Calle ViCtoria, Burgos

 

Ayer iba en el coche escuchando Herrera en la onda (perversiones que tiene uno). Varios tertulianos, Miguel Ángel Rodríguez entre ellos, opinaban de la situación creada a raíz del intento de la construcción de un bulevar en la calle Vitoria del barrio de Gamonal, Burgos, y aprovechaban para  cargar  contra el derecho de manifestación en general. La cosa ya empezó mal: «Los fantasmas antisistema recorren Europa de Hamburgo a Burgos». Sólo uno de los tertulianos se abstenía de atacar a los vecinos; creo que se llama Antonio Casado, pero no estoy seguro. Tengo claro que no era MAR, porque hubiera reconocido enseguida su voz varonil (si a César Strawberry le sigue bajando el tono, aquí encontrarían los Def Con Dos un buen sustituto). De hecho, MAR era uno de los que con más vehemencia empleaba su «prosa efervescente» (sic) para protestar contra las protestas, sin reparos en mentir si con eso conseguía criminalizar: «Hay gente importada para hacer la kale borroka» (creo que confunden Gamonal con amonal). Cuando le recordaron que todos los detenidos son de la provincia de Burgos, afirmó (atención): «Serán más listos los que van de fuera». Tampoco os enfadéis con él porque insinúe que los burgaleses sois tontos, a estos opinadores no hay que hacerles mucho caso. Si uno de ellos afirmó en el tramo anterior del programa que «la crisis ha acabado» (!). Pasad la voz para que los oportunistas dejen de acudir a los bancos de alimentos.

 

 

Burgueses contra burgaleses

Calle Victoria, Burgos. Protestas en Gamonal

Burgos, hervidero de etarras

Otro de los invitados al programa instaba a terminar con esta peligrosa «deriva hacia el perroflautismo» de la sociedad. El pobre Llanero solitario, el tertuliano solo ante el peligro, le hizo notar que no se puede acusar de antisistemas a las 5.000 personas que protestan en Gamonal contra el bulevar de la calle Vitoria, ancianos y señoras de derechas incluidos. El interpelado, lejos de rectificar siguió en sus trece, afirmando: «¿Cómo que no son perroflautas? El que hace lo de los perroflautas es un perroflauta. El perroflauta no es una condición ontológica, es una cuestión de comportamiento y de conducta» (supongo que también meterá en ese saco, por coherencia, a los obispos y dirigentes del PP —Gallardón pensaría que esto es redundancia— que se manifestaban juntos como hermanos contra los derechos de los homosexuales).

A continuación reforzó su argumentación recordando que «esto no es una democracia asamblearia» (faltaría más).

 

Como le sucede al ubicuo Marhuenda y a tantos otros, considero que esta gente tiene una concepción de la democracia más propia de los tiempos de Atapuerca… Aunque también puede ser que lo que no les guste sea la democracia en sí misma, añorando otras épocas de extrema placidez. Según ellos, una vez que elegimos a nuestros representantes políticos (y con más razón si consiguen mayoría absoluta) debemos desentendernos de sus tejemanejes hasta las próximas elecciones. Y si llevan a cabo obras faraónicas como la del bulevar en contra de la opinión de los que van a pagarla, y si el pueblo no comulga con el hecho de que se despilfarren casi ocho millones de euros de sus impuestos mientras padecen, como el resto de España, brutales recortes (comparado con eso, los pocos miles de euros que se necesitan invertir en la guardería son poca cosa), lo que han de hacer es esperar sentados pacientemente en sus casas (saliendo para trabajar, consumir y meter el dinero que sobre en los bancos, eso sí), y ya en las próximas elecciones castigar al partido de turno en las urnas. Es decir: vota y calla.

Olvidan estos señores de derechas que una vez terminado el bulevar, daría igual que en la siguiente cita electoral no votara al PP ni el Opus, porque el bulevar se quedaría ahí. Así que mientras que no nos dejen avanzar en la construcción de una democracia participativa (esa que tanto repele a nuestros próceres de la patria y sus opinadores a sueldo), no nos queda otra que levantar la voz, y si no nos escuchan, parar los despilfarros por las bravas. Quizá de haberlo hecho así no hubiéramos tirado el dinero en aeropuertos sin aviones, urbanizaciones fantasma, circuitos de Fórmula 1 y demás «mejoras» (niños, cada vez que alguien se empeñe en regalaros algo que no queréis, desconfiad).

Porque las encuestas dicen que la mayoría de los vecinos no quieren esta obra ahora; en los informativos de Telecinco de ayer, los reporteros afirmaban no haber podido encontrar a «nadie» que estuviera a favor de la misma… Pero de lo poco que le importa al PP la opinión de los votantes (los suyos incluidos) ya tuvimos constancia con el disparate de la invasión de Irak, en la que España participó por narices (con bigote), pasando por encima de la voluntad de un 95 % de los ciudadanos (y no hay tanto terrorista islámico).

