Los catalanes contestan en catalán

Hoy me quito la mordaza para desmentir el bulo de que en Cataluña contestan en catalán a los que sólo sabemos hablar castellano.

 

 

¿Es verdad que en Cataluña te contestan en catalán si les hablas en castellano?

 

Nací y me crié en Murcia. En mi entorno, cuando salía el tema, se repetía un tópico sobre Cataluña: los catalanes son unos maleducados, si les preguntas en castellano te contestan en catalán.

Vas a una tienda, pides una barra de pan y el dependiente te pregunta si lo quieres blanc o integral, con lo que te quedas sin saber qué decir, confundido por ese idioma inescrutable.

O paras a alguien por la calle para preguntarle cómo llegar a la Sagrada Familia y te contesta: tot recte i a la dreta, que a saber qué significa. Todos saben hablar castellano, pero responden en su dialecto nasal por joder, para que te pierdas buscando el Parque Güell y acabes en la Barceloneta.

Crecí dando por hecho que eso era así. Si la gente lo contaba, sería por algo. Cuando el Llobregat suena y tal. Nunca me planteé que pudiera ser de otra manera. Qué cabrons, los catalans.

Pasó el tiempo, me eché novia y decidimos ir a conocer Barcelona. Ella tampoco había estado nunca.

El único problema iba a ser, tal vez, el idioma. Entiendo bastante bien el catalán, como ya he explicado alguna vez por aquí. No lo digo por tirarme el rollo, tampoco le veo ningún mérito. Es verdad que tuve profesores del nivel de Andreu Buenafuente y Satanás Cor Menut, pero el castellano y el catalán (o el valenciano) son extremadamente parecidos. Un 85 % de similitud léxica, calcula la web Ethnologue. Así que no comprendo cómo hay tanta gente que cuando escucha el catalán parece estar oyendo vasco (o euskera, como queráis).

Pero una cosa es entenderlo y otra hablarlo. Y de esto último, ni papa. ¿Se molestarían si nos dirigíamos a ellos en castellano?

Pues no, pero ahora os cuento. Porque años después, en 2014, pasé diez días en Gerona. Ya estaba en todo su apogeo la polémica del referéndum y, además, esta provincia es una de las que más apoya al independentismo. Un «bastión» o «fortín», que dicen los medios de derechas, muy preocupados porque España deje de ser Una.

En Gerona había esteladas por todos sitios. Algunas de sus preciosas placitas y calles medievales de iluminación tenue (cómo se agradece esto) estaban plagadas de ellas. Esteladas en cada balcón, como los geranios en Sevilla.

 

 

 

Pues ningún problema, oye. Como en el viaje de Barcelona, empleamos el castellano en los hoteles, en los taxis, en autobuses, taquillas de esto y aquello, restaurantes muy pijos y tabernuchas de mala muerte, bares de copas, supermercados, tiendas de todo tipo (desde ropa a librerías de segunda mano), mercados callejeros, museos…

A veces intentábamos hacer algún gesto, saludando o despidiéndonos o dando las gracias o pidiendo la cuenta en catalán, pero no pasábamos de ahí.

También preguntamos en castellano a gente por la calle, como buenos turistas. Y nadie, nadie, nos contestó nunca en catalán.

Como es lógico, en algunas terrazas, por ejemplo, se acercaban y te preguntaban en su idioma qué ibas a tomar. Pero cuando respondías: café con leche, zumo de naranja y media de tomate, por favor, acto seguido pasaban a modo castellano con toda naturalidad.

Recuerdo incluso un pequeño restaurante de Gerona donde, ya terminando los postres, un camarero de nuestra edad con el que habíamos intercambiado bromas durante la cena, se sentó unos minutos con nosotros para marcarnos en el mapa algunos bares de buena música en los que seguir la fiesta. El chaval hablaba un catalán cerrao, se notaba que no estaba acostumbrado a manejarse en castellano, así que cada dos por tres se le cambiaba el chip a su idioma. Pero cuando se daba cuenta se disculpaba, apurado, y corregía. Nos reíamos porque al rato volvía a las andadas.

Nos marcamos entre los tres un catañol muy divertido (y más con media botella de vino en el cuerpo).

