Tengo amigos que ya ni patalean

Saludos, compañeros del (heavy) metal. Hoy se quita la mordaza la gente de Noche de Rock.

 

Tengo amigos que dicen…

Hacía ya nueve meses, desde la entrada sobre el libro del primo de Letizia Ortiz, que no os traía algo «de fuera». Para los que no lo conozcáis, Noche de Rock (que toma el nombre de la mítica canción de Barricada) es un programa radiofónico que lleva emitiéndose desde el 96. Lo hacen de manera altruista y medio artesanal, «por amor al arte», y son casi veinte años ya: tiene mérito.

Es un programa musical, pero debido a su duración (supera las dos horas, a veces por mucho) les da tiempo a hacer también críticas literarias, de cineAquí os enlazo al audio en Ivoox en el que hablaron sobre Terry Pratchett, recientemente fallecido, y su Mundodisco.

Tenemos un lejano paralelismo con ellos: si Noche de Rock es un programa de música que se moja en política, Vota y Calla es un blog de política en el que a menudo suena música, en muchas ocasiones rock.

Hoy me he tomado la libertad de transcribir cinco minutos de su reflexión al comienzo del programa de la semana pasada, que me pareció buenísima aunque no coincida en todo con ella (sabéis que el lenguaje «inclusivo» no me va, y los días internacionales tampoco me apasionan).

¡Que aproveche!

 

Tengo amigos que dicen que dejar de comprar un producto como represalia a una empresa que maltrata a sus trabajadores, no sólo es inútil, sino que además es un acto de hipocresía, una lavada de cara para la galería. Que si dejas de comprar «A» estarás comprando «B», que es igual de mala, y además el comercio local también se nutre de redes internacionales de abastecimiento. Que superado cierto nivel de bienestar no se puede protestar por nada porque estás del lado de los acomodados.

Estos amigos dicen que hacer huelga es seguirle el juego a los sindicatos. Que irían a la huelga si sirviese para algo, si fuese más larga, si hubiese guillotinas, si cayese en viernes… Dicen que ir a manifestaciones es pasear y desgastarse para calmar la rabia, pero que no tiene ningún efecto sobre el sistema. Dicen que a lo mejor otro día pueden, «por hacernos compañía», pero sólo si no llueve.

Dicen algunos de mis amigos que protestar por Internet es también hipócrita porque tu ordenador utiliza coltán, y sólo por tenerlo eres culpable de que haya guerra en el Congo.

Como recoger firmas para cualquier cosa. Porque no se puede ir por la vida de comunista y luego tener móvil. O zapatos. Con suela.

Creen que el Día Internacional de la Mujer no debería existir, porque el día de la mujer es todos los días. O mejor ninguno. Porque además no existe el Día Internacional del Hombre, y si la cosa va de igualdad, a ver por qué unos sí y otros no. Como lo de reservar cuotas y espacios de participación a los colectivos desfavorecidos. Cada cual que se lo gane (aunque, casualmente, siempre se lo ganen los mismos: será que son mejores). Y se ríen alto de la patochada esa que hacen los americanos con el Mes de la Historia Negra. O todos, o ninguno. La verdadera igualdad trata de dejar las cosas igual que están. Cada uno tiene lo que se gana. Cada uno, o cada una, sí: otra tontada. En resumen: el Día Internacional de cualquier cosa sólo sirve para que tengas algo que poner en tu Facebook.

Y me dicen: ¿Sabes? Reciclar es una estafa, a saber el amigo de quién se beneficia de todo ese rollo de salvar al Ártico. Que sí, que es muy bonito, pero al fin y al cabo sigues teniendo coche y financias con cada depósito la violencia y la desigualdad. Que mucho os gusta despotricar de los bancos pero luego bien que os compráis una casa y tragáis con la hipoteca.

Porque se habla mucho del Sáhara, y de Palestina, pero hay guerras injustas y olvidadas de las que nadie habla, y si no vas a hablar de todas mejor que no hables de ninguna.

No te acuerdes tanto de los pobres que están lejos que también los hay aquí cerca. Y los de cerca, mételos en tu casa. ¿A que no, eh? ¿A que no? Pues entonces no des la chapa. O vete a Cuba.

Me dicen que votar también está mal porque es alimentar a una banda de chupópteros, pero es que también está mal erigirse en asamblea o mover un puñetero dedo por intentar que algo cambie. Cosas de rojos y de hippies y de guays y de bienquedas. Así ha sido siempre y así será, para siempre. ¿O es que vas a venir tú a cambiarlo?

Como toda esa mierda de defender a los animales. Tengo amigos, conocidos, que piensan que uno no se puede partir el pecho defendiendo a los bichos cuando hay niños muriéndose en el mundo. Y es que siempre hay una causa más importante por la que luchar, así que lo mejor es no luchar por ninguna.

¿Sabes? Conozco a gente que por ir de consecuente nunca se arriesga a combatir en una batalla. Tengo amigos que ