Guardia Civil en Calella: «más allá del deber»

 

Hoy me quito la mordaza para volver a alertar del trato de favor que los medios de comunicación conceden a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Esta vez va de los guardias civiles expulsados del Hotel Vila de Calella sin ningún motivo. ¿Sin ninguno?

 

Mira que hace tiempo que sé que los medios de comunicación españoles son basura, que no te puedes fiar de nada de lo que digan, que dan una versión sesgada de la realidad y que vemos el mundo tal como quieren que lo veamos, no como es. Todo eso lo sé, y actúo en consecuencia.

Pero hay días como hoy, 3 de octubre, que pongo el telediario mientras desayuno, porque la alternativa era Gym Tony y eso sí que no, y vuelvo a quedarme de piedra con el grado de manipulación.

Así que voy a escribir una pequeña entrada al respecto, por si esto le llega a alguno de los que se «informan» exclusivamente a través de los grandes medios, que es, por otra parte, la inmensa mayoría de la población.

 

 

Guardia Civil en Calella: «más allá del deber»

 

Creo que era Telecinco, pero pudo ser Antena 3. Cuatro, no, que ahí emitían  la serie para idiotas. Hablaron del acoso a guardias civiles en Calella (Barcelona), que estaría enmarcado en la intolerable presión que según ellos vienen soportando las fuerzas del orden nacionales desplazadas a Cataluña.

Resulta que algunos ciudadanos, comprensiblemente indignados por la repugnante violencia ejercida por policías y guardias civiles durante la jornada del referéndum (1-O), esa noche, sobre las doce, acudieron a la puerta del Hotel Vila de Calella, donde estaban alojados un numeroso grupo de agentes de la Guardia Civil, a cantarles que no eran bienvenidos en su pueblo, que se marcharan. Un escrache, como se han hartado de repetir los medios. Y sí, vale: era un escrache.

Hasta aquí, la versión oficial coincide con la realidad, aunque los informativos no relacionen el escrache con la desproporcionada violencia con la que se emplearon las fuerzas policiales el 1-O, como si la protesta hubiera surgido de la nada, por una repentina aversión al color verde.

Pero a partir de ahí empieza la información tendenciosa: en su habitual empeño por blanquear las actuaciones de los cuerpos policiales, la prensa omite una parte fundamental de la historia. Según la mayoría de los grandes medios, todo se resume en que, además de aguantar estoicamente el escrache, al día siguiente los guardias civiles fueron expulsados del pueblo. Ni los dueños de los hoteles les permiten alojarse allí, a los pobres.

Pero resulta que yo había leído en Twitter la mañana anterior, 2 de octubre, las quejas de un vecino que contaba las cosas de una manera muy diferente. Y ese mismo día, sobre las dos de la tarde, el periodista Antonio Maestre (La Marea) contactó con el Ayuntamiento de Calella. Os dejo los dos hilos de Twitter donde lo cuentan, y a continuación os hago mi resumen, tras haberme leído todo lo que encontrado al respecto, y visto y escuchado decenas de vídeos y entrevistas.

 

 

(Podéis hacer clic en los tuits para leer la historia completa)

 

Lo que sucedió es que varios guardias civiles escupieron a los manifestantes desde las ventanas de sus habitaciones, y otros incluso llegaron a orinar. A mearse encima de ellos, vamos. Por las ventanas. A la calle. Esto ya dice mucho del nivel de los agentes.

Esta actitud, como era de esperar, lo que consiguió es que los ánimos se calentaran, y arreciaron los insultos.

En esas, los mossos llegaron para pedirle a los vecinos que se marcharan, bloqueando la puerta del hotel.

Y entonces los guardias civiles, muy chulitos, bajaron vestidos de paisano y se pusieron en la entrada de brazos cruzados, como porteros de discoteca, encarándose con los manifestantes. Los mossos les pidieron que regresaran a sus habitaciones para no enrarecer más el ambiente, pero los guardias civiles hicieron caso omiso de la sensata recomendación y contestaron a los insultos.

Contestar a insultos con más insultos, mear por la ventana y encararse: por ahora, el mismo comportamiento que hubiera tenido cualquier hooligan.