Siempre puede haber algún gilipollas, y no dudo de que lo habrá, de esos que digan: si vienes a mi tierra, te esfuerzas en aprender mi lengua o te marchas. Pero no nos encontramos con ninguno. Es peligroso extraer conclusiones generales de experiencias personales, pero es una experiencia de más de veinte días entre Barcelona y Gerona (incluidos municipios como Cadaqués). Tal vez en algún pueblo perdido sea así, no lo sé. Pero en los lugares turísticos, parece evidente que no.

 

 

Perdonen que no me lo trague

Al volver del primer viaje pregunté a algunos de esos a los que había oído repetir el bulo de que los catalanes se molestan si les hablas en castellano y te contestan en catalán, y resultó que nunca habían estado en Cataluña. Como sucede tantas veces, alguien que supuestamente había estado allí se lo había dicho. E igual ese alguien hacía, a su vez, de portavoz de un tercero. Como los que han visto el gracioso epitafio en la tumba de Groucho Marx.

Esto no es una defensa ciega del pueblo catalán, y no se caracteriza el que escribe por ser amigo de nacionalismos, más bien todo lo contrario. Como escribe José Antonio Marina, las naciones no existen, son «ficciones necesarias», conceptos fruto de la inteligencia que nos hemos dado porque, como tantos otros inventos abstractos, nos resultan de utilidad en determinadas circunstancias. El problema es que después hay quien olvida su origen ficticio, llegando incluso a pelearse o matarse por ellos, que es como hacerlo «por el sexo de los ángeles».

Como a los murcianos o a los palentinos, se puede criticar a los catalanes por muchas cosas. Sus políticos son tan corruptos como los del resto de España, y no creo por tanto que una hipotética independencia solucionara nada. Aunque tampoco me preocupa.

Pero de entre las cosas por las que se les puede criticar, el supuesto empeño en introducirnos su idioma por la fuerza a los turistas castellanohablantes no es una de ellas. Al revés, creo que la amabilidad y la consideración con los visitantes es una de sus virtudes.

 

 

 

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¿Y vosotros? ¿Habéis tenido algún problema para expresaros en castellano cuando habéis viajado a Cataluña?

 

Imagen de cabecera: Toma nota y… viaja

 

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41 sin mordaza

  1. ¡Ya era hora que alguien hablara de esto!

    Explico mi experiencia: he vivido 14 años en Cataluña, concretamente en Barcelona, Premià de Dalt y Mataró. Naturalmente, durante estos años me he dedicado a visitar casi la totalidad de la geografía catalana y, obviamente, he trabajado allí.
    A pesar de ser alicantino, soy castellanoparlante, como tantos otros y nunca, repito, nunca, he tenido problemas en Catalunya con el idioma.

    Reconozco que yo, por respeto, también quise integrarme en la cultura y lengua catalanas y respondía en catalán a aquél que se dirigía a mí en el idioma; pero por regla general, cuando me dirigía a alguien, lo hacía en castellano. En 14 años, nunca recibí un mal gesto, una mala cara ni nadie me llamó la atención. Muy al contrario, en cuanto el interlocutor detectaba que el catalán no era mi lengua materna, automáticamente cambiaba el chip y se pasaba al castellano.

    Otras veces, al ver que nos entendíamos, seguía hablando en catalán y tan amigos.
    Existe la creencia (errónea) de que el catalán es tan maleducado que, cuando alguien se dirige a él en castellano, responde en catalán para tocar los cojones. Nada más lejos de la realidad, créanme.

    Es cierto que a veces ocurre, pero el motivo es porque hay mucha gente que, habiendo nacido en Catalunya y entendiendo perfectamente el catalán, se expresa en castellano (por familia inmigrante, educación franquista, etc.) con lo cual no hay problema de comunicación entre catalanoparlantes y castellanoparlantes. Tú me entiendes, yo te entiendo, aquí paz y después gloria.

    Luego está el caso del turista que viene de Salamanca, pide un café, el camarero le pregunta “Sol o amb llet?” y el pobre turista cree que le están toreando, cuando en realidad el camarero no sabe si el cliente es de Barcelona o de Salamanca. Lo sencillo es decir “Perdone, pero soy de Salamanca y no entiendo el catalán” y el camarero en el 99% de los casos, hablará en castellano. Pero claro, es más cool hacerse la víctima y quejarse a sus paisanos de que los catalanes son unos cabrones, y seguir difundiendo mierda.

