Audímetros de televisión: las audiencias son los padres

 

Hoy me quito la mordaza para hablaros de audiencias de televisión.

Me interesaba el tema, quería enterarme de dónde salían esas cifras de cuota de pantalla, millones de espectadores, minutos de oro y demás, así que me he documentado a conciencia. Y no me refiero a leer cuatro páginas de internet.

Aquí está lo que he podido averiguar.

 

 

 

Hay quienes piensan que todas las televisiones detectan automáticamente qué estamos viendo y envían esos datos a una central de audiencias. Así, muchos creen boicotear a una cadena por no ponerla nunca, y la dejan castigada en el canal 99.

Pues lo siento, pero lo que veas o dejes de ver tú, que no tienes audímetro en tu televisor, no influye absolutamente en nada. Como tampoco sirve que dejes encendido tu programa preferido cuando sales de casa para «mejorar su audiencia».

Otros, más cerca de la verdad, saben de la existencia de los audímetros, pero creen erróneamente que están instalados en millones de hogares.

 

 

¿Qué es un audímetro?

 

Un audímetro, además del instrumento que utilizan en las revisiones auditivas, es un aparato que se conecta a la televisión para registrar su uso.

En una casa en la que convivan varias personas, cada miembro de la familia que se siente frente al televisor ha de pulsar el botón que lo identifica en el mando a distancia, para que el audímetro sepa quién está ahí.

También hay un botón para reflejar si está viendo la tele con invitados. En ese caso deberá indicar su número, sexo y edad.

 

 

¿Cuántos audímetros hay en España?

 

¿Conocéis a alguien que tenga uno? ¿O que conozca a alguien que lo tenga? Pues eso: muy pocos.

En un país de unos 47 millones de habitantes solo hay 4.755 audímetros.

Kantar Media, la empresa encargada de medir la audiencia, nos dice que esos aparatos son utilizados por 11.500 usuarios, una media de 2,40 personas por vivienda. Aun así, el porcentaje de telespectadores con audímetro en su televisor respecto al total de la población es ínfimo: el 0,024 %.

Kantar estima que hay 45.071.000  «telespectadores potenciales».

Telespectadores potenciales son aquellos con más de cuatro años de edad. Para que nadie nos acuse de tendenciosos, vamos a hacer los cálculos así.

De modo que, resumiendo y con números redondos, tenemos:

 

  • 47 millones de habitantes
  • 45 millones de telespectadores potenciales
  • 4.800 audímetros *
  • 11.500 usuarios de audímetros o «panelistas»
  • Un audímetro cada 3.900 telespectadores potenciales
  • 0,026 % de telespectadores potenciales con audímetro

 

* Kantar planea aumentar la muestra a partir de 2020. Tampoco demasiado: hasta 5.720.

Por comparar la evolución, en 2005 había 3.300 audímetros y 43 millones de habitantes.

 

Audímetros en España por comunidades

Kantar Media

 

 

 

¿Quién controla los audímetros?

 

Como hemos dicho, la empresa se llama Kantar media. Es una empresa privada, la única que recoge los datos de los audímetros en España.

Los datos se venden en su página.

 

 

Un poco de historia

 

A principios de los noventa había dos empresas encargadas de medir la audiencia en televisión: Ecotel y Media Control. Pero resultó que con el mismo sistema e idéntica tecnología (los audímetros), ofrecían cifras de audiencia muy distintas.

¿Se descartó este modo de medición por incumplir uno de los pilares del método científico, la repetibilidad? ¿Investigaron para tratar de encontrar dónde estaba el error y subsanarlo?

No.

Esto se «solucionó» cuando otra empresa, Sofres, absorbió a Ecotel y se fusionó después con Media Control, quedando todo en manos de una sola compañía.

En 2010, año del apagón analógico en España, esa empresa, Sofres, pasó a llamarse Kantar.