 

 

Pero, a pesar de las miradas ceñudas y los musculitos de los guardias civiles, los vecinos siguieron allí (alguno con escupitajos y orina encima, imagino). Así que a los agentes les saltó la válvula de la olla exprés, embistieron contra la barrera de los mossos (tiraron a alguno al suelo) y empezaron a repartir estopa con las porras extensibles, que, aunque parezcan antenas de coche antiguo, también duelen.

Según cuentan los vecinos, cegados por la rabia golpearon a todo el que pasaba por allí (violencia indiscriminada habitual, por otra parte, en tantas manifestaciones y protestas). Hasta un señor que sacaba su perro recibió su dosis de benemeritón forte.

Algunos mossos intentaron, tímidamente, detener a sus compañeros, pero no hubo forma. Y estos no se conformaron con «dispersar» a los que protestaban, sino que salieron detrás de ellos, de caza, a buscarlos por las calles, como un siniestro San Fermín, aunque los animales sean más nobles que esta gentuza agresiva. De paisano y por su cuenta, como vulgares matones.

 


Luego se llenan la boca con el cumplimiento de la ley, cuando ellos son los primeros en saltársela.

Los vecinos que graban la escena les insultan y recriminan su violencia desde los balcones. A un guardia civil le llaman hijo de puta, y él contesta, en plan camorrista: «baja aquí y me lo dices».

Hasta la alcaldesa, Montesarrat Candini, tuvo que desplazarse allí a tratar de calmar a los agentes.

Hay imágenes de los agresores, podrían identificarlos y aplicarles el correspondiente castigo, pero se saben impunes. Si a los cinco policías de Cartagena que secuestraron, torturaron y asesinaron a un inocente, sólo les han caído dos años de inhabilitación, ¿qué les van a hacer a estos por unos cuantos porrazos y una nariz rota?

Y en cuanto a la petición de los dueños del hotel de que los agentes se marchasen de allí a la mañana siguiente, pues hombre, es lógico que no quieran más movidas similares.

 

Estos que hemos contado son pequeños detalles que se olvidaron de mencionar los medios que cubrieron la noticia, ocupados, como siempre, en victimizar y realizar blanqueamientos anales caseros a los chicos de uniforme.

Por la tarde seguí indagando, como os he dicho: leí periódicos, escuché la radio… Y en casi todos la misma versión parcial: ni una palabra de la reacción criminal de los agentes.

Y en cuanto a la basura de OKdiario y similares, os podéis imaginar: independentistas radicales agreden con papeletas a pacíficos agentes que hacían calceta en sus habitaciones de hotel. Y k biba la librtd d prensa.

 

Así que ya veis la diferencia entre lo que nos cuentan y la realidad. Ante tanto descaro y cinismo, es poco inteligente que aceptemos sin ponerlas en duda las versiones oficiales que nos dan de hechos como los sucedidos, por ejemplo, en Alsasua. Como mínimo, hay que cuestionarlas. Porque una de las principales labores de los medios consiste en lavar los trapos sucios de los señores de la porra, de ahí series como Servir y proteger (servir y proteger, sí, pero ¿a quién?), programas como Policías en acción; 091: Alerta Policía, o el más reciente Héroes, más allá del deber.

Héroes, no sé, pero más allá del deber, sin duda. En Calella, por lo menos.

 

 

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Imagen de cabecera: policías de paisano saliendo de caza nocturna. Fotograma de un vídeo de Radio Calella TV

 

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6 sin mordaza

  1. Hola Salva.

    Es muy terrible y vergonzoso lo que ha pasado en estos últimos tres días. Sobre todo, vergonzoso. Vergüenza por esos pirómanos de la red que justifican la violencia con el soniquete de “ejke era ilegal” o “ekke era anticonstitucional” o “ekje ellos también pegaban” o “estaban cumpliendo con su trabajo” o “si la poli te dice que te vayas, te vas.” Mañana no será el tema del referéndum, será defender los derechos laborales, el medio ambiente, etc. y siempre tendremos los mismos argumentos de la misma calaña de gentuza.

    Otro tipo de calaña serían los tibios. Los que no se quieren mojar. Los que “yo no hablo de política”. Son tan cómplices como el que más. Como cantaba Bunbury en “Los Placeres de la Pobreza”: detesto a los tibios de vocación.

    Al final, con respecto a la “prensa” española, lo más sensato es leer la prensa extranjera que, mira por dónde, suele ser más objetiva. Y de paso, mejoramos el inglés.

