Pérez-Reverte, un lúcido en Sodoma

 

Vengo leyendo puntualmente los artículos de Arturo Pérez-Reverte desde hace más de veinte años. Si un domingo se me pasa, al siguiente tomo ración doble, pero creo que no me he perdido ninguno en todo este tiempo.

 

Leyendo a alguien durante dos décadas, si ese alguien se muestra tal cual es, si prescinde de esnobismos y actitudes impostadas, si logra sobreponerse al miedo al qué dirán y la consiguiente autocensura, inevitablemente acabas conociéndole. Sabes, además de lo más difundido (su pasado como corresponsal de guerra, su pasión por leer y navegar o su lealtad a los perros), que se levanta a las siete de la mañana, desayuna colacao con crispis y prensa del corazón, hace una hora de ejercicio y después escribe entre cinco y ocho horas diarias. Sabes que ama el Mediterráneo y que le gusta sentarse en las terrazas a ver pasar la vida, parapetado tras un libro o un periódico; que escucha a Sabina y a Carlos Cano y ve una peli cada noche (le van las de John Ford); es jacobino y no tiene más religión que la del tablero de ajedrez, donde encuentra consuelo y algunas certezas; frecuenta las librerías de viejo, le entusiasma la Historia, bebe ginebra azul con tónica y es adicto a las aspirinas; en su casa, además de una biblioteca con más de treinta mil libros, guarda maquetas de barcos hechas hace años por él mismo, varios sables del siglo XIX y un Kalashnikov; las autovías le aburren y le dan sueño; tiene (o tenía hasta no hace mucho) un móvil sin conexión a internet, y si le obligaran a elegir un ministro, de ahora o de antes, al que fusilar al amanecer, posiblemente escogería para que le dieran matarile a Javier Solana (y está la cosa disputada). Sabes de los fantasmas de su memoria, de camisas manchadas durante tres días con la sangre del niño que se le vació en los brazos, y sabes que en el principio fue la lluvia en las orillas de Troya mientras zarpaban las naves. Conoces sus filias y sus fobias, sus fortalezas y debilidades. Estás al tanto incluso de nimiedades, como que su palabra preferida es ultramarinos. Conoces más de él que de algunas personas con las que tratas diariamente.

 

Arturo Pérez-Reverte: un lúcido en Sodoma

 

¿Cómo empezó todo? En mi caso, se cumplió al milímetro el tópico de que la adolescencia es una etapa de rebeldía. Mi padre me tuvo muy mayor, se interponía un abismo generacional entre nuestros mundos, y además me oprimía, pretendiendo que estudiara o trabajara o hiciera algo con mi vida, el muy fascista. Apenas hablábamos, excepto para discutir.

Mi padre compraba La Verdad (la de Cartagena, le recalcaba al dependiente de la papelería), diario que los domingos traía de regalo una revista donde escribía un tal Arturo Pérez-Reverte. Esta revista al principio se llamó El Suplemento Semanal, luego El Semanal y ahora XL Semanal.

También su columna cambió de nombre, pero sólo una vez: en cuanto se le calentó la sangre, pasó a llamarse Patente de corso, y hasta hoy.

Pérez-Reverte fue un punto de conexión, un territorio compartido, una tregua en las hostilidades paternofiliales. Los domingos, después de comer, coincidíamos en la sala de estar: mi padre en su sillón con una taza de café, y el arriba firmante tirado en el sofá, de resaca.

Algunas de esas tardes, mi padre me preguntaba: «¿has visto lo que dice hoy el paisano?». Y levantaba El Semanal para leerme en voz alta algún fragmento que le hubiera llamado la atención.

Eso traía como consecuencia, a veces, que habláramos del tema del artículo en cuestión. Que hablásemos de algo sin discutir. Milagro.

Mi padre disfrutaba, como yo, de su ironía y su sentido del humor, pero se relamía especialmente cuando al Reverte (así nos solíamos referir a él en confianza, el Reverte) le goteaba el colmillo, clup, clup, y dejaba salir su mala leche para ciscarse en los muertos más frescos de sus señorías, en una época en la que pocos, muy pocos criticaban los privilegios y la poca vergüenza de nuestra infame y vil clase política, a la que él ya calificaba de casta.

En 1998, mientras el Pepé del amigo Ánsar, su vicepresidente y ministro de Economía, un tal Rato, y demás golfos apandadores con escaño y coche oficial, destrozaban la costa para crear la burbuja del ladrillo que trajo el milagro económico, cuando esto era Jauja y el dinero nos salía por las orejas, Reverte nos avisó de lo que venía en un artículo titulado Los amos del mundo. Léanselo, no tiene desperdicio. Entonces nos machacaban con aquello de «España va bien», como ahora nos tratan de convencer de que los recortes criminales y la pérdida de derechos son «la senda de la recuperación»: voceros de políticos sin escrúpulos armados con eslóganes que caen como flechas persas sobre ciudadanos indefensos, sin cultura, acríticos y aborregados.

