Rompiendo las cadenas del bipartidismo

Saludos, galeotes. Hoy nos quitamos la mordaza para hablar de viejas ideologías y nuevos partidos, relativizando la importancia de las dos etiquetas clásicas. Y por si fuera poco, vamos a hacerlo desde la izquierda. ¿Incoherencia? No lo creo, pero juzgad vosotros mismos.

 

Rompiendo las cadenas del bipartidismo

Algunos dan demasiada importancia a las etiquetas. Que conste que yo me he posicionado desde que arranqué este blog, incluso he escrito un par de entradas tratando de explicar las diferencias básicas entre la izquierda y la derecha, pero las etiquetas son sólo eso: una manera de entendernos para no tener que andar explicando cada vez que estoy a favor de los servicios públicos, de la redistribución de la riqueza, del respeto al medioambiente… Dices «soy de izquierdas» y ya se entiende todo lo anterior. Pero no hay que olvidar que una etiqueta, como cualquier generalización, es un arma de doble filo, incompleta y susceptible de matices.

Hay mucha gente de la izquierda aria que se indigna porque Podemos no se defina, porque trate de ofrecerse como un partido «transversal» al que puedan votar también conservadores hastiados de la corrupción y la mafia del PP. No veo que sea tan grave, creo que estos puristas exageran. A fin de cuentas, ¿es mejor definirse de izquierdas y aplicar al llegar a la Moncloa ciertas políticas económicas que nada tienen que ver con esa ideología? ¿O presumir de izquierda hasta en las siglas, pero comportarse a menudo como la derecha más rancia, atentos únicamente a sus carguitos, a su reparto del pastel, anteponiendo los propios intereses y privilegios a todo lo demás? Llegado el caso, prefiero un partido que lleve a cabo políticas progresistas, aunque se considere transversal. Hechos, no palabras, señores. Que es muy fácil definirse «de izquierdas» y seguir haciendo lo mismo de siempre. A los votantes de derechas no parece molestarles que el PP se avergüence de su ideología mientras que ejecute (nunca mejor dicho) medidas conservadoras.

Supongo que en el discurso de Podemos hay cierto tacticismo electoral, que no me hace mucha gracia, pero que tal vez sea necesario si se quiere contar con una mínima posibilidad de competir con los grandes monstruos (ya hemos visto lo bien que le ha ido a Izquierda Unida con la táctica opuesta, aunque su escasa relevancia no se deba sólo a eso). ¿No dice el PP que es de centro? ¿No dicen llegado el momento todos los partidos que aspiran a gobernar que son de centro, que ellos son los moderados? (en esta campaña el PSOE menciona más la izquierda porque se está desangrando por ahí, pero todo sigue igual: desplaza tímidamente un pie, dejando el pesado cuerpo inmóvil).

Y esto es así porque el votante medio no tiene claro lo que significa ser de derechas o de izquierdas, pero es miedoso y le parece que todo lo que sea alejarse de la neutralidad huele a peligro, a extremismo. Si el CIS pregunta, yo en el cinco.

 

Podemos, Ciudadanos y UPyD. Ideologías

De los partidos que pueden alcanzar representación en las próximas elecciones, los primeros en intentar cambiar el marco ideológico fueron Ciudadanos (el partido más antiguo de los tres, nueve años ya). Les siguieron UPyD (2007) y, desde hace poco más de un año, Podemos.

En cuanto a la ideología personal, hay diferencias entre sus respectivos líderes:

  • Rosa Díez, a pesar de que cuando estaba en el PSOE presumía de socialismo y aseguraba ser roja como la sangre, se cuida mucho de posicionarse.
  • Pablo Iglesias se reconoce abiertamente de izquierdas.

Respecto a los partidos, este intentar apartarse de las ideologías no es nada que hayan inventado Ciudadanos, UPyD o Podemos. Hay quien, para tratar de hacer daño, relaciona ese discurso con el de los falangistas. ¿Por qué no con el EZLN? Aunque está claro que los del subcomandante Marcos son de izquierdas, más concretamente, «de abajo y a la izquierda», en alguna ocasión he leído al Sup quejarse de esta dicotomía y hablar de la necesidad de avanzar, de que la ciudadanía tome las riendas de la política en lugar de delegar cómodamente en representantes… Mira, el discurso de Podemos.