 

 

Otros intervinientes

 

AIMC, Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación. Se encarga del «Desarrollo de la auditoría técnica sobre el sistema de audimetría de televisión de Kantar Media».

Vamos, que audita a Kantar.

También elaboran el famoso Estudio General de Medios (EGM).

El EGM se realiza mediante encuestas, telefónicas o por internet, y algunas presenciales. Y ya sabemos lo que fallan las encuestas.

Este es el sistema por el que se calculan las audiencias de la radio, aún menos fiables que las de la televisión. Otro día si queréis hablamos de eso.

 

 

¿Cómo se elige a los elegidos?

 

Según Kantar Media, se basan en una «muestra aleatoria estratificada por etapas».

Traducido: tienen en cuenta el lugar de residencia, edad, sexo, nivel económico y cultural, etc., pero a partir de ahí, lo mismo les da una casa que otra.

Si te eligen, un comercial llamará a tu puerta para preguntar si estás dispuesto a que instalen un audímetro en tu tele. En el caso de que aceptes, una breve entrevista para asegurarse de que no trabajas en televisión ni en publicidad, y listo.

 

 

¿Qué gana el telespectador por tener un audímetro?

 

Puntos, a canjear por regalos. Depende de los que acumule, el usuario puede hacerse con un balón o una cafetera italiana, u otros objetos más caros como una Nespresso, una bici, una consola, una cámara GoPro, un carricoche, una pluma Montblanc…

 

 

Entonces, ¿las cifras de audiencia…?

 

Una estimación, sin más valor que ese.

Cuando nos dicen que la emisión más vista de 2019 fue el partido Barcelona – Real Madrid de la Copa del Rey, con 7.315.000 espectadores y un 35,9 % de share, o que el «minuto de oro» del miércoles se dio a las 22:49, con tres millones de espectadores delante del televisor para ver El Hormiguero, son meras extrapolaciones, realizadas, como hemos visto, a partir de una cifra ridícula de audímetros.

 

 

¿Por qué no hay más audímetros?

 

Aquí entramos en terreno especulativo. Algunos expertos dicen que «el mercado» no está dispuesto a pagarlos.

Yo tengo mis ideas, relacionadas con el control de la población por medio de aprovecharse del impulso humano de seguir a la mayoría, aunque sea una mayoría ficticia. En ese sentido, considero muy adecuado el nombre de «medios de comunicación de masas».

En el último informe de la consultora audiovisual Barlovento Comunicación se dice, sin ninguna ironía: «Somos lo que sale por televisión».

Creo que, como sucede con las encuestas electorales, de lo que se trata es de crear opinión.

Pero esto, repito, es una reflexión muy personal que no tenéis por qué compartir.

Mejor sigamos con los datos objetivos.

 

 

Conflictos de intereses

 

Kantar pertenece a una multinacional británica llamada WPP.

WPP también es dueña del 22,5 % de Imagina Media Audiovisual.

Imagina es la empresa matriz de Mediapro.

Jaume Roures, fundador de Mediapro, posee el 12 % de las acciones de Imagina.

Hasta hace unos meses, Imagina era el tercer accionista de Atresmedia

También hay conexiones con agencias de publicidad. Una de esas agencias, pertenecientes al grupo WPP, es Young & Rubicam, cuyo consejero delegado (CEO, que le llaman ahora), Miguel Barroso, fue consejero de comunicación del gobierno de Zapatero y marido en aquel entonces de la ministra Carmen Chacón.

Es decir: que la misma compañía, WPP, es dueña de la empresa que mide las audiencias, de parte de Atresmedia y de varias agencias de publicidad españolas, y además hay políticos de por medio.

No da demasiada confianza.

Y hay mucho en juego: la audiencia determina la inversión publicitaria, la rentabilidad y, por tanto, la supervivencia de un programa o incluso una cadena. Hablamos de más de dos mil millones de euros al año, solo en España.