    No me quiero extender mucho, Salva. Sólo te dejo un texto de Coque Malla que refleja casi al 100% lo que siento y pienso:
     
     
    Vamos a aclarar algunas cosas y a rectificar otras porque dicen que hacerlo es de sabios…
    Porque aunque no lo creáis, la retahíla de insultos que recibí ayer aquí, le deja a uno hecho polvo. Algunos dan risa… y otros dan miedo… pero todos juntos, se convierten en una ola enorme de mal rollo que sin haberlo pretendido, se mete de alguna manera en tu vida y te provoca mucha tristeza.

    Vamos a ver…

    No simpatizo con ningún nacionalismo, independentismo, chauvinismo o patriotismo. Venga de donde venga. Y no lo hago porque es un sentimiento que soy totalmente incapaz de sentir y por lo tanto de entender. Me gusta mi ciudad y me gusta ser madrileño, y me gusta mi país y ser español, pero no me parecen circunstancias por las que sentirse orgulloso. Respeto esos sentimientos pero yo no puedo evitar vivir con la plena consciencia de que he nacido aquí por un mero accidente. Podría haber nacido negro y en el Misisipí (¡dios! ¡por qué no nací negro y en el Misisipi!!), árabe en Marruecos o vietnamita en Ho Chi Minh…

    Estoy orgulloso de mis amigos, de mi familia, de mis hijos o de mis canciones, porque a unos los he elegido, otros son mi sangre, a los otros los estoy criando (como puedo) y las canciones las he compuesto con mucho amor y esfuerzo. Pero mi nacionalidad es un mero producto del azar, y lo siento mucho pero no pelearía por defenderla.

    Pero paradójicamente, sí pelearía porque otros ejerzan su derecho a celebrar la suya de la manera que se les ocurra. Sí, incluso con un referéndum medio inventado, ilegal o como lo queráis llamar, me da igual: como les apetezca.

    Y pelearía aún más duro porque nadie les joda esa celebración pacífica (si somos auténticamente honestos, deberíamos admitir que fue desde luego una celebración fundamentalmente pacífica), pelearía porque nadie les joda esa celebración, decía, a porrazos. Por eso sí pelearía a muerte. Porque un día, las porras se pueden sacar para esto, otro día para otra cosa y otro día para otra, hasta que nuestros jefes sean los dueños de las porras a los que tanto les gusta usarlas. Como además quedan totalmente impunes…
    ¿Lo de orangutanes iba por todos y cada uno de los miembros de las fuerzas de seguridad del estado de este país? No, y si queréis que lo retire, LO RETIRO, no tengo ningún problema. Y pido disculpas, tampoco tengo ningún problema.

    Pero lo que desde luego no retiro, es que a los tipos que soltaron porrazos, tiraron del pelo, rompieron los dedos uno a uno, etc, etc, etc, y lo hicieron con gente mayor, chicas jóvenes y gente que simplemente pasaba por allí y ejercía su libertad, habría que echarles del cuerpo y procesarles. Y sus jefes, que dieron la orden de hacerlo, deberían dimitir. Si nada de esto ocurre, a pesar de ser este un lugar maravilloso y con gente maravillosa, como país, estamos jodidos.

    Diréis: “¡también había gente que tiraba piedras y lanzaba vallas!”
    ¡Por supuesto! ¡Energúmenos! Y al talego con ellos a que pasen una temporada y se lo piensen para la siguiente vez.

    Pero hay una gran diferencia: unos son chavales exaltados a los que se les va a caer el pelo tarde o temprano y los otros son funcionarios públicos con un sueldo del estado, una responsabilidad con todos los ciudadanos y que NO PUEDEN HACER DETERMINADAS COSAS. Y además, como digo, van a quedar impunes, con toda seguridad. ¿De verdad no os preocupan determinadas imágenes que se han visto estos días? ¿de verdad, más allá del problema catalán y de lo que penséis de él, no queréis que a esos policías y a los que les defienden se les pida explicaciones?