Este clarividente artículo me hace acordarme de algo que le leí a Ortega:

 

Una vez más aconteció lo que es casi normal en la historia, a saber: que fue predicha. Pero una vez más también los políticos no hicieron caso de esos hombres. Eludo precisar a qué gremio pertenecían los profetas. Baste decir que en la fauna humana representan la especie opuesta al político.

 

Además de su papel de mediador intergeneracional, también me ayudó de otra forma. Hay un artículo en concreto, Oye, chaval, que me llegó en el momento justo, con veinte años. Me fui conmoviendo al leerlo, hasta el punto de que la tele de fondo dejó de escucharse, mi padre y mi hermana desaparecieron de la sala de estar, se me enturbió la vista y tuve que levantarme para encerrarme en mi habitación, donde lloré con la cara hundida en la almohada, para que nadie me escuchase.

No digo que me cambiara la vida, sólo fue un pequeño golpe de timón, pero un insignificante cambio de rumbo en un momento dado, puede hacer que dieciocho años después te encuentres en un punto bastante alejado de aquél al que te dirigías en origen.

 

Y es que no sólo de bilis vive el hombre, don Arturo se maneja con soltura en todos los palos. Una vez le leí, en una entrevista en la que la periodista nos hacía saber que había detectado cierta altanería en su respuesta, que podría haber optado por cualquier otro estilo en sus novelas. Tras un cuarto de siglo leyendo sus artículos, no tengo la más mínima duda. Porque en sus columnas hay ternura, rabia, cachondeo, inventiva, costumbrismo… Hay muchos Revertes en Pérez-Reverte, como en cada persona que merece la pena. No se ha limitado a ser un ratón de biblioteca, la suya es una biografía movida, y eso tiene que notarse. Como dice la protagonista de La Reina del Sur:

 

Todos los seres humanos soñaban, concluyó Teresa. Pero no del mismo modo. Unos salían a rifársela en el mar en una Phantom o al cielo en una Cessna. Otros construían maquetas como consuelo. Otros se limitaban a soñar. Y algunos construían maquetas, se la rifaban y soñaban. Todo a la vez.

 

En palabras de Montero Glez: «tiene esa mezcla entre intelectual y hombre de acción que a todas pone cachondas». Que nadie salte con el machismo, que Glez estaba bromeando.

Ah, el machismo… Uno de los tópicos sobre Pérez-Reverte de quienes nunca le han leído. Tuits aislados, titulares de entrevistas sacados de contexto, lo que alguien dice que otro le ha contado que ha dicho el hijoputa del Reverte, o la prueba definitiva, la consigna de algún anónimo gurú o gurusa de las redes señalando el objetivo a liquidar, bastan para colgarle el sambenito de machista a cualquiera.

A Pérez-Reverte le leen millones de personas en todo el mundo, la mayoría mujeres, porque las estadísticas indican que ellas leen más. Todas machistas, supongo. O igual es que son masoquistas y un poquito gilipollas. Hay que joderse, algunos se están cargando el noble y necesario movimiento feminista a lo Pedro y el lobo, viendo machismo hasta en la forma de pelar un plátano.

 

Ese «amigo» soy yo

 

 

Hay varios artículos suyos que llevo con cariño en mi mochila particular. No es una mochila física, como la de la protagonista de La novia de D’Artagnan, sino una mental.

Os dejo unos cuantos, con sus correspondientes enlaces:

 

 

No he querido tirar de hemeroteca, confiando en que la memoria en crudo sea un filtro tan bueno como otro cualquiera. Alguna razón habrá para que me acuerde de unos en detrimento de otros, ¿no?

He tenido que dejar fuera varios de los que se agolpaban en la frontera del teclado, porque no se trata de hacer aquí una relación exhaustiva. Aun así, se han colado demasiados, pero no voy a devolverlos en caliente. Los que han saltado, ahí se quedan.

El último que me tocó la fibra fue Los chicos de aquel verano (13 de agosto). Éste es mi preferido entre sus distintos registros, el Reverte nostálgico o emotivo, aunque reconozco que gozo como un serbio con un rifle cuando se le calienta la tecla.

Por su parte, mi padre estuvo a punto de enmarcar Yo soy de Cartagena. ¿Y qué? A él le mueven más esas cosas. En cuanto a mí, que compartamos paisanaje no tiene nada que ver en mi admiración (estaba tardando en emplear esta palabra). Hay quienes me dicen, sorprendidos, tratando de buscarle una explicación a tan oscura inclinación: «sigues a Pérez-Reverte porque es de Cartagena, como tú». Pues hombre, por esa regla de tres, también tendría que admirar a Eduardo Zaplana o esperar con ansia el nuevo libro de Federico Trillo. No, no le profeso un amor especial a mi patria, ni a la grande ni a la chica.