Aquí tenéis una tabla actualizada con lo que cuesta emitir un anuncio de 20 segundos en los distintos canales y franjas horarias. IVA no incluido.

 

Tarifas 2020 publicidad en televisión en España

Oblicua.es

 

 

Además, el secretismo que rodea a los usuarios de audímetros, con la excusa de la confidencialidad, no ayuda.

Se entiende que lo hacen para que no pueda llegar alguien en nombre de una televisión y decir: toma, aquí tienes este sobre a cambio de que en tu casa se vea mi cadena todo el día.

Ya hubo polémica al respecto cuando ABC publicó parte de la lista de los usuarios de audímetros, que en teoría era (y es) secreta.

 

 

Discrepancias entre las cadenas de TV

 

Hay discrepancias en la forma en que se debería medir la audiencia. Las hay entre los dos grandes conglomerados mediáticos, Mediaset y Atresmedia, que acaparan el 85 % de los ingresos publicitarios con el 55 % de la audiencia; las hay entre esos grupos y las cadenas autonómicas…

Hablando de las autonómicas: en 2013, el 87 % de los audímetros instalados en Cataluña se encontraban en hogares catalanohablantes. Mediaset y Atresmedia protestaron ante el comité de usuarios porque, según ellos, el porcentaje de catalanohablantes en la comunidad estaba sobrerrepresentado.

En 2018 esta presión llevó a Kantar a reducir dicho porcentaje al 81 %.

Unos 430 audímetros, de los 530 que hay en Cataluña, quedaron en hogares de habla catalana.

El motivo de la queja de Mediaset y Atresmedia es que los catalanohablantes ven principalmente TV3, mientras que los castellanohablantes optan por las cadenas generalistas.

Si la proporción entre catalanohablantes y castellanohablantes con audímetro estuviera más igualada, la televisión «más vista» en Cataluña podría ser Telecinco.

Esas diferencias de ubicación de los audímetros suponen unos suculentos puntos de audiencia, y un simple punto de más o de menos lleva a las cadenas a ganar o perder millones de euros.

Lo mismo sucedió con el consumo en diferido, que se contabiliza desde 2015: Mediaset no quería que se midiese porque los programas de Telecinco son más propensos a consumirse en directo que los de Antena 3. Por otra parte, las televisiones de pago (Movistar, Vodafone…) estaban a favor, porque el 14 % de su consumo es en diferido.

Y con los invitados, que se añadieron en 2017: los canales que no tienen derechos de retransmisión de eventos deportivos se mostraban en contra de computarlos.

Si se me permite la comparación, la prueba de que el sistema judicial español no es independiente es que los partidos hacen todo lo posible por colocar ahí a los suyos. Si de verdad hubiera separación de poderes, no se darían esas luchas tan enconadas.  Del mismo modo, si la medición de audiencia fuera un sistema tan objetivo e infalible como nos pretenden hacer creer, estas disputas entre grupos mediáticos serían estériles.

 

 

Mediciones «flexibles»

 

Esta es la tabla con la evolución anual de consumo televisivo que incluye Barlovento en su último informe:

 

Análisis televisivo 2019 Barlovento Comunicación

 

Lo primero que sorprende es que no haya una caída más brusca en los últimos años.

Youtube, las redes sociales, las plataformas tipo Netflix… ¿y el consumo de televisión tradicional (lo que en el argot se conoce como «lineal») se mantiene relativamente estable?

No es así. La pista nos la da esa nota bajo la tabla.

Como el consumo había ido cayendo desde 2012, Kantar incluyó en 2015 un nuevo parámetro que se sumaba al lineal: el visionado en diferido (Atresplayer, Mitele, RTVE a la carta…).

Ciñéndose exclusivamente al consumo lineal, el que se había tenido en cuenta hasta entonces, la caída entre 2012 y 2013 fue de cinco minutos. Con el diferido aplanaron la curva y ese año el consumo diario se redujo solo dos minutos.