    A modo ilustrativo, dejo este vídeo buenísimo de una chica que habla sobre el tema de la catalanofobia.
     

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    1. Yo residí un par de décadas en la zona de Barcelona, y corroboro lo que cuenta David: en 20 años tropecé con una (y sólo una) impresentable que se negó a hablar en castellano, y además me vino a decir que no entendía mi castellano con acento (por entonces) valenciano.

      Lo que sí he conocido es la otra cara de la moneda: al final adquirí algo de acento catalán, y me han puteado fuera de Cataluña. Eso hizo que me volviese un tanto maleducado. Cuando un desconocido me paraba por la calle, yo saludaba en catalán, y si se sulfuraban les contestaba con un resuelto “a fer la ma!”. Igual he contribuido a fomentar la leyenda negra.

      Buen tema Salva, como casi siempre.

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      1. Jaja… a mí me ha pasado lo mismo. He adquirido vocabulario y acento catalán, y ahora, si hablo en valenciano, me sale el catalán. Nadie me ha dicho nada, pero hay miradas que lo dicen todo. Otra veces, cuando sé que estoy ante un catalanófobo, hablo deliberadamente en catalán por tocar els collons.

        Luego está el que me pone a parir a los catalanes, y entonces le espeto con un “Jo sóc català” que se le queda la cara como un poema. Apresurándose, naturalmente, a aclarar que “ojo, los catalanes son muy trabajadores”, “la culpa es de los políticos” y toda la ristra de tópicos disponibles.

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        1. Guárdame el secreto, pero lo de “sóc catalá” lo aplico incluso en mi pueblo de la Mancha, que aquí sí que les pega un corte de lo más sentido. Sobre todo si inclino sobre ellos mis más de 100 kilos con cara de independentista en celo.

          He visto caras adquirir colores que ni siquiera sabía que estaban en la gama facial.

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      2. Lo del acento me ha hecho acordarme de una anécdota de mi excuñá. Se examinó en Castellón y le recriminaron que su valenciano era demasiado «oriental». Creo recordar que se referían a que tenía acento catalán.

        Esto de la exigencia del conocimiento del valenciano para trabajar en la Administración es un problema muy gordo para todos esos que viven en la Comunidad Valenciana pero nunca han hablado el idioma.

        Hay muchos pueblos, como en el que vivo, en el que nadie habla valenciano, a pesar de haber nacido y vivido siempre aquí. Municipios que pertenecen a la Comunidad Valenciana como podrían haber pertenecido a Murcia o Albacete. Y para toda esa gente (muchos miles de personas), exigirle un título de valenciano para poder presentarse a las oposiciones, o que les resten puntos por no tenerlo, es una putada. Porque una cosa es entenderlo, como decíamos, y otra muy distinta hablarlo o escribirlo o incluso tener que hacer un examen en ese idioma.

        Me parece una imposición algo artificial. Vivo desde hace años en un pueblo de 23.000 habitantes y jamás he escuchado a nadie hablar valenciano, y estoy convencido de que los que dominen el idioma, si los hay, pueden contarse con los dedos de una mano.

        Aunque tal vez sea una medida necesaria para que la lengua no muera, no lo sé.

        Twitter: @vota_y_calla

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        1. Tiene sentido Salva. Si opositas a la Generalitat te pueden destinar en cualquier lugar del territorio, donde los usuarios del servicio ejerzan su derecho a hablar y escribir en la lengua que prefieran. Mal estaríamos si los servidores públicos no fuesen capaces de respetar un derecho público.

          De hecho, en mi opinión, incluso a los antidisturbios se les debería exigir idiomas vernáculos para que nos pudiesen sacudir en nuestro idioma (y yo me pido el latín macarrónico).

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        2. A mí, en el fondo, no me parece mal que se exija unos conocimientos de la lengua regional si ese pueblo está dentro de la comunidad, aunque a penas se hable el idioma. El valenciano, el catalán, etc… son patrimonio cultural y hay que conservarlo.

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            1. Sacudir, Salva, dije sacudir.

              La única disolución decente es en bebida espirituosa. Un buen vinillo de misa, whisky 12 añazos of The Monks, cerveza monasterio de Yuste o Franciskaner, …
              ¡A Dios rogando con el codo empinando!