    Porque igual el día de mañana os ocurre a vosotros…
    Ayer hablaba con un amigo catalán muy querido que venía de Barcelona y había vivido lo ocurrido en primera persona y alucinaba en colores…
    Me decía que él veía la solución muy fácil. Decía: “los catalanes somos negociadores, somos fenicios y nos encanta negociar, sentarnos y hablar. Pero también somos tercos y si se nos imponen las cosas, todo se tuerce. Fíjate -continuaba mi amigo- qué inteligentes fueron los ingleses con el lema de la campaña del Bréxit: “we love you, don´t go”. No les funcionó, pero a lo mejor aquí si funcionaba porque nadie (o casi nadie) nos dice que nos quiere. Catalanes de mierda sí lo oímos mucho, pero lo otro… muy poco”

    Pues sabéis lo que os digo, que voy a aplicarme el cuento y a dejar de insultar a nadie, que es verdad que no ayuda nada.

    Catalanes, os queremos, no os vayáis, somos mejores con vosotros.

    Coque.

    Responder
    1. Me parece muy sensato lo que escribe Coque Malla. No me había enterado de la polémica, a pesar de que, al buscar, leo que “las redes estallaron” (no sé cuántas veces ha “estallado” ya Facebook o Twitter por cualquier gilipollez, ni que la red fuera de Nitroglicerina).

      Y he leído su mensaje anterior, el del día previo, 2 de octubre, en caliente, cabreado por las imágenes que hemos visto todos, menos los que se niegan a ver y hasta dicen que la sangre era falsa, que serán los mismos que dicen que Franco no fusiló a nadie y que Hitler era socialista. He leído ese mensaje, digo, y no me parece que tuviera que pedir perdón por nada. Se entiende perfectamente de quiénes habla. Aunque (y esto ya lo digo yo) los compañeros que no mueven un dedo contra esos “orangutanes disfrazados de uniforme”, también tienen su parte de culpa. Son, como los que tú señalas por no mojarse ante la barbarie, cómplices.

       
      Un detallazo que cites a los Héroes, a pesar de lo gordo que te cae Bunbury ;)

      Twitter: @vota_y_calla

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  2. Ayer estuvimos en la manifestación por la tarde (por la mañana un poco). Luego, por la noche, pusimos la tv a ver que decían sobre lo ocurrido: la noche y el día. No se si me equivoqué de ciudad, pero lo que ponían en la tv poco se parecía a la realidad.

    Hoy llamamos por teléfono. Allí están preocupados, alucinados. Violencia, caos. Para que fuimos. No hay policía, los echaron. Tener que explicarles todo y volver a recalcar: no os creáis lo que dice la TV. En fin, un saludo desde la tranquila ciudad Condal

    Twitter: @MigueIjr

    Responder
  3. Os dejo un email que me han enviado a cuenta de esta entrada:

     
    Estoy enfadadísima y me alegro un montón de que hayas escrito. Además tu última entrada del blog viene muy a cuento de lo que me pasa. Perdona si me desahogo contigo, pero es que aquí nadie parece entender nada. Mis padres viven desde hace algo más de un año en Sant Carles de la Ràpita, en Tarragona. Es un pueblo de aproximadamente 15000 habitantes que el domingo amaneció con unos 100 agentes a las puertas del espacio que habían habilitado para votar, un pabellón de usos múltiples junto al puerto. La gente al verles cerró el pabellón por dentro y se plantó frente a las puertas, impidiendo que entraran a por las urnas. Y resumiendo: 40 heridos por las cargas. Fue a primera hora de la mañana. Mi familia está bien y mis padres no están empadronados, así que no hacían cola porque no pueden votar. Cuando me enteré (¡por twitter!) llamé corriendo y ¡qué pena, joder!, mi madre sin poder hablar porque estaba llorando, mi padre más serio que nunca explicándome lo que le iban contando sus amigos (todos viejillos, joder, como ellos) que sí estaban allí esperando para votar. Hay varios vídeos de las cargas y fotos de los heridos. Y ¿qué ha trascendido? ¡Pues claro! El vídeo en el que los vecinos echan a la guardia civil a pedradas del pueblo, que seguramente habrás visto, pero sin explicación alguna de lo que había ocurrido un rato antes, sin contexto. Cuando ya lo vi en más de un canal pasé de la pena al enfado. Qué impotencia, joder. Contar las noticias a medias, aunque esa mitad que cuentas sea verdad, es manipular también.

    La verdad es que estoy acojonada porque aun estando tan lejos esto me toca muy de cerca y no sé qué va a pasar.

    Twitter: @vota_y_calla

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