Pero, a pesar del empujón del diferido, en 2016 volvió a bajar, así que en 2017 añadieron otro factor a tener en cuenta: los invitados.

Los invitados no son únicamente los amigos que se reúnen para ver el fútbol, también el hijo que viene todos los fines de semana a dejar la ropa sucia, o las empleadas de hogar.

Esto supuso un buen chute de audiencia, 11 minutos diarios, hasta el punto de llegar a los 240, una de las mejores cifras de la serie.

Sin embargo, si contamos exclusivamente el lineal, como se hizo hasta 2014, tenemos la siguiente tabla, mucho más realista a la hora de comparar:

 

 

Histórico del consumo lineal de TV en España

 

 

Aquí se aprecia cómo el consumo de televisión habría ido disminuyendo desde 2012 hasta llegar en 2019 a mínimos que no se daban desde hace 26 años, en 1993.

¿Por qué esa resistencia a que baje la cifra oficial? Para que la publicidad no se desvíe a los medios digitales.

Con todo, en el último estudio de InfoAdex se indica que internet ha desbancado por primera vez a la televisión en inversión publicitaria.

 

comparativa inversión publicitaria televisión internet españa 2019

InfoAdex

 

Inversión en publicidad en los distintos medios españoles (2017 a 2019)

InfoAdex

 

 

Como el consumo televisivo sigue cayendo, en 2020 Kantar ha vuelto a incorporar un nuevo parámetro, las segundas residencias, cuyo impacto se verá reflejado en el próximo informe.

Y adelantan que pronto incluirán la audiencia de televisión online, y la de móviles y táblets. Y si es necesario, reducirán la edad a partir de la cual los niños son considerados telespectadores potenciales (esto último es una conjetura).

Inflarán las audiencias lo que sea preciso, con tal de que no bajen demasiado las cifras oficiales de consumo.

¿Por qué? Por dinero. Los 12 minutos diarios de diferencia entre 2018 y 2019 han supuesto una pérdida para el sector de 120 millones de euros en publicidad.

 

 

Fallos del sistema

 

Unos cuantos. Seguro que a vosotros se os han ocurrido varios.

Además de los mencionados (los conflictos de intereses, las presiones de los distintos grupos mediáticos…), el principal es lo reducido de la muestra.

Pretender que con los 380 audímetros instalados en la comunidad valenciana se puede saber con la exactitud de la que presumen qué ven en sus televisores los cinco millones de habitantes de la comunidad, es tremendamente pretencioso.

En las campanadas de 2018, 7TV, la televisión autonómica de Murcia, registró un 0 % de share. Lo mismo sucedió en Castilla y León.

No es que en esas comunidades hasta los familiares y amigos de los presentadores prefirieran tomarse las uvas con la Pedroche: es un error debido a lo escaso de la muestra, y uno habitual, según reconocen desde Kantar.

En Castilla y León solo hay 300 audímetros. En Murcia, aún menos: 220. Ninguna de las personas con acceso a esos audímetros (1.200, según nos dicen) eligió la cadena autonómica para seguir las campanadas, y eso se extrapoló a una población de casi cuatro millones de habitantes.

 

Hemos sabido que dos empresas distintas, utilizando el mismo método, obtenían resultados muy diferentes. Ahora no existe ese problema porque hay un monopolio, no porque el sistema sea más fiable.

 

Es sencillo engañar al audímetro. Puedes dejar la televisión encendida e irte; marcar en el mando que hay 10 invitados viendo contigo el programa que te gusta cuando estás solo…

Además del que quiera engañar voluntariamente (y hay varias entrevistas en las que los usuarios admiten que hacen trampas para que «su» programa o cadena tenga más audiencia), es fácil dejar de pulsar el botón que corresponda por pereza o negligencia. Estos aparatos se tienen varios años en casa, y es normal que el usuario se acabe descuidando.

 

La autocensura y el cambio de comportamiento, aunque sea inconsciente.