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    2. Gracias por compartir tu experiencia, David.

      Y muy bueno el vídeo (quitando la musiquilla machacona).

      Nunca lo había visto, pero al parecer, lo petó en su momento. Tres millones y medio de visitas. Parece que se llevaron a la muchacha a la tele y todo.

      De 2013, y seguimos igual o peor.

       
      Es curioso que se hable tanto de esta supuesta cerrazón catalana y nadie hable de los ingleses de las zonas costeras. Me explico: tengo clientes de esa nacionalidad que llevan veinte años (20) viviendo aquí, y digo viviendo, no con una casa que visitan de vez en cuando, personas que residen la mayor parte del año en España, y aun así no hablan ni una palabra de español.

      No les hace falta, por aquí todos los comercios y servicios les atendemos en inglés. Y como en las zonas del interior no ocurre igual, pues se quedan en su gueto y tan contentos. Lo único que les interesa es el sol y la comida, y eso ya lo tienen en su metro cuadrado; ¿para qué van a moverse?

      Hay excepciones, pero en este caso y por lo que yo conozco, es al revés: rara vez me encuentro con alguno que hable cuatro palabras de nuestro idioma.

      Twitter: @vota_y_calla

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      1. Lo de los extranjeros viviendo aquí sin saber una palabra en español es algo sangrante. Conozco gente que lleva 30 años viviendo aquí, y no son capaces de articular una frase en español. La explicación es sencilla: sólo quieren seguir viviendo en UK, pero con el clima y los precios españoles. De manera que se juntan entre ellos, se montan sus negocios, viven en sus guetos y, como digo, es como si no vivieran en España. Uno de los casos más curiosos es la colonia noruega que hay en Alfaz Del Pi, cerquita de Benidorm.

        Ellos no necesitan aprender una palabra en español porque TODO está en inglés, para ellos. He llegado a ver anuncios de cualquier negocio en inglés, alemán, ruso, francés y holandés… excepto en español. Al lado de mi casa hay una valla publicitaria de una óptica (un Robin Look) completamente en alemán. Los extranjeros SE INDIGNAN si alguien no sabe su idioma.

        Todo porque estamos todavía en la política de bajarse los pantalones ante el extranjero, vivimos en “Bienvenido Mr. Marshall”, tenemos implantada la idea de que “al extranjero hay que permitírselo todo que trae dineros, y si hay que tatuarse la bandera de españa en la lengua y lamerle el culo, se hace”.

        Es una de las cosas que más me chocaron cuando volví: el poco respeto tanto de los extranjeros residentes hacia nuestra lengua, como nosotros mismos al permitirlo; y es algo que siempre he admirado de los catalanes: su celo para conservar la lengua y cultura, y no dejarse pisotear tal como hacen por estos lares.

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  2. Salva, las naciones, te guste o no, existen, aunque tiene poco que ver con el nacionalismo político. La RAE define el concepto como el culo, excepto en la tercera acepción: “Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.” Si te aburres puedes consultar el concepto desde la perspectiva política, psicológica o etnográfica, pero existe.

    Y sí, hay quien muere por ese sentimiento – pregúntale a los kurdos, por ejemplo – porque hay quien mata por impedirlo – seguro que se os ocurre alguien – . Y sin embargo, cuando se le deja tranquilo, es simplemente una faceta más de una identidad colectiva.

    (Esto es por meter un poco de mal rollo, que si no te aburres)

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    1. Ey, Vicente, gracias por preocuparte por mi tedio ;)

      Digo (o decimos, si meto en el saco a José Antonio Marina) que las naciones «no existen» en el sentido de que son ideas creadas por nosotros, como la religión o el Derecho. En la línea de lo que dice el personaje de Luppi en Martín H al afirmar: «La patria es un invento».
       

       
      Obviamente, no iba por el conjunto de habitantes de un país, sino por esa idea que tienen muchos de la nación como algo tangible, sagrado, eterno e inmutable, que existe igual que puede existir una montaña.
      Como si las fronteras fueran reales.

      Igual os puedo copiar algún fragmento de Marina, que lo explica mejor que yo.

