Breve historia del canon AEDE

Saludos, piratas digitales. Hoy nos quitamos la mordaza para darle un rápido repaso a la historia del canon AEDE, mal llamado en ocasiones «Tasa Google».

 

Breve historia del canon AEDE: de Sinde a Wert, pasando por Lassalle

Hay a quienes la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual en la que se incluye el canon AEDE les ha pillado por sorpresa. ¿Cómo? ¿Esto así, de la noche a la mañana? Es verdad que han reformado la ley con veraneo y alevosía, y encima, deprisa y corriendo, sin pasar por el Congreso, algo que se está convirtiendo en una odiosa costumbre de nuestro democrático y nada improvisador Gobierno, pero no es un tema que haya surgido de un día para otro.

Por mi parte, llevo oyendo hablar de este asunto desde 2006. Sí, 2006, las chapuzas salen mejor si se cocinan a fuego lento. Todo comenzó a gestarse con la ley Sinde, ese proyecto que tanto machacó (con razón) el PP en la oposición. Una de las ocurrencias era la aprobación de un canon por copia privada que se añadía al coste de cualquier soporte digital. Como no se sabía quién iba a infringir la ley y quién no al comprar un CD o un MP3, el Gobierno nos tomaba a todos por «piratas», y así se curaba en salud. La pasta se la llevaba la SGAE.

Pero lo que me puso las orejas de punta entonces, y que tanto parecía cabrear al PP (aunque al final, como veremos enseguida, todo se reducía al intento habitual de desgastar al rival político), fue que una comisión se arrogara el derecho a decidir si se podían cerrar páginas Webs o sancionar a sus administradores. Una comisión, políticos y gente afín, iban a ponerse la toga, a inmiscuirse en lo que hasta aquel momento era competencia exclusiva de los jueces. A mí me daba (y me da) miedo, pero se armó bastante follón, estaba la oposición y los medios machacando, se generó «alarma social»… Había esperanza. Como todavía se puede enlazar gratuitamente, recordemos lo que decía el PP al respecto (09 de diciembre de 2009): «El Gobierno no cree en la libertad en Internet». Si vais a las «noticias relacionadas» (todas de la Web del PP), encontraréis más perlas como esta.

Sin embargo, la esperanza se fue por el desagüe en 2011, cuando el PP votó a favor de esta ley. ¡Toma coherencia! Y no, no se produjeron modificaciones significativas en la reforma que justificaran el cambio de postura. «Eliminaron» el canon digital de aquella manera, pasando a incluirlo en los Presupuestos Generales del Estado (es decir, que lo pagamos igual), pero dejaron la comisión que iba «contra la libertad en Internet» tal cual. Estos son los políticos que tenemos, amigos, sacados de una peli de Berlanga.

La cosa es todavía más surrealista. Una de las partes más chungas de esa ley, lo de la citada comisión (Comisión de Propiedad Intelectual) que suplantaría en determinados casos al judicial, no llegó a ponerse en marcha bajo el Gobierno de Zapatero, que como sabéis dejó la Moncloa a finales de 2011. No se atrevieron debido a la contestación ciudadana, pero no pasa nada, de su aprobación se encargaría posteriormente el PP mediante el uso (más bien, el abuso) del Decreto Ley. Los de Rajoy pasaron de poner el grito en el cielo durante cinco años a apoyar la ley con sus votos en 2011, y sacar un decreto para estrenar la maldita comisión en cuanto llegaron al poder. Podríamos decir que el PP aprobó la ley Sinde, el colmo del despropósito (Berlanga aplaude desde su tumba). De hecho, varios medios se referían a esta como la ley Sinde-Wert. Efectivamente: la primera metedura de pata de un ministro que en los años siguientes nos seguiría deleitando con múltiples actuaciones estelares.

Después, bueno, el PP empezó con los recortes y los ataques a los derechos sociales, así que la atención se desvió de este asunto. Ya sabéis: primero lo urgente, luego lo importante. Así llegamos a principios de 2013, donde volvió a escucharse el inquietante runrún. Por aquellos días se le había cambiado el nombre no oficial por el de ley Lassalle, pero hablamos de lo mismo: con ley Sinde, ley Lassalle, ley Sinde-Wert o el actual engendro, nos referimos a la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual.

De nuevo hubo un relativo silencio. El Mundo, al que luego se uniría El País, había publicado en enero de 2013 su exclusiva sobre Bárcenas y la contabilidad b del PP, por lo que la ciudadanía de bien estaba absorta, contemplando con la boca abierta cómo era posible que esta gente fuera a seguir manejando el dinero de todos. Pero ya veis: año y medio después continuamos tragando. Es como si Rajoy estuviera sentado en el Trono de Hierro con un imán enorme pegado al culo.

 

viñeta Rajoy Juego de Tronos. El Jueves, Malagón, humor, reforma laboral, recortes

Fascism is coming


 

Y de esa manera, entretenidos con cada nueva revelación sobre la consolidada financiación ilegal del PP, que añadía paladas de mierda a donde creíamos que no entraba ni una cagarruta de cabra más, alcanzamos el mes de febrero del año de nuestro Señor MMXIV. Entonces los usuarios de Menéame, que entendieron que el canon AEDE podía perjudicar gravemente a la plataforma, emprendieron un boicot a los medios pertenecientes a esa asociación, y lo hicieron tanto en protesta por la que se venía encima, como para tratar de impedir que se aprobara definitivamente el canon. Si hay alguien que no sepa lo que es Menéame, como los técnicos del Ministerio o el presidente de la comisión de Cultura del Congreso que aprobó la ley (!), aclararemos que se trata de una página de enlaces. Los usuarios suben enlaces y los demás los votan según les gusten más o menos. Las noticias mejor valoradas llegan a la «portada», consiguiendo con ello más visibilidad. El boicot consistió, por tanto, en no enlazar a medios AEDE. Y si algún despistado lo hace, le dan votos negativos.