Tampoco soy mitómano. He tenido al escritor a mi lado (la última vez, en su presentación en Murcia de la excelente Patente de Corso de Los Compadres) y no le he saludado ni pedido la fotito de rigor. También ocurre que no me gusta incomodar, y como ya hay muchos que abordan a los famosos como si hubieran guardado juntos los cerdos en la misma cochiquera, que ni se plantean que su ídolo pueda terminar harto de dar la mano y posar para selfis, alguien tendrá que actuar con un poco de cordura.

 

Ha salido antes a colación la altanería. Esto es algo de lo que le acusan a menudo, de chulo, altanero, arrogante.

Pues no lo sé, oigan, y tampoco me preocupa demasiado. La única altanería que no perdono es la del perfecto imbécil que se cree por encima del bien y del mal; la de aquél que, no teniendo motivos para envanecerse, sino todo lo contrario, se pasea por ahí como si meara agua de colonia. Y no es el caso.

Pero éste es un país en el que los idiotas opinan de lo que no saben sin el menor pudor (paradójicamente, los verdaderos cuñaos, entendiendo el término como persona que pontifica desde la ignorancia, son los que más suelen abusar de este adjetivo) y vierten su odio contumaz sobre todo el que no piense como ellos, aunque ellos no hayan pensado nunca, por lo que quizá sea necesaria cierta altanería para defender tu postura, fruto del conocimiento, la experiencia y la reflexión, ante los estúpidos, los malvados y los ofendidos extremadamente inflamables e inflamablas. Moby Dick tenía fama de monstruo sanguinario, pero sólo se estaba defendiendo.

 

Lo que hace mi primo tiene mucho mérito. Cualquiera que escriba, sea por gusto o por oficio, sabe lo complicado que resulta en ocasiones escoger un tema del que extraer algo decente.

No hace tanto, le sugerí a un amigo que escribiera una colaboración para mi blog de una materia que él domina perfectamente. Se puso a ello, pero a los pocos días me confesó, algo avergonzado, que no conseguía plasmar en el papel lo que tenía en la cabeza, y me mostró un aborto de tinta sin orden ni concierto, con una estructura tan caótica que se desplomaba con sólo leerlo. Me dijo: «qué difícil es escribir, ahora me he dado cuenta; pensaba que esto lo podía hacer cualquiera».

Pues Arturo Pérez-Reverte lleva veinticuatro años cumpliendo con su cita semanal, sin faltar ni un solo domingo (veinticuatro, háganse cargo), manteniendo un listón de calidad envidiable. Y esto mientras continúa su trabajo como novelista, publicando casi un libro por año, si contamos los Alatristes, de los que nos tiene huérfanos desde 2011.

También rescato la anécdota por toda esa chusma tan aficionada a criticar el trabajo ajeno: sería un ejercicio recomendable que probaran a juntar letras al menos una vez, para que puedan apreciar que articular correctamente sujeto, verbo y predicado no es tan sencillo como a algunos les pueda parecer, aunque Reverte diga a veces que le dan la página hecha.

Pero mi admiración por él no es ciega ni incondicional, no soy un hincha del Reverte F. C., ni siquiera sé si podría considerarme un fan al uso. Lo que voy a decir es una herejía, pero, aunque tengo y he leído de buena gana y con aprovechamiento casi todas sus novelas, creo que donde brilla por encima de todo, donde no tiene parangón, donde le reconcilia a uno con el género humano, es en su papel de francotirador dominical. Que los revertófilos y el propio autor me perdonen.

Hay ideas suyas con las que no comulgo, y unas pocas con las que estoy frontalmente en desacuerdo. Y eso está bien. Ya saben aquéllo de que si dos piensan lo mismo en todo, uno de los dos no está pensando.

En todos estos años sólo le he detectado una posible incoherencia, y fue su incorporación a la RAE (que aplaudí), tras algunas estocadas anteriores en las que renegaba de esa Docta Casa.

Respeto y agradezco su independencia, su valentía (tiene unos cojones como los del caballo de Espartero), su resistencia al chantaje y su honestidad intelectual. Podría hacer como otros oportunistas que se arriman al sol que más calienta, o limitarse a mirar para otro lado y obviar determinadas cuestiones, porque posicionarse en según qué temas no sale gratis, y en la tierra de nadie azota el viento. En este país de cainitas, o estás conmigo o contra mí.

Ejemplo de ello es su magnífica serie Una historia de España. Mientras muchos estaban enganchados a GOT (Juego de Tronos), yo esperaba impaciente la próxima entrega de UHE, que terminó con el verano, tras 92 episodios. Aquí también hay sangre, intriga, reyes incapaces, políticos corruptos y curas fanáticos. Hay menos sexo que en la de la HBO, eso sí, a pesar de que en varios capítulos aparece Isabel II, que era más puta que María Martillo.

Los sectarios, todos aquellos que se aferran a una etiqueta por comodidad, confunden ecuanimidad con equidistancia y le miran con recelo. Como critica por igual a unos y a otros, es intensamente odiado por unos y por otros. El sector talibán de la izquierda le llama facha, y el de la derecha, progre. Es lo que tiene defender un punto de vista personal en una sociedad políticamente correcta hasta la náusea, donde no hay mayor temor que verse excluido del rebaño, sea cual sea éste. Solo no, por lo que más queráis, que me dan tiritonas sin la lana.