El caso de Podemos es distinto al de Ciudadanos o UPyD porque no se trata, como el resto de partidos, de una rígida estructura vertical sometida a la disciplina de voto. Podemos es otra cosa (mejor, a mi juicio), mucho más libre, plural y participativa (y ahí está también su talón de Aquiles). Por su propio funcionamiento, definirse de izquierdas o de centro excedería sus competencias. Del mismo modo que cuando les preguntan a sus portavoces qué hará Podemos sobre determinados temas en el futuro, la respuesta, mal que les pese a los que ven en ella un intento de escaquearse, no puede ser otra: lo que decida la gente.

Entiendo lo que quieren decir los nuevos —no me acaba de convencer lo de «emergentes»— partidos cuando afirman que la discusión entre izquierda y derecha está caduca y que de eso se han servido los políticos para mantenernos peleando entre nosotros. Entiendo sus argumentos, ojo, otra cosa es que me los crea, que sean sinceros o pueda tratarse de mera estrategia. Ahí ya que cada uno piense lo que quiera.

UPyD ha explicado su renuncia al encasillamiento clásico porque a veces están de acuerdo con planteamientos que se supone que son de derechas y otras defienden ideas tradicionalmente de izquierdas. Me parece muy razonable intentar escapar de los corsés que impiden realizar determinadas políticas sólo porque teóricamente no coincidan con la ideología del partido. Hay que hacer lo que se considere mejor para la mayoría, libres de esas roídas anteojeras.

 

 

Y Podemos cambia el habitual eje de abscisas por el de ordenadas. Advierten de que es hora de dejar de ser la pelota en la partida de pimpón izquierda/derecha, que todo eso es vieja política que sólo beneficia a los de siempre.

Lo cierto es que hay un montón de personas sin recursos, maltratadas por los gobiernos de PP y PSOE, que se aborrecen entre ellas y se acusan mutuamente de defender a ladrones. Y a ninguno le toques a su «señorito» porque es mucho mejor que el del otro. Y tú más, rebota-rebota. Entretanto, nuestros representantes públicos disfrutan de los injustificados privilegios que se han otorgado a ellos mismos y por los que casualmente siempre aparcan sus discrepancias para llegar a un acuerdo. Un caso entre miles: al llegar a la asamblea de Madrid, UPyD se sorprendió de que los diputados tuvieran 800 euros de su suculento sueldo libres de impuestos. Ante la propuesta de los de Rosa Díez de terminar con esta prebenda, de que los diputados tributaran por la totalidad de su salario, PP, PSOE e IU respondieron votando en contra. Hasta ahí podíamos llegar.

De este sucio juego, esta engañifa de escoger entre lo malo y lo peor, va el bipartidismo. Si eres de los que se consuela con el mal de muchos, te alegrará saber que se da en otros tantos países; EEUU, por ejemplo. Y allí cuesta igual encontrar las diferencias entre los demócratas y los republicanos, entre Obama y Bush.

Como le escuché a Monedero en la entrevista que nos dejó Olga el otro día, lo que separa actualmente la socialdemocracia de la derecha son tres puntos del PIB en gasto social. Y en épocas de crisis, ni eso.

Los tiempos están cambiando. ¿Qué sentido tiene hoy decir que China es comunista o que Esperanza Aguirre es liberal? ¿Por qué ha subido el PP los impuestos, si eso es de izquierdas?