Hay que tener en cuenta que el telespectador nunca se olvida del audímetro. No solo porque cada vez que quiera encender la tele haya de pulsar su botón de usuario, sino porque ha de notificar a Kantar si le han bajado el sueldo, ha variado el número de miembros que viven en el hogar o ha comprado un nuevo televisor.

Además, el Pequeño Hermano le llama si ha dejado de seguir un programa que veía habitualmente, o si una de las televisiones de la casa no se enciende desde hace tiempo.

 

Kantar no tiene en cuenta a quienes consumen televisión en el ordenador, la táblet o el móvil.

Tampoco registra quienes la ven en una habitación de hotel, de hospital, en el bar

 

 

Las audiencias son los padres

 

Es fácil imaginar que en unos pocos años se llevará un registro externo de todo lo que hacemos en cada momento, incluido lo que vemos en televisión, o donde sea. Me refiero a que lo harán legalmente.

Parece que con la excusa del coronavirus se va a avanzar unos cuantos años de golpe en esto, lo que, dicho sea de paso, no me hace ninguna gracia.

De cualquier manera, eso es un futurible. De momento, el método es el que os he contado.

Siento si alguien se ha decepcionado, pero así es: las audiencias son los padres.

 

Si te gusta lo que lees, deja aquí tu dirección para que pueda avisarte de cada nueva entrada:


 

Imagen de cabecera: Audímetro. Fotograma del documental ¿Quién está ahí?, de Alejandro Pérez Blanco (2010)

 

También te puede interesar

19 sin mordaza

  1. Carlos Hernández Mouriño 21/05/2020 a las 18:48

    Yo tuve un aparato de esos instalado varios meses en casa. Acepté por los puntos que me daban para canjear por regalos. No le hacía ni puto caso. Ponía cualquier cosa para disimular, pero los datos que reflejó mi audímetro nunca fueron reales.

    Responder
    1. Muchas gracias por el aporte, Carlos. Tu comentario viene a ratificar lo que digo en el apartado «Fallos del sistema».

      Si no es indiscreción, ¿podría preguntarte por qué dejaste de tener el audímetro en casa? ¿Fue decisión tuya o de la empresa?

      Responder
  2. Conocía del método pero no sabía que usaban tan pocos aparatos. Uno de los que se quejaba mucho, supongo que porque no le gustaban las cifras, era Jose Antonio Abellán cuando estaba en la Cope.

    Pensé que con el tiempo, cambiaría el método de medición: que ya vinieran instalados en las TV y pudieras activarlos tú si quisieras, por ejemplo. Pero viendo lo que ganan en publicidad, entiendo que se muestren reacios a cambiar.

    Un tema que siempre le he dado vueltas: ¿Soy el único que cree que la publicidad en los medios tradicionales es más «creíble» que en internet y que por eso su inversión siempre será mayor?

    Responder
    1. No conozco el tema de Abellán, pero los perdedores suelen quejarse del árbitro. Algunas veces, con razón.

      Esto que comentas lo leí en varios sitios al documentarme. Por ejemplo, en un trabajo de fin de Grado se dice:

      «La televisión tiene a su favor una mayor seriedad y veracidad puesto que los
      espectadores sienten mucho más fiables los productos que se emiten en televisión que
      los que se emiten por internet».

      De cualquier manera, esa tendencia está cambiando y, como digo en el artículo, este año la inversión publicitaria en internet ha superado por primera vez a la de la televisión.

      Responder
    1. Me alegro de que te haya gustado.

      Pues sí, en el EGM hay mucho que rascar. Cuando me «recupere» de este me pongo a ello.

      Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer el artículo. Un abrazo.