Por supuesto, no estoy diciendo que Pérez-Reverte tenga que gustarle a todo el mundo, pero sí lamento el descaro con el que tantos analfabetos sientan cátedra, rechazo el gatillo fácil de esta gentuza y su habilidad para interiorizar odios ajenos.

Luego se sorprenden cuando, por ejemplo, defiende los derechos de las mujeres sin ambigüedades ni medias tintas. Pocos intelectuales (no le gusta que le tilden de tal cosa), fuera del ámbito de la política, se posicionaron tan abiertamente como él en contra de la ley del aborto del Pepé, perpetrada por el meapilas de Gallardón.

 

 

Cuando esos cantamañanas leen tuits como estos (porque un artículo entero es mucho pedir, son demasiadas letricas juntas), el interruptor de dos posiciones que tienen por cerebro cortocircuita y empieza a echar humo. ¿No era un misógino machista?

A sus lectores veteranos, en cambio, no nos sorprende ni un ápice. Tiene decenas de artículos en los que apoya a las mujeres y denuncia los atropellos e injusticias que todavía se cometen con ellas.

 

Me apuesto la tecla eñe del ordenata a que el número de suscriptores de mi blog bajará cuando publique esto, igual que desciende el de seguidores en Twitter cada vez que comparto algo del Reverte, que es bastante a menudo. Pero hasta que el número de followers pueda canjearse por una cena con Milady, Irene Adler, Clawdia Chauchat o Tánger Soto, me importa un bledo. Se lo debía, y no quería demorarlo más. Puede que un mal día mande todo a tomar por saco y diga que os den morcilla y ahí os quedáis, que se jubile (va camino de los 66 tacos de almanaque) para dedicarse a leer y navegar, pero lo que es seguro es que tarde o temprano se irá a criar malvas, es ley de vida. Egoístamente, me gustaría que estas dos eventualidades, la jardinería póstuma y su jubilación, se dieran simultáneamente y lo más tarde posible.

Sé que entre mis escogidos (eufemismo de pocos) lectores, hay revertófobos entusiastas. Como soy tan optimista como Zapatero (a quien Reverte ascendió de imbécil a malvado), mantengo la esperanza de que en lugar de darse de baja y mandarme a hacer rimas a Parla, o despedirse para siempre con cariñosos correos electrónicos en los que me acusen de ser un hijo de puta con balcones a la calle, alguno de ellos piense: oye, si leo a Salva porque me cae bien y coincido con él en tantas cosas, y resulta que admira a Pérez-Reverte, pues igual es que el Reverte no es tan machista, ni tan racista, ni tan de derechas como dicen

Sólo con eso habría valido la pena este rato ante la pantalla, y ya sería estupendo si se decidiesen a leer algunos de sus artículos, no necesariamente los que hemos recordado aquí: varios de ellos, al azar. Me la juego. Estoy convencido de que el lector que se acerque a ellos sin prejuicios descubrirá un columnista imprescindible.

 

 

Oye, Reverte

 

Va llegando el momento de poner punto final, se me acaba la página.

Me he esforzado para que esto no se convirtiera en un panegírico sensiblero, y no voy a estropearlo ahora. Sólo quiero darle las gracias y decirle, aunque no lo necesita, que no se disminuya.

Tengo un amigo muy bruto que va de duro, pero en el fondo es un sentimental, a quien cada vez que se le escapa algo bonito añade deprisa algún taco, para compensar. Una de sal y otra de harina (el refranero no es lo suyo). Como sé que el Reverte no es muy amigo de cursiladas, voy a emular la técnica de mi amigo para terminar, y ruego me disculpe el tuteo: ojalá sigas escribiendo novelas, artículos en la barra del bar de Zenda, tuits en el de Lola o prospectos de Cafiaspirina, lo que sea y durante otros veinticinco años, por lo menos. Porque se te va a echar mucho de menos cuando lo dejes, cacho cabrón.

 

 

Nota: Los que llevéis más tiempo leyendo a Pérez-Reverte, tal vez habréis notado algo familiar en este texto: le he querido rendir homenaje usando algunas de sus expresiones más recurrentes.

 

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Imagen de cabecera: Pérez-Reverte con el Tintín de la tienda Cantonet de Barcelona

 

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37 sin mordaza

  1. Usted disculpe, don Salvador, pero me tiene confundido: ¿afirma usted que don Arturo es sodomita?

    Algo me barruntaba yo por la afición del señor licinciao al porculeo, pero pensé que sería por las almorranas, o las muelas, o algo.

    Claro, que entre paisanos ustedes se conocerán.

    Hale, a más ver.

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    1. ¡Jaja! No me estropee usted el artículo, no sea que don Arturo se vuelva a pasar por aquí.