      Twitter: @vota_y_calla

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      1. ¿No existe? Todas las construcciones sociales existen en la misma medida. ¿Existen las izquierdas o las derechas? Esas normas sociales que llamamos educación, ¿existen? ¿Y las ideologías? Las leyes no son más que palabras, a las que les otorgamos poder desde el conjunto de la sociedad, ¿dirás que no existen, que no son una realidad? Pues duelen como si lo fueran.

        Salva, toda nuestra identidad social está construida, y no es menos real por ello. Otra cosa es que cada cual niegue aquellos aspectos que le gusten menos, pero no por ello se desvanecerán si el resto de la sociedad los integra y acepta.

        (¿Ves como te he sacudido un poco el tedio?)

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        1. Creo que en el fondo estamos diciendo lo mismo.

          Te paso con Marina. En el artículo hablaba de memoria, pero he encontrado uno de los libros donde escribe de esto:
           
          «Es necesario desmontar las mitologías políticas que habían sacralizado las grandes palabras —Nación, Soberanía, Pueblo, Raza, Estado— al tiempo que tocaban a rebato, para hacerlas retornar a lo que son: invenciones de una humanidad que intenta resolver el dificilísimo problema de convivir y se siente en descampado. Tenemos que recuperar su carácter de ficciones —de ficciones necesarias— para tener conciencia clara de la precariedad de nuestras situación, de la necesidad de nuestra participación y compromiso. Si he mantenido el término ficción, en vez de utilizar otros menos escandalosos como “hipótesis”, “teorías”, “creaciones”, ha sido, precisamente, para enfatizar su vulnerabilidad, y nuestro riesgo».
           
          José Antonio Marina, Tratado de filosofía zoom. Ariel.

          Twitter: @vota_y_calla

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          1. Uno de los problemas que sufrimos es la apropiación de las palabras, esos significantes vacíos de Laclau que tan bien han explotado los ilustrados de Podemos. Una construcción social no es ficción, ni hipótesis, ni teoría, … es una realidad cuando es aceptada. Me rebelo contra esa tergiversación que niega la existencia real de los intangibles.

            Te pongo un ejemplo: ¿es real una hipoteca? ¿La puedes poner en una estantería, sentarte encima, o limpiarte los zapatos con ella? Como mucho lo harás con una representación simbólica – la escritura, pro ejemplo – pero no con la hipoteca, porque es un convenio. Y sin embargo, tiene consecuencias reales.

            El mismo dinero es una convención social, y supongo que nadie me dirá que es una hipótesis. Otro tanto cabe decir de los supuestos mundos virtuales, que se lo expliquen a quien es acosado en las redes. Si acaso, cabría hablar de una realidad física y otra virtualizada.

            Por tanto no estamos diciendo lo mismo. Cuando alguien está dispuesto a matar o morir por algo, es una falacia denominarlo “ficción”, porque para quien mata o muere – o se arruina, o pierde su vivienda – la cosa es muy real.
            Insisto, si prefieres ver las construcciones sociales que pretendes negar como una entelequia, eres muy libre. Ahora bien, no te sorprendas si luego no funciona al llevarlo al terreno político.

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            1. No, no es real una hipoteca en el sentido en el que estaba hablando, del mismo modo que no lo es el dinero. Yo me cuido mucho de distinguir entre una persona, un animal o un árbol, y una hipoteca, diez euros o el Estatuto de los Trabajadores.

              Que tenga consecuencias reales no significa nada. Mañana pueden matarme en nombre de Dios, y no por eso Dios será más real.

              Pero no quiero meterme en disquisiciones filosóficas que se alejan del tema del artículo. Aunque igual hemos dado sin querer con una buena veta donde picar en profundidad otro día…

              Como hoy es domingo pero mañana no se trabaja y estoy de buen humor, voy a terminar dándote la razón a medias en tu primer párrafo. Sigo con Marina (que no es nada amigo de Podemos, por cierto; creo que vota lo mismo que tú):
               
              «En el mundo moderno aparece la idea de nación como comunidad imaginaria. Mientras millones de alemanes, españoles o franceses crean en la existencia de una nación alemana, española o francesa, se emocionen a la vista de símbolos nacionales, continúen relatando mitos nacionales y estén dispuestos a sacrificar tiempo y bienes por su nación, esa nación existirá.