      Responder
  3. Yo conozco una persona con un aparato de esos. La tele todo el día encendida en cualquier canal y sin volumen. No le hacía ni caso. Cuando alguien iba a su casa por primera vez, los avisaba de que no la apagaran ni cambiaran de canal. Siempre me pareció una forma de medición muy poco representativa. Partiendo de que para soportar y cumplir los términos del contrato para tener un aparato de esos en casa, ya estás encuadrado en cierto segmento de la población que, en general, se corresponde con individuos consumidores de telebasura. En cuanto al título del artículo, muy acertado porque la tele, ya sólo la ven los padres o, más bien los abuelos.

    Responder
    1. ¡Exacto! Esa es una de las cuestiones que he dejado fuera del artículo porque ya era demasiado largo, pero he pensado lo mismo que tú. Este método deja fuera a todos los que no aceptaríamos nunca tener un audímetro en casa.

      Gracia por quitarte la mordaza con nosotros. Un saludo.

      Responder
  4. Buen artículo, trabajo en publicidad y vivo muy de cerca este mundo. Yo solo aportaría un dato, que no se si lo ha recogido en algún momento. Las audiencias de televisión, son las únicas «aceptadas» por toda la industria. De hecho como bien indicas en el artículo, la publicidad se paga en función de la cantidad de espectadores que están viendo un programa, o como dices, la cantidad de audímetros (Extrapolados) que están activos con ese programa. Pero todas las cadenas de televisión, agencias y anunciantes lo aceptan. Estos últimos son los que de alguna manera deberían despejar alguna duda de los intereses que pueda o no pueda haber por detrás, no dejan de ser empresas privadas gastándose su dinero e integran algunos foros donde se debate sobre como afinar más o menos la medición. Para que os hagáis una idea, un debate que está encima de la mesa es si los anunciantes deberían pagar la publicidad que una persona ve de un programa en diferido que está viéndolo una semana después. A día de hoy, solo se paga en lineal más un día.

    Hay mucha gente honrada trabajando en mejorar esto, pero sin duda hay muchos callejones oscuros. De todas maneras, lo contrario a eso es lo que está pasando. Plataformas digitales que son las únicas conocedoras de sus datos y nunca los cederían (M+, Netflix, HBO…) ¿Es bueno? ¿Es malo? jeje sería casi un artículo entero.

    Por otro lado, si te ha parecido maravilloso este mundo, te ánimo a que te empapes del mundo digital, que si cabe es más oscuro aún y además aunque «Comscore» es el agente oficial que marca las audiencias (por ejemplo de este blog). La complejidad de la medición hace que no esté tan aceptado a nivel industria.

    Por último, no pensemos que esto solo pasa en España, es una práctica realizada a nivel internacional.

    Un saludo y de nuevo enhorabuena

    Responder
    1. Hola, Miguel. Bienvenido.

      Leí bastante sobre Comscore y el proyecto CMAM (Cross Media Audience Measurement, para los que no tengan ni idea de qué es eso; yo tampoco lo sabía hace un mes).

      También me enteré de que Kantar compró en 2015 parte de las acciones de Comscore. En el apartado de los conflictos de intereses habría mucho más que decir, pero preferí no extenderme, dejar la puerta abierta y que investigue por su cuenta el que quiera.

      Es cierto: el método y el porcentaje de audímetros por habitante es similar al de otros países europeos.

      Gracias de nuevo por tus palabras y tus aportes, que sin duda completan el artículo.

      Un abrazo.

      Responder
  5. Súper útil y esclarecedor, compadre. No tenía ni idea de todo esto. Creía de verdad que había otros medios técnicos más fiables y eficaces para medir las audiencias. Un besico de tu comadre.

    Responder
  6. Desde hace tiempo, empresas como samsung (y seguro que las demás también) tienen datos de «su» smartTV para hacerte recomendaciones. con estos datos tienen claro que canales ves, horas de uso, incluso puedes poner perfiles de usuario para «adaptar» el contenido al espectador (igual que las aplicaciones de tv Streaming)

    Seguro que si rascas por ahi, puedes complementar este articulo con mucha más info y seguro que hay audiencias a rascar por ahi. Movistar y Samsung por ejemplo cobran por publicidad en sus «menu de inicio», asi que lo harán aportando datos de tráfico.

    genial articulo

    gracias

    andy

    Responder
    1. Hola, Andy.