      Y es que esta mañana ha tenido el detalle de contestar al tuit que le envié:
       


       
      Eso para los que dicen que es altivo: pues se ha tomado su tiempo (no es poco texto) en leer el artículo de un mindundi como yo, y después ha tenido el detalle de acusar recibo.

      Es un grande.
       

      Twitter: @vota_y_calla

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  2. Tampoco te lo estropearé yo, aunque confieso que no he llegado al final del artículo. Tanta dulzura podría afectar a mi incipiente diabetes.

    En cuanto al objeto de tu panegírico, ya sabes que no es de mi gusto. Disfruté con sus batallitas (entiéndase, libros de batallas) incluido el capitán Alatriste, todas las demás novelas que he leído me defraudaron.

    Y como opinador… pues eso, otro opinador en celo, aunque con mucho mejor estilo.

    A ver si en la próxima contienes tu hooliganismo y me interesas más, baladre.

    Un saludo en cualquier caso, y sigue cuidando de ese pelazo que llevas por bandera.

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  3. Empecé a leer a Arturo cuando, en el colegio, nos enseñaron un artículo de él sobre la ortografía. Que si había que quitar la H, suprimir la V… Me pareciera genial, lo malo es que no recuerdo como se titulaba. Desde aquella, lo leía todos los domingos. Ahora, por falta de tiempo, lo tengo abandonado. Me parece un gran escritor, pero un pelín arrogante. Que si, que has leído, escrito, viajado y vivido mucho, pero eso, ni nada, te da derecho a dirigirte con cierta soberbia a la hora de escribir (aunque esa manera de ser, lo hace más atractivo a la hora de escribir)

    Pd: mi madre decía que era un poco de derechas.

    Twitter: @MigueIjr

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      1. Bingo! Tenia 13 aÑos kuando nos lo eseÑaro en klase. Es jenial. Ay es donde konoci a Rreberte. Lo eskribiria de koÑa pro ay alguno ke aun eskribe asi kuando te enbian un guasa

        Twitter: @MigueIjr

        Responder
        1. Buah, y de hace 17 años. Si ubiera estudiao, podria aber scrito tesi sobre su fazeta como colunista.

          También es casualidad que te acuerdes de uno de los poquísimos artículos publicados por Pérez-Reverte que no están escritos por él.

          Twitter: @vota_y_calla

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  4. Has perdido un lector/suscriptor, Salva.

    ¡Que es bromaaaaa! Muy interesante y merecido artículo sobre Reverte, se nota que lo has hecho (como todo lo que haces) desde el corazón. Mi interés por Reverte es prácticamente nulo; pero no por prejuicios ni ideologías ni nada parecido. Es sólo que nunca me he puesto en serio con él. Reconozco que, mientras cumplía con la objeción de conciencia trabajando de conserje en una escuela, en mis ratos libres me metía en la biblioteca y me ventilé todo lo que veía de Reverte: Territorio Comanche, La Piel del Tambor, El Club Dumas, La Tabla de Flandes… y me encantaron todos. Es de recibo que tiene una pluma privilegiada, que logra enganchar al lector con su prosa, su estructura y el lenguaje que utiliza, huyendo de términos rebuscados y del esnobismo. También lo intenté por aquella época con Sánchez Dragó, pero sus pajas mentales tan pretenciosas me resultaron indigeribles.

    Luego llegaron los tiempos de etiquetar políticamente a la gente, y a Pérez Reverte nunca he sabido encajarlo en ningún sitio; supongo que eso es bueno. Progre para unas cosas, y conservador para otras.

    Como digo, no he profundizado mucho en él, pero hay cosas que no me gustan nada, como por ejemplo sus andanadas contra Julian Assange por defender la independencia de Cataluña: llamarle “perfecto idiota” de buenas a primeras no dice mucho a su favor. Que una cosa es ser arrogante y altanero, y otra es faltar al respeto directamente a alguien que ni siquiera conoces, poniéndose a la altura de los pirómanos y los trolls de las redes sociales. También me echa mucho para atrás ese tufo imperialista que tiene.

    Respecto a lo de juntar letras, te doy toda la razón, no es nada fácil. Como sabes, yo mismo escribo artículos y reseñas en una web de música, y me cuesta mucho plasmar en negro sobre blanco todo lo que tengo en la cabeza. Al final acabo haciendo esquemas y anotaciones, y a partir de ahí, escribir el artículo de marras.

    Un abrazo, Salva.

    Responder
    1. Joder, no me des esos sustos, David, que ya no estamos en Halloween.

      No sé si has leído su relato Ojos azules. Te lo recomiendo.

      Sí, a mí también me chocó esa respuesta tan directa a Assange. No suele ser su estilo.

      ¿Cómo quedó, por cierto, lo de que la Generalitat le habría pagado supuestamente una pasta a Assange para defender la independencia de Cataluña? Vi titulares muy sensacionalistas, pero cuando entré a leer la noticia, el contenido no se correspondía con el reclamo para patos.