 

Lo que de verdad importa

Los Lectores Sin Mordaza más veteranos sabéis que administro comunidades de vecinos, incluido algún centro comercial. Y también surgen «ideologías», entendidas como disparidad de criterios respecto al modo de gastar el dinero. Algunos de los propietarios quieren que el centro comercial realice una gran inversión en limpieza y que disponga de cámaras de seguridad y un completo servicio de vigilancia veinticuatro horas, mientras que otros prefieren que la comunidad gaste lo mínimo y que el propietario que lo desee (y que pueda permitírselo) se pague un vigilante para su propio local. Los vecinos llegan a tener encarnizadas discusiones defendiendo una u otra postura. Pero lo que me ha mostrado la experiencia es que la verdadera diferencia no está ahí. La ideología del presidente o administrador, que opten por una u otra forma de gobierno, supone un cambio relativo. Lo que marca de verdad el rumbo de la comunidad, que tenga unas cuentas saneadas y que se puedan hacer cosas, que todos estén satisfechos y orgullosos de vivir o trabajar allí, o que sea una bolsa sin fondo donde se pierde el dinero de los contribuyentes, digo de las cuotas, es que la junta directiva sea competente, pero sobre todo honrada, que no utilicen sus cargos para lucrarse a costa de los vecinos. Ahí sí, ahí la diferencia es sustancial. Un propietario que prefiera la política del ahorro vivirá incomparablemente mejor en una comunidad donde se gaste más pero no se robe, que en una supuestamente «austera» con junta directiva choriza. Y viceversa.

Coincido con Julio Anguita: prefiero a alguien honrado de derechas, decente, antes que a un corrupto de izquierdas. Otros apoyan al compañero de partido aunque sea un trepa o un ladrón. Cuestión de prioridades.

 

Los extras de Ben-Hur

En una fila de la parte inferior de la galera un grupo de remeros se deja los riñones vestidos únicamente con un trapo rojo que apenas cubre sus costillas, visiblemente marcadas por la falta de alimento y sus penosas condiciones de trabajo. En la fila de enfrente, otro grupo compite con ellos para defender su mugriento trapo azul. No se dan cuenta de que la embarcación es la misma, que no van a ninguna parte, que esa competición no les beneficia en nada. No pueden pensar, todos reman al ritmo que marcan los tambores de comunicación.

Por la crujía patrullan las fuerzas del orden, recorriéndola de proa a popa, atentos a que nadie se desmande ni se detenga a reflexionar, dispuestos a sofocar por la fuerza cualquier posible actuación que pudiera perjudicar a sus amos, estimulando a latigazos en cada fila de remeros el odio hacia la de enfrente. ¡Chas! «Esto es por culpa de aquellos».

Arriba, gordos señores se pegan la gran vida y dejan caer de vez en cuando unas migajas, lo justo para mantener a los galeotes con vida y esperanza. El incesante retumbar de los tambores durante años ha hecho tal estrago en las cabezas, que si un prisionero de la derecha consiguiera liberarse de sus cadenas no intentaría escapar ni atacar a sus tiranos: lo primero que haría sería abalanzarse sobre otro desdichado del banco de la izquierda. Y viceversa.

Esa animadversión les viene muy bien a los señores para mantener a los esclavos ocupados detestándose entre ellos. Así ninguno levantará la vista hacia la verdadera causa del problema. Así ninguno mirará hacia arriba.

 

Música: La llamada, de Ismael Serrano

 

Imagen de cabecera: Brotesto

 

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8 sin mordaza

  1. El señor George Orwell ya lo dejaba bien clarito en su “Rebelión en la granja”. Yo, sinceramente, entre lo que está pasando en Andalucía (que es de traca); los votos fraudulentos por correo por parte de algunos impresentables del PP; la Esperancita diciendo que la publicación de su renta pone en riesgo la recuperación económica (WTF); mis amigos en el extranjero, a los que no les dejan votar y que esta mañana nos hemos levantado los cordobeses con una estatua nueva que la junta de gobierno local mandó hacer… EL VIERNES PASADO, estoy un poco satu[cabreada}rada. Estoy harta de esta campaña electoral, porque yo no sé en los demás sitios, pero aquí en Córdoba hemos tenido un alcalde que durante 3 años no ha hecho nada y ahora se va a comer el mundo con tanto proyecto, sacando todos los días algo nuevo que hará si sale reelegido. Y lo que más me duele, es que hay personas que le creen. Ya no es cuestión de etiquetas; creo que ya estamos ante una nueva fe, la fe política en un partido político determinado y ya se sabe lo que pasa con la fe: que anula todo pensamiento crítico. La fe está muy bien para la religión (quien la posea), pero en cuestión de política….
    Y por supuesto, estoy con mi paisano: yo también prefiero un político de derechas honrado a uno de izquierdas corrupto. Pero mi pregunta es, ¿dónde están y por qué no nos gobiernan los honrados?