      Sí, como le decía a Miguel por ahí arriba, el tema da para mucho más, pero el artículo ya era demasiado largo. De hecho, me ha sorprendido la buena acogida que ha tenido, dada su extensión.

      Pero siempre puedo escribir una segunda parte.

      ¡Muchas gracias!

      Responder
  7. El artículo esta lleno de especulaciones y rumurología basado en medias verdades.

    – La cantidad de audiómetros no mide la calidad de la muestra, eso creo que es de primero de estadística. A más a más, España es uno de los mercados con mayor cantidad de audímetros en Europa. Aquí la calidad se mide en que la muestra sea relevante y exprese correctamente la población

    -Hay un departamento específico controlando la calidad de la muestra, haciendo un montón de trabajo manual, para intentar que la muestra tenga la calidad deseada

    – El sistema que usan los audiómetros, no es desarrollo propio, de hecho se usa un sistema inglés, por lo que tampoco es que sea un sistema ad-hoc para España.

    – Lo de la población catalanohablante y cataluña es ya ficción del autor, supongo que es por qué el conflicto catalán vende más… quizá te interese saber que la mayoria de directivos están en Madrid, y no son precisamente independentistas.

    – Kantar lleva midiendo audiencia fuera de la televisión tradicional des de hace años, se mide el consumo en tablets, movistartv, vodafone etc..

    Responder
    1. El artículo está bien documentado.

      Te respondo punto por punto.
       

      «La cantidad de audiómetros no mide la calidad de la muestra…»

      -Si la cantidad de audímetros no mide la calidad de la muestra, ¿por qué 4.800? Es más, ¿por qué van a aumentar la muestra a 5.720? Que los reduzcan: 100 para toda España y se ahorrarán mucho dinero: eso es de primero de Economía.
       
      «Hay un departamento específico controlando…»

      -También está el Tribunal de Cuentas fiscalizando la gestión económica de los partidos políticos, y ya ves.
       
      «El sistema que usan los audiómetros…»

      -No he dicho en ningún momento tal cosa.
       
      «Lo de la población catalanohablante y Cataluña es ya ficción del autor…»

      -Te dejo algunas noticias que tratan este tema:
      2013: [Enlace a la noticia]
      2014: [Enlace a la noticia]
      2018: [Enlace a la noticia]
      Otra de 2018, donde no se centran solo en Cataluña, sino que informan de las discrepancias entre las cadenas autonómicas y las nacionales: [Enlace]
       
      «Kantar lleva midiendo audiencia fuera de la televisión…»

      -Kantar mide esa audiencia, o parte de ella, pero no se tiene en cuenta para el cálculo del consumo televisivo, donde solo entran los parámetros que he mencionado: televisión lineal, diferido e invitados. Por tanto, no influye en la inversión publicitaria.
       

      Un saludo, y gracias por leer y comentar.

      Responder
  8. Hola, agradezco este genial articulo, y creo que puedo darte algunas claves más para entender como está todo esto actualmente, ya que desde hace un par de años han entrado otros actores en escena.

    Yo me dedico a desarrollo de aplicaciones, tengo diversos clientes como tvs locales y radios en las que me gusta ir añadiendo cosas nuevas, y hace ya unos años apareció una nueva tecnología bastante interesante, llámese OTT, HbbTV, botón rojo o como quieran llamarlo, una tecnología propia de las smart tv conectadas a Internet que básicamente permiten ejecutar una aplicación web en la televisión al sintonizar un canal. Como puedes imaginar, esto convierte el escenario de publicidad en tv en el de publicidad en internet, con las implicaciones que esto tiene.

    Disfrazado como servicio de U7D, catch-up etc… destaca la app LovesTv que explota la empresa Cellnex Telecom, quien ademas es una de las empresas que proporciona distribución de señal tdt.