      Por tus comentarios no se nota nada que te cueste juntar letras, ya te lo he dicho alguna vez ;)

      ¡Un abrazo!

      Twitter: @vota_y_calla

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      1. Será que me infravaloro demasiado, o tú que me quieres mucho :D :D

        En todo caso, lo sabio es no quedarse sólo con una parte, sino evaluar todo el conjunto y extraer lo que más le convenga a uno; que es justo lo que hago con Pérez Reverte.

        Tendré en cuenta tu recomendación literaria.

        Sobre lo del pago de la Generalitat a Assange, pues podría ser cierto, y podría ser un bulo de los miles que corren por ahí para desinformar, eso que tan de moda está. Sobre eso, no tengo una opinión hasta tener datos que corroboren una cosa o la otra.

        Por cierto, te ofrezco a cambio otra recomendación literaria, aunque no me acuerdo si ya lo hice. Se trata de Pío Baroja, sobre todo “El Árbol de la Ciencia” y la recopilación “Cuentos”. Ésta última es una compilación de retazos de la vida, en un tono muy costumbrista, pero no esperes grandes moralejas ni giros inesperados. Como digo, son retales de gente ordinaria, con sus vidas ordinarias, en el Madrid de principios de siglo XX y también en su País Vasco natal. Se mezcla el género costumbrista con Allan Poe, Nietzsche, Dostoievski y bastantes dosis de denuncia social en aquélla época, que es fácilmente extrapolable a la actual.

        Ahí queda eso.

        Responder
  5. Puede que pierdas algunos lectores, pero te aseguro que con entradas así ganarás muchos más. ¡Yo mismo por ejemplo!

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  6. M.a Ángeles Solano Rodríguez 02/11/2017 a las 16:39

    Siempre me pareció tu estilo muy (digamos) revertiano, Salva, por algo era, por algo es… Totalmente de acuerdo contigo,el mejor Perez Reverte es el columnista, el corso. Enhorabuena, estupendo artículo. Me has ganado un poquito más ;)

    Responder
  7. Estupendo, y en cuanto a lo de Assange, estoy de acuerdo en ke Reverte le califique así, y con mucha más razón ÉL, ke es un hombre de GUERRA, ke sabe de sobra cómo se gestan las putas guerras, y ciertas cosas que ha tenido que callar de cuando estuvo en Yugoslavia… aunque alguna cosilla, alguna pista, SÍ que nos dió. La gente catalanista, y no es “insultar” si no decir la verdad, estropea la convivencia, divide, enfrenta y atrae a la mafia para que a su país le pase lo peor ke le puede pasar a un país, y yo también le he respondido en inglés al tal assange, unas cuantas cosas… En relación a lo del aborto, mira, ahí sí se equivocó; el aborto no es un deporte, y la criatura no es un “feto”, aunke también es cierto, ke bajo según que extremas circunstancias… está justificado, no todo es en blanco y negro… Los libros suyos que me han marcado al comunicarse especialmente conmigo, son “El pintor de batallas”, este, en primer lugar, y “La reina del sur”, porque parece que te quita una venda de los ojos en lo ke al negocio del narcotráfico se refiere, te baja del limbo..Tengo en un libro una colección suya de artículos, titulada “No me cogereis vivo”. Y sí, je,je,je… le adoro y no entiendo como otras mujeres no pueden verle el encanto… es todo un misterio para mi. ;). Muchas felicidades por tu detallado y saleroso artículo sobre él, y tengo pendiente leer aquél que te hizo llorar…

    Twitter: @VergelAna

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    1. Gracias, Ania.

      El artículo se llama Oye, chaval. Está enlazado en el texto, para que no tengáis ni que buscarlo.

      De hecho, el borrador de este artículo se llamaba Oye, Reverte, pero después me pareció más adecuado el título escogido, porque él elogia a menudo la lucidez, y también recurre con frecuencia a esa expresión, «siempre hay un justo en Sodoma». Así que, al final, Oye, Reverte se quedó como subtítulo, para concluir.

      Twitter: @vota_y_calla

      Responder
    2. Vamos a ver, se puede estar o no de acuerdo con Assange, pero en ningún caso justifica que, de buenas a primeras, se le insulte a través de un tuit. Respeto a Pérez Reverte, pero ahí tuvo en resbalón, como cualquier persona puede tenerlo. Se puede dialogar, se puede rebatir, pero no se puede (o debe) rebajar a la talla de un troll incendiario para mostrar desacuerdo.

      Hablando de insultar, sí que insultas al 90% de los catalanistas cuando dices que estropean la convivencia, dividen, enfrentan y no se qué barbaridades más (no me apetece volver a leerlo). Yo no soy independentista, pero sí me doy cuenta de que quienes buscan enfrentar y dividir no son ellos: son los que no quieren dialogar, los que no quieren llegar a soluciones democráticas, los que insultan en la estación de Atocha, los que sacan la bandera del pollo, los que agreden, los que jalean con el “a por ellos” y también los medios que manipulan y vierten opiniones sesgadas. Esos son los que dividen y enfrentan, no los independentistas que llevan un papelito en la mano.