 

Y ¿por qué lo hacen?, preguntaréis. ¿Por qué se empeña Javier Lacalle, alcalde de Burgos, en llevar a cabo este proyecto que podría terminar convirtiéndose en su mausoleo político?

  • En primer lugar, porque él (y tantos como él) saben que no siempre pagan por sus errores, sus corruptelas o por llevarle la contraria al pueblo. Ahí tenéis la Comunidad de Imputados Valenciana (más de cien, y estoy seguro de que el número de los que se libran es mucho mayor), reelegidos en sus cargos una y otra vez. La gente está muy polarizada, el fanatismo es la ideología imperante en nuestro país, debido a lo cual cuando llega el momento, el votante prefiere optar por los «suyos» aunque lo hayan hecho muy mal, aunque hayan robado y despilfarrado su (este sí) dinero, porque los otros lo harían peor¡Oigan, que hay más opciones! Incluso las de la abstención o el voto en blanco. Pero parece que una importante cantidad de personas, diaria y convenientemente adoctrinadas en el miedo al otro por medios de rodilleras y colutorio, no ven más allá de sus narices (tengan o no un bigote debajo). Se trata del PP (o PSOE, IU…) o el caos. Por tanto, no me extrañaría que en las próximas elecciones en Gamonal se volviera a votar lo mismo (hace años otro alcalde de Burgos fue condenado por prevaricación; Aznar lo indultó; tras esto se presentó a las elecciones y fue elegido concejal).
Corrupción política, bipartidismo, viñeta de Bernardo Vergara

Fanatismo, la ideología predominante en España
Crédito: Bernardo Vergara / Eldiario.es

 

  • El siguiente motivo es todavía más chungo. La verdadera razón de que nuestros políticos «vocacionales», honrados el 99 % de ellos (¡ja!), renuncien a un sueldo mejor para sacrificarse por todos nosotros (¿de verdad consiguen que os lo creáis?), son estas oportunidades de negocio. Así que no van a desaprovecharlas, digamos lo que digamos los tontos que pagamos la fiesta. Aunque sólo puedo hablar por lo que he comprobado personalmente que sucede en la Comunidad Valenciana —me queman las yemas para dar más datos, pero también les he visto arruinar rápidamente la vida de otros en venganza, y yo ni siquiera cobro por esto—, sospecho que alguien va a sacar una buena tajada de la creación del bulevar, y no me refiero solamente a la empresa constructora. Y como saben que el 99 % de las veces (aquí sí) sus fechorías quedan impunes, y las pocas que no, tienen como consecuencia unas sanciones o penas irrisorias (indultos aparte), el negocio es rentable.

 

Como dijimos en esta entrada, una victoria electoral no puede significar un cheque en blanco. Pongamos un ejemplo para ver lo irrisorio de esta forma de razonar. Una mujer se casa con un tipo (lo «vota» entre los posibles candidatos). Después de la boda (las elecciones) este hombre decide gastarse el dinero de ambos en comprarse un Jaguar, aunque la pareja no llegue a fin de mes y amenacen con cortarles la luz y el agua. Pues la mujer tiene que dejarlo que haga lo que quiera, ser sumisa («aguanta aunque te pegue, hija mía, aguanta») y ya dentro de cuatro años, si eso, que se busque otro novio.

—Pero dentro de cuatro años estaremos arruinados, padre.

—Dios proveerá.

Frente a esta obediente manera de (no) pensar, tenemos la pequeña victoria de Gamonal. Lo  han intentado mucho tiempo por las buenas, varias manifestaciones de miles de personas e infinidad de solicitudes de diálogo, pero el Ayuntamiento se cerraba en banda. No ha sido hasta que se ha puesto la cosa más seria, que el alcalde ha paralizado momentáneamente la obra y ha accedido a escuchar a los vecinos. Igual de esto deberíamos sacar alguna lección, pero no acaba de ocurrírseme cuál… ¿Me echáis una mano?

 

Canto a la rebelion

Música: Canto a la rebelión, de Ska-p

 

Otra entrada sobre el mismo asunto: El bulevar de los votos rotos.

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Crédito de la fotografía de cabecera. Es Javier Lacalle, alcalde de Burgos, en periodo electoral, único momento en el que los políticos se «centran» en nosotros.

2 sin mordaza

  1. Hola Salva.Me gusta mucho el articulo y la canción de SKA-P,porqué aunque la canción es critica…,no transmite odio,ES UNA CANCION DE AMOR a todos estos listos. VIVA RUSIA.RAMÓN

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    1. Hola, Ramón.

      ¡Me alegra que alguien se haya fijado en la música! Es que Ska-p son muy grandes. Ya sonaron en Vota y Calla a finales de octubre, y seguro que volverán a hacerlo.

      Un saludo, amigo, y gracias por comentar.

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