    En estas «apps», lo que ve el usuario es quizás lo menos trabajado, son unos menús copiados de una app creo que de Sofía digital llamado freetimetv muy precariamente integrado conectado a un grabador de señal de tv de uso común en hoteles (anevia flamingo) mediante una chapuza de codigo que un hacker podria haber secuestrado la señal de todas las cadenas que usan ese app, de hecho lo notifiqué a cellnex por lo chapucero y peligroso que era. Sin embargo en ese app hay una parte bien hecha, cuidada y bien implantada, la parte de las estadisticas/seguimiento de usuario/parte invisible de la aplicacion.

    Este sistema de seguimiento convierte tu tv en un completisimo audimetro que registra un sinfín de cosas, cuando entras, cuando sales, directamente envías un paquete de «estoy aqui» cada 10 segundos, tu listado de canales y el orden que le has dado, cada pulsación del mando, el volumen, marca y modelo de tv, versiones de software, y un largo etc de datos, de hecho, como la implementación del protocolo hbbtv cambia a veces según el dispositivo, han optado por recopilar toda la información posible que la maquina esta diseñada para entregar y enviarla a los servidores de Cellnex y ademas al del proveedor (a3media, mediaset o rtve).

    Se estima que en españa más de un 30% de tvs son smarttv conectadas (no tengo a mano la referencia) y están actuando como audímetros de forma totalmente opaca, a uno le hace pensar porque las cadenas siguen pagando una millonada a Kantar media por sus datos cuando tienen YA audimetros funcionando en el 30% de las televisiones sin necesidad de regalar cafeteras. Curioso ¿no?

    Por no hablar de los problemas de seguridad de estas apps, las cuales pueden ser secuestradas tanto desde la señal de internet, como desde la señal de tdt, lo que es muy fácil con un modulador vhf QAM o un hackrf, un atacante, o el propio proveedor puede mostrar una aplicación maliciosa, segun la especificación este app no puede tener acceso a cosas como el micrófono o webcam que incluyen algunos smarttv, pero en determinados televisores (varía según marca, modelo y a veces hasta en la versión del software) hemos podido acceder a esto y más. (si tienes un LG webos mantenlo actualizado, si tienes un telefunken de más de 2 años tienes un problema, si es sony con el sistema anterior a android, actualiza… podría seguir así un rato…)

    Estoy bastante seguro que esto pasará en algún momento porque una tv es un punto perfecto para pivotar dentro de una red, todo un sueño hecho realidad para los creadores de Weeping Angel, desvelado por wikileaks como parte del proyecto de espionaje masivo Vault7 (https://en.wikipedia.org/wiki/Vault_7#Part_6_-_%22Weeping_Angel%22)

    Mi impresión es que en poco tiempo empezarán a asociarse estas apps con redes sociales, la publicidad de los canales probablemente pase a ser mediante el perfil del usuario concreto que lo ve y probablemente se realicen compras en los propios anuncios, que es de lo que va todo esto al final… El infierno de internet, ahora en su tv!

    Responder
    1. Hola, Pablo.

      Me halaga que el artículo te parezca «genial», porque parece que sabes de lo que hablas. Confieso que he tenido que buscar varios de los términos que empleas, das mucha información.

      Te agradezco que hayas completado la entrada con tantos datos. Casi que has escrito otro artículo. El título sería la frase final de tu comentario: «El infierno de internet, ahora en su televisor».

      Lo de las Smart TV recopilando datos de forma opaca es asqueroso. Sucede exactamente igual que con los móviles: la complicidad de los gobiernos para que las grandes compañías se lucren con nuestros datos.

      Este artículo es de 2013, ahora será mucho peor:

      Los peligros de los Smart TV

      ¡Un saludo!

      Responder

¿A ti tampoco te callan?

Tu dirección de correo electrónico NO será mostrada.