              Fieles a la pragmática de la ficción, esos ciudadanos hacen todo lo que pueden para ocultar ese carácter imaginario. Con ello, convierten en ser real lo que no era más que un medio, un instrumento o una herramienta. La mayoría de las naciones aducen que son una entidad natural y eterna, creada en alguna época primordial».

              Twitter: @vota_y_calla

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              1. Salva, para ti la perra gorda. Para celebrar el día del señor me estoy cargando mi perfil de Facebook y no me apetece hacer relleno de adoquines (siempre desde el cariño, y reconociendo el pelazo que tiene tu adoquín).

                Y por cierto, no tienes ni idea de lo que voto. Que milite en el PSOE no significa que me haya casado con García-Page, ni que le haya prometido fidelidad eterna a la organización. Que una moderada promiscuidad condimenta la política.

              2. Me han hecho notar que, en la siguiente entrada, pareciera que insulto a Salva llamándole adoquín. A ver, en este contexto entiéndase el palabro en la frase como cabeza dura=testarudo.

                Derecho éste de la testadurez que no se discute, por otra parte.

                Y por dejarlo claro, quiero, obviamente sin ánimo concupiscente alguno, todo lo que queda debajo de ese pelazo.

                Dicho está para aclaración general.

  3. Es que este como tantos topicazos no se tiene en pie. Yo estoy muy unido a Catalunya, voy muy a menudo, jamás me ha ocurrido. En Gerona nos han tratado como en ningún sitio. La educación y hospitalidad es magnífica.

    Twitter: @volemblog

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    1. Y eso que, como decíamos, Gerona es un «bastión» del independentismo.

      Me he acordado de otra cosa que no he comentado en el artículo: como dije en otra entrada, coincidí con un grupo de catalanes en un viaje a Argentina. Entre ellos (en el autobús, por ejemplo) los escuchaba hablar siempre en catalán, pero cada vez que estaba yo en la conversación, todos pasaban educadamente al castellano. Y eran diez o quince.

      Hasta que les dije que no hacía falta, les expliqué mis clases con Son Goku y Buenafuente, y desde entonces nos manejamos del modo que decía David arriba: ellos hablaban en catalán y yo en castellano.

      Twitter: @vota_y_calla

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  4. DespidoDiferido 26/04/2017 a las 20:28

    Una sandez como la copa de un pino. Por motivos de trabajo he visitado Barcelona no menos de una docena de veces, la vez que menos he pasado allí una semana, la que más dos meses, y nunca me he encontrado ese problema, que no está más que en la mente de mermados como los que fomentaron, por ejemplo, la mal llamada “guerra del cava”. Podía ser que iniciaran la conversación en catalán, pero siempre, en cuanto se percibían de que era castellanohablante, inmediatamente pasaban a esta lengua. Quienes menean ese espantajo están interesados en distraer la atención de cosas de bastante más enjundia.

    Twitter: @DespidoDiferido

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    1. No entiendo cómo pueden ser tan diferentes unas experiencias de otras. David ha vivido allí 14 años y ningún problema; Vicente 20 años, y lo mismo. También tenemos lo que cuenta Soms iberics y tú mismo.

      Y en cambio, hay varios comentarios en Facebook de personas que parecen haber visitado otra Comunidad distinta a la que yo conocí (?)

      Twitter: @vota_y_calla

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      1. Yo, como no quiero dejar solos a mis gorrinos, no he ido al extranjero, pero a mi primo Eulogio, que le apodamos Azulón porque siempre va de color Azul-Movimiento, le ha pasado.

        Y eso que no hizo nada raro, sólo les exigió que le hablasen en español, que para eso estaban en España. Cosa natural, digo yo, que todavía no se han independizado. Pues ¿te quieres creer que le decían cosas en catalán, que luego las buscó en el diccionario y no estaban?

        Volviendo a lo que dice ese del micro y los cascos, le pregunté al Azulón si le habían dicho alguna vez eso de “aferlamá”, y me ha dicho que sí, en Cullera, y que por los signos era algo que era pecado (no conseguí sacarle más).

        Igual esos que dice usted del faceboooc visten también de azul marino, y que a los catalanes eso no les gusta. Digo yo que será eso.

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  5. Bernat Navarro Peris 27/04/2017 a las 14:49

    Por abundar en lo que se ha dicho aquí contaré mi experiencia.