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      1. A ver David, cariño mío. No se puede decidir en un referéndum si poner o no una frontera más; eso es algo ke atañe a TODOS LOS ESPAÑOLES, y, je,je,je… ahora viene lo mejor, si tuvierais que pagar de vuestros bolsillos, esa expropiación de terreno público, al precio al ke está el suelo, y con la especulación, me parece a mi ke se os kitaban RÁPIDO esos aires de grandeza (porke es lo único ke teneis, aires de grandeza gracias al nazismo versus populismo) y preferiríais seguir viviendo en TODO el territorio. La adulteración de la conviviencia viene de los titiriteros, TODOS, también hablo de adolfito suarez ke fue kien abrió, puede ke por encargo supranacional, la caja de Pandora, así ke TODOS son culpables. Si tienes cuerpo para leer lo ke dice este blog, lo lees, si no, sigue mandando tuits a tu dios peodemont: http://vuelaave.blogspot.com.es/2017/10/no-hay-ningun-faro.html

        Twitter: @VergelAna

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        1. Parece ser que asumes que soy catalán, pero ya te digo que no lo soy. También asumes que adoro a Puigdemont, que soy indepe y que atraco a las ancianas cuando cobran su pensión. No me conoces de nada, así que ahórrate tus peroratas.

          Aclarado este punto, te comento: en un referéndum territorial, sólamente concurre al mismo el territorio interesado, no el conjunto del Estado, porque si fuera así, el territorio interesado siempre estaría en minoría. Y esto no me lo he inventado yo.

          Sobre el resto de tu contestación, qué quieres que te diga, me cuesta mucho leer textos escritos con “k”. Eso por una parte. Por la otra, tengo cuerpo suficiente para leer tu blog; pero no voy a molestarme en hacerlo ni en dedicarte un solo minuto más después de comprobar tu actitud tan irrespetuosa y faltona.

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          1. No hay ningún territorio interesado, solo chorizos nazi- populistas interesados y los mapas NUNCA los decide el pueblo, o los “decide” gracias a sus titiriteros, su fascismo innato, y la poca sesera. NO TODO SE PUEDE VOTAR, ESO ES DE PERRO- FLAUTAS.

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            1. Ok, entonces en el antiguo gobierno del Reino Unido eran todos unos perroflautas por permitir hacer un referéndum de independencia en Escocia. Y yo que creía que David Cameron era más bien conservador y unionista, tal y como indica el nombre de su partido.

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              1. Esos anlgosajones están también atontados por el “divide et impera” ¿o te crees ke la gilipollez política solo existe en España y en los demás lugares no hay adoctrinamiento???. Y Escocia, ke yo sepa, está unida a los demás reinos de Reino Unido de manera federal, al estilo de la UE, desde el siglo XVIII por un pacto… y aún así se lían a hacer referéndums… Cataluña en cambio ES España, y viceversa desde el siglo XV, la política del “divide et impera” lleva demasiados años reprimiendo a la gente para ke piense ke sentirse español, llevar la bandera de España, pensar y decir ke la unidad de España es buena, es poco menos ke un pecado, pero ya ese chollo se les está acabando a los dictadorzuelos populistas, nazis,pro-etarras, vividores, malgastadores y esperpénticos.
                Ahí dejo un vídeo de un catalán con “seny”, apellidado Ardebol Ibañez, siendo este segundo, al parecer de origen cántabro (cuánta tontería hay ke escribir… ké paciencia…)

                Este hombre se había tragado el cuento de la “independencia” debido a la idea de un mundo mejor, en el ke vivir en un sistema político mejor y la ingeniería social imperante. Pero en las reuniones a las ke asistía, se dio cuenta d muchas cosas ke no le cuadraban. No tiene desperdicio desde el principio hasta el final y lo cuenta muy bien y con mucho carisma. ” La farsa del referéndum: el referéndum del 9 de julio fue un auténtico despilfarro ke no sirvió para nada y ahora kieren hacer otro referéndum. Pero esto lo piden los oligarcas, no salió del pueblo. No vemos ke esto tenga su origen en una ILP. Son solo los shows de la televisión, y las manifestaciones dirigidas por los oligarcas, pero no ha habido ninguna respuesta, en los municipios y barrios ningún debate de si keremos referéndum o no… Es muy sospechoso porke la pregunta kién la decide, ké referéndum y ké pregunta, ¿no? Y ¿por ké no hacer una encuesta? fíjense ke podríamos hacer una encuesta en este mismo referéndum ke kieren hacer con diez o veinte preguntas, de temas esenciales, importantes… ¿No kieren escuchar al pueblo? pues ke pregunten en serio, algo más ke un “sí” o un “no” a la independencia…”

                https://www.youtube.com/watch?v=b7xZpWtCkE4&feature=share

  8. Hermoso gracias! Menuda tarea la de poner en palabras lo que uno tiene en la cabeza. APR tiene expresiones dignas de ser bordadas, encuadradas y colgadas en los hogares. Les mando besos argentinos y bien sudacas.

