente humana, a medida que crecemos, de una manera tan sencilla y divertida.

        Twitter: @MiguelNNGG

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