    Soy valenciano y catalanohablante, mi lengua materna es la variente de catalán que nosotros llamamos valenciano. He visitado Cataluña inumerables veces, tanto por trabajo como por vacaciones y turismo.

    Cuando estoy en Cataluña suelo dirigirme a la gente en catalán como primera opción. En algunas ocasiones me han respodido en castellano (taxistas, camareros) porque supongo que es su lengua materna y es lo que hacen habitualmente sin que les suponga ningún problema. En estos casos yo también me paso al castellano naturalmente.

    Pero lo que siempre me ha llamado la atención, por ser totalmente contrario al bulo del que tratamos hoy, es que en muchas ocasiones personas que por su acento son claramente catalonahablantes me han respondido en castellano. Cuando me sucede esto suelo pasarme yo también al castellano si no tengo mucho tiempo para explicaciones. Cuando no tengo prisa suelo insistir en hablar en catalán y si mi interlocutor sigue insistiendo en usar el castellano le explico que soy valenciano. Casi siempre la respuesta es que, por mi acento distinto al catalán, creian que yo no era catalonohablante y por deferencia usaban el castellano porque creen que significa menor esfuerzo para ellos que para mí.

    Esta es mi experiencia y por eso siempre he creido que los que dicen que a ellos les ha pasado lo del bulo en realidad mienten. No siempre es una mentira con mala intención, es solo que queda mejor decir que lo que alguien te ha contado te ha pasado a tí mismo.

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    1. ¡También me ha pasado eso que cuentas muchísimas veces! Dirigirte a algún catalanoparlante en catalán, y que este cambie al castellano porque ha notado que, aunque lo hablas bien, tienes un acento foráneo que te delata. Es algo que, por una parte me generaba agradecimiento por la derefencia, pero por otra no me gustaba.

      ¡Pero qué malos son los catalanes!

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    2. Gracias por compartir tu experiencia con nosotros, Bernat.

      La gente (y esto lo saben los medios y los políticos muy bien) es muy crédula y manipulable. Alguien (sea un amigo o la tele) te cuenta algo, no lo pones en duda ni contrastas, y tú mismo se lo repites a un tercero como cuestión cierta e indiscutible.

      Así nos va.

      Twitter: @vota_y_calla

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  6. dare mi vision lo que pasa en mi entorno e imagino que a la mayoria tb..

    a mi si me hablan en castellano es automatico contesto en castellano.
    si me hablan catalan ocurre exactamente lo mismo

    luego hay gente como mi padre que esta acostumbrada a hablar siempre catalan y si le hablas en castellano puede responderte en catalan. a mi no me gusta especialmente, pero no insiste tampoco, si no lo entiende que normalmente si, jamas te soltaria una borderia, cambia al castellano y ya. pero supongo que no le salta el idoma automatico como me pasa a mi, tambien le he visto hablar catalan con un castellano y los dos entenderse perfectamente ya que en realidad no es tan dificil, el catalan no es ruso.

    no existe conflicto con los idomas en catalunya pero algo han de decir los que estan en contra de los catalanes por ideologia adoctrinamiento en la españa unida pegada con superglue. y en todas partes encontraras estupidos

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  7. Pues habéis tenido suerte. Yo he ido en exactamente tres ocasiones a Cataluña, y sí me ha pasado esto en varias ocasiones. Pero lo triste es que ha sido en sitios turísticos.

    En Barcelona sólo me ha pasado una vez, el año pasado, pero haciendo la ruta del románico, por ejemplo, me he encontrado en esta situación exactamente seis veces. Gente de información, que ya les vale, respondiendome en catalán aunque les decía que no lo entendía y pidiéndoles por favor que me respondieran en castellano, y ellos erre que erre. También me pasó con la cajera de un Mercadona (de Barcelona), que me resultó ya de risa porque su apellido era Sevilla, una de esas ironías de la vida; y en un pueblecito muy pintoresco y mono de Tarragona, aunque aquí era un viejecito encantador que estoy segura de que lo hacía sin ninguna malicia porque esas cosas se notan. Él no parecía estar acostumbrado a hablar en castellano y lo hacía en catalán, pero el hombre simpatiquísimo y nos entendimos como pudimos.

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    1. Pues sí, curiosamente tuve mucha “suerte” durante 14 años viviendo y trabajando allí, y expresándome en castellano.