¿Qué es AEDE? Para decirlo con las mínimas palabras, la SGAE de los periódicos. ¿Cuáles son los medios AEDE? Prácticamente todos los diarios impresos (por supuesto, los grandes: El País, El Mundo, Marca…) y también sus ediciones digitales. Próximamente me uniré al boicot que ya han comenzado otros bloggers y dejaré de enlazar a dichos medios.

 

Este rápido resumen por la cronología del canon AEDE termina (por ahora) como ya sabéis: con la aprobación el pasado 22 de julio de la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual en una absurda sesión. Cuando sus señorías vuelvan de sus largas aunque merecidísimas vacaciones (lo suyo es un no parar), toca que el Senado le ponga el sello y la fecha de entrada en vigor, y ya tendremos la guinda del pastel.

 

Sobre qué es exactamente el canon AEDE, por qué es mortal para Menéame y los diarios digitales (e incluso, tal vez, también para blogs como este), hablaremos en las próximas entradas, con permiso de nuestros gobernantes.

Pachelbel’s Frolics

Música: Pachelbels’s frolics, por Eileen Ivers. Una versión celta del canon de Pachelbel, para quitarnos el mal sabor de boca que le están dejando a esa palabra.

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9 sin mordaza

    1. Pues gracias por la confianza, Miguel ;)

      Antes de tirarme a la piscina, haré una entrada al respecto, y así le doy una vuelta al asunto (escribir es mi manera de profundizar en los temas). Además, tengo que consultar con vosotros algunas cosillas que no acabo de tener claras, como el alcance del boicot, a qué medios dejamos de enlazar…

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  1. Roberto López Zalbidea 30/07/2014 a las 16:38

    Andan ya en lo del pucherazo
    Pretenden también lo de cargarse la libertad de expresión
    (Esto que ahora parece tangencial en esta ley, no lo es para nada)
    La ciudadanía no se lo va a permitir; pero mucho nos va a costar revertir esta CENCERRADA
    (Y entretanto, trincan)
    Los verdaderos piratas son las compañías tfnicas. Y el gobierno parece que se quiere sumar al trinque del pastel
    Ley de la Propiedad Intelectual? Yo es que me descojono
    La culpa la tenemos todos? Pero sobre todo, ellos. Lo último que les preocupa es la propiedad intelectual. Algunos de los medios tradicionales, ni se enteran de que están tirando piedras contra su propio tejado
    Pero esto es el canto del cisne. Y la única salida a todo esto va a ser la suscripción, en sentido amplio, y una ley JUSTA que entienda y defienda esto y lo defienda

    Saludos, Salva! Y enhorabuena por la entrada, una vez más

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      1. Gracias por las buenas palabras, Róber ;)

        Pues voy a valerme para responderte de la conversación que ya tuvimos el miércoles. Entonces dijimos que la Propiedad Intelectual y la cultura, a muchos de los que nos gobiernan y a otros tantos de la oposición, se la trae floja. No hay más que ver el nivel dialéctico de nuestro Parlamento. O, por ceñirnos al tema de este artículo, lo que nos cuentan los periodistas presentes (y que pudimos ver por streaming) sobre la infausta sesión en la que se aprobó esta ley. Para llorar.

        De todas maneras, tengo mi particular teoría al respecto, a ver si la puedo desarrollar en las próximas entradas. Resumiendo, pienso que esta reforma, aparte de la pasta y los favores a los lobbies de la comunicación, tiene más que ver con la ley mordaza que con otra cosa. Pero, como digo, ya entraremos en eso.

        Tal y como me pides, no edito nada de tu comentario, que tienes razón, herrar es humano ;)

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    1. ¿De verdad veis el final de los medios escritos? A mi me cuesta verlo y por dos razones:
      1-sirven, más que nunca, como panfletos partidistas al servicio de los gobiernos o políticos de turno.
      2- una de las tradiciones que tenemos en España es las de leer el periódico en el bar. «Informarnos» de lo que sucede en el mundo mientras tomamos un café.
      Pd: Ya sabéis por que pongo informarnos entre comillas, no hace falta explicaciones

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      1. Roberto López Zalbidea 31/07/2014 a las 17:19

        Sinceramente, no sé de qué van a vivir ya dentro de poco
        A no ser que sean subvencionados (aún más) por el poder…

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          1. No sé si veo el final de los medios escritos. Como dice Miguel, mientras que tengan debajo el enorme colchón relleno de dinero público (dinero que les regalan a nuestra costa por la primera razón que él indica), es muy difícil que se hagan daño. También es verdad, y creo que por ahí va Roberto, que no hay que perder de vista ese dato: la mayoría de la prensa escrita sólo sobrevive gracias a nuestros impuestos, sólo con las ventas y la publicidad no estatal quebrarían. Esa situación, ¿puede perpetuarse en el tiempo?

            Y que conste que a mí no me gustaría que desaparecieran los periódicos. No por lo del café, que aunque está muy bien, podría superarlo, sino porque tengo la impresión de que somos cuatro los que leemos pausadamente lo que venga en formato digital. Hay mucha gente que sólo lee titulares, o le da un vistazo rápido de negrita a negrita, saltándose párrafos. No me gustaría que esa forma de leer opinión u información se acabase imponiendo. Pero es verdad que yo soy un antiguo al que no le acaban de gustar las pantallas, y que a veces hasta imprime las cosas para saborearlas con más calma.

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