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      1. en alguna ocasión he encontrado libros suyos traducidos al chino pero desconozco si es seguido,

        no te puedo decir.

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  9. Lo primero que cayó en mis manos, hace ya dos décadas, fue El club Dumas. Después vinieron El maestro de esgrima, con la genial Adela de Otero (ya ceno yo con ella, que aquí se os ha olvidado), y Alatriste, claro. Y es que a mí me gusta más cuando desenvaina la ropera o la vizcaína. Es único en eso.

    Lo más reciente ha sido Hombres buenos, y cómo lo he disfrutado…

    En cuanto a los artículos, siempre recordaré con cariño un verano en que una amiga nos invitó a pasar unos días en un minúsculo pueblo de León. Allí sus padres acumulaban viejos semanales y nosotras (mujeres) gozamos a base de bien en el pequeño jardín de la casa comiendo bizcocho recién hecho y leyendo en voz alta cada artículo suyo. Caigo en la cuenta de que esto suena muy victoriano, pero ocurrió en el recién estrenado siglo XXI. Y hasta ahora.

    Sobre los sentimientos que despierta, un amigo que tiene la teoría de que se ha expuesto mucho, principalmente en twitter. Si se hubiera limitado, como otros, a tener una cuenta “blanca” en la que contar lo que escribe y si publica o firma, muchos seguirían simplemente leyéndole o no, según el gusto. Él decidió mojarse más allá de lo que venía haciendo en Patente de corso, que ya era mucho sí, pero de pronto llegaba a muchísima más gente de forma inmediata. Además el ritmo de publicación, un libro al año en los últimos 7, le ha expuesto aún más con entrevistas promocionales que invariablemente terminan tocando temas delicados. Y él contestando a todo.
    Yo tengo que reconocer que agradezco esa exposición, que me gusta y la disfruto aunque de vez en cuando discrepe. No deja de sorprenderme cómo algunos y algunas entran al trapo de las provocaciones que deja caer tan a menudo…

    Hablando de entrevistas y siguiendo con el título de la entrada, uno de sus momentos más lúcidos, en mi absurda opinión, fue la entrevista que dio en Salvados en 2013.

    El mismo amigo dice, y son palabras textuales: “cuando se pone en plan viejo cascarrabias, y cada vez lo hace más, como si él tuviese toda la razón, no hay quien le aguante”. Y el caso es que donde algunos ven esto, arrogancia, yo veo amargura y desencanto.

    A mí sigue dándome muy buenos momentos de lectura y me sigue encantando escucharle, cosa que puedo decir de muy pocos autores que sigo. Tengo, además, otras cosas que agradecerle, pero esa es otra historia que no viene a cuento y que ya resolveré cuando pueda.

    Me alegra muchísimo, Salva, que te haya leído. Espero que lo disfrutara igual que yo :)

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    1. Pues sonará a siglo XIX, pero me ha parecido deliciosa la imagen de un grupo de mujeres jóvenes leyendo en voz alta textos en papel. Será que soy un antiguo.

      La entrevista en Salvados provocó cortocircuitos a más de uno. Recuerdo que, en las pausas publicitarias, me dio por leer los comentarios en Twitter de los que estaban siguiendo el programa. Y fue muy divertido comprobar las reacciones de los tuiteros, especialmente de los de izquierda. Muchos se sorprendían del discurso de Pérez-Reverte cuando, por ejemplo, opinaba que no hay diferencia entre las élites políticas y económicas, o cargaba contra la Iglesia, o elogiaba los inicios del 15M. Y decían cosas como: «si fuera siempre así, no me caería tan mal»; «¿qué le han dado a este hombre hoy?», etc., cuando lo único que hizo fue sostener el discurso que ha mantenido siempre.
       

       
      Me hizo mucha ilusión que se tomara el tiempo de leerlo y agradecérmelo, la verdad. Algo que no he dicho por aquí es que antes de publicarlo en Vota y Calla mandé el artículo por correo electrónico a Zenda, su revista, por si les parecía conveniente publicarlo. Como no obtuve respuesta, les escribí también por Twitter y mediante el formulario de contacto de la página, pero nada, pasaron las semanas y ni siquiera acusaron recibo.

      Así que, cuando, ya publicado en Vota y Calla, se lo mandé al protagonista, no tenía demasiadas esperanzas. Hay que tener en cuenta que le siguen dos millones de personas, haters incluidos; no sé cuántas menciones supondrá eso a la hora, pero por fuerza han de ser muchísimas.
       
      En cuanto a los suscriptores, por ahora ha sido todo lo contrario de lo que temía: gracias al retuit de Pérez-Reverte he recibido (estoy recibiendo) una avalancha de nuevos seguidores del blog. Imagino que muchos de ellos se darán de baja en cuanto me saque de la manga alguna entrada rojeras, pero por ahora, estoy contento :)

      Twitter: @vota_y_calla

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