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  8. Yo contesto en catalán cuando me preguntan en castellano. Principalmente porque aquí es habitual que haya gente que habla castellano y catalán entre si. Tengo amigos a los que hablo en catalán y ellos en castellano a mi. Mi madre habla castellano conmigo y en catalán con mi padre. Si una persona me dice que no entiende el catalán, entonces le hablo en castellano gustosamente. Si crees que es un problema de educación, entonces tienes razón, la tuya (o la falta de ella). Quizás es que tienes complejo, o se te dan mal los idiomas y crees que todo el mundo debe plegarse a tu ignorancia. Mientras, te recomiendo que seas menos prepotente y aprendas alguna lengua. Sé que no es fácil: el bilingüismo de nacimiento te facilita el aprendizaje de una tercera lengua…. pero ánimo, tú puedes.

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      1. Hola Albert,

        Igual ya lo he mencionado en un comentario anterior, pero tras haber vivido 14 años en Catalunya, me identifico plenamente con lo que dices. Hay algo que muchos no atinan a entender, y es que hay mucha gente nacida en Catalunya que habla castellano (del todo legítimo, faltaría más) y entiende perfectamente el catalán. Es decir, si en Barcelona un camarero responde en catalán a uno que habla castellano, no le está faltando al respeto, porque el camarero no tiene por qué saber si el cliente es catalán o de Burgos. Otra cosa es si el cliente es de Burgos y no entiende el idioma; el camarero, en el 99’9% de los casos, le hablará en castellano.

        En fin, quien no quiere entenderlo es porque no le da la gana.

        Saludos.

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  9. Soy catalan pero mi lengua materna es el castellano y me expreso asi ,aveces hablo en catalan por ejemplo a mi hija le hablo en los dos idiomas tiene 2 años, trabajo en un super de cajero hay veces q me hablan catalan y contesto en catalan , otras en castellano nose es algo que sale doy por echo que el que habla catalan entiende el español. Pero lobq me ha pasado hoy me causa repulsa y pena en lp que se esta combirtiendo cataluña, una comunidad autonoma dividida y lo malo es que cada dia va a peor, hoy por dirigirme a una clienta en castellano cuando ella me ha hablado en catalan sinceramente no recuerdo si he comenzado yo o ella pero bueno al final solo eran buenos dias, de ser educado y dar los bienos dias me a dicho que era un mal educado y no tenia verguenza que la lei me hobliga a hablar en catalan( lei es eso que los independentistas utilizan a su antojocasa) y asi durante un par de minutos asta el punto de pedirme mi nombre para quejarse realmente es necesario ser tan cuadriculado que lleva a una persona a ser así Sinceramente lo importante es comunicarse y entenderse seas ingles catalan o español siento lastima y verguenza de que esa señora sea catalana como yo gente como ella son las que incendian la convivència que no quiero decir que no hay en el otro vando pero este es el caso que estoy contando la suerte q en 38 años y 10 cara el publico es la primera vez que me pasa y la pena es que creo que esto solo ira a mas

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    1. Paco, en todas partes hay cretinos, y más trabajando de cara al público. Lo que dice esta mujer es cierto, lo recoje el artículo 34 del Estatut de Catalunya, que todas las personas tienen el derecho de ser atendidas en el idioma que elijan en condición de usuarios/as.

      Sin embargo, ese derecho se puede ejercer o no. Es decir, si yo soy catalanoparlante y tú me atiendes en castellano, si tengo dos dedos de frente y un poco de empatía, no me voy a poner estúpido y reclamar mi derecho a que me hables en catalán. Con que me atiendas con educación me basta. Yo creo que es más una manera de buscar confrontación que otra cosa. Luego no se dan cuenta de que esos presidentes que tanto adoran son tan de derechas como el propio Rivera o Rajoy.

      Un saludo.

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    2. A la inversa sucede (el consabido “a mí me hablas en cristiano”) también. pero no voy a decirlo cuando me ha pasado, ya que idiotas hay en todos los lados. No creo que la sociedad esté dividida,creo que es una sensación que alimentan los medios. Yo no tengo problemas y jamás los he tenido (salvo excepciones). Claro está que si me dedico a destacar las excepciones, como hacen muchas personas, entoncés estaré distorsionando la situación general.

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