    Perdón por la parrafada, pero tenía que soltarla.

    Magnífica entrada =)

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    1. Me has recordado una anécdota que me pasó hace poco: En mi pueblo lleva gobernando el PP 20 años por lo menos. Este alcalde 2, pero estuvo más tiempo de teniente alcalde. Una señora que conozco va en esta lista, sabe que yo voté al PSOE (no por el partido, si no por su proyecto). Pues bien, me dieron un recado de parte de ella: Que por favor, les diera una oportunidad (como si nunca hubieran gobernado!). Aquí también sufrimos 3 años sin que pase nada, y ahora en unos meses hay dinero para todo y muchos proyectos

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  2. Julio Anguita, que gran presidente pudimos haber tenido, una pena. Supongo que al final tenemos lo que merecemos.

    No se si os pasa, pero a mi cada día me cuesta más convencerme para que vote a IU.

    Yo creo que lo de Podemos es estrategia electoral.

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  3. Por cierto, el pelotazo urbanístico que yo he sufrido, pues buscad Miño y Fadesa y lo encontraréis. Pero oye, todo va bien

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  4. Pues yo ya estoy hartito de tanta campaña electoral. Esta mañana, mientras intentaba concentrarme para poder estudiar, una dichosa furgoneta del PP ha pasado 5 o 6 veces por mi calle con la música a todo trapo y un energúmeno gritando a todo pulmón por el megáfono: “¡vota al PP!”. A la sexta vez que los he visto pasar me han entrado ganas de salir al balcón y gritarles: “¡Os va a votar vuestra P*** madre!” Afortunadamente, me contuve xD.

    En cuanto a Podemos, yo creo que es pura estrategia electoral.

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  5. Decía en la otra entrada que, aunque estóy alineado con el proyecto de Podemos y su estructura de partido, hay cosas con las que no concuerdo. Una de ellas es la súbita suavización de su discurso para arrastrar todos los votos posibles. Que por una parte lo entiendo: como tú bien dices, es necesario para vencer a ciertos monstruos, pero este giro les ha dejado un poco vulnerables porque se les ha visto el plumero, a mi modo de ver. Aunque ello no variará mi intención de voto.
    Ahora, entre los nuevos partidos (léase Ciudadanos) está de moda colgarse la etiqueta tan molona de Centro. Si ya rizamos el rizo, y para no asustar al personal, también está la sub-clasificación de centro-izquierda (otra vez Ciudadanos). Yo entiendo por “centro” una política que suavice las dos tendencias. Pero Ciudadanos entra como un elefante en una cacharrería y propone una politica de “una de cal y otra de arena”: legalizar la eutanasia, la marihuana y la prostitución, y combinarlo con un programa que parece redactado por la CEOE.

    En fin, muy buena entrada, Salva ;)

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    1. Concuerdo contigo David. La moderación de Podemos ha sido un arma de doble filo. Lo que les hizo despegar fue precisamente esa claridad prístina al hablar, el llamar a las cosas por su nombre y el no tener miedo a ser “políticamente incorrecto”. Cuando quisieron hacerse con el voto indeciso moderando su discurso empezaron a hacer aguas, y ahora parece que se han dado cuenta del fallo. Sino, que se lo pregunten a Pablo Iglesias y Errejón, que andan por todos lados insistiendo en que “no se han moderado”.

      https://twitter.com/ahorapodemos/status/600266032977162240
      http://www.europapress.es/nacional/noticia-iglesias-responde-monedero-podemos-no-hay-generales-mediocres-20150518145925.html

      En las Generales tengo pensado votar a Podemos (es el único partido que parece que tenga ganas de cambiar las cosas), pero ese “tacticismo” al que está jugando últimamente, pese a comprenderlo, me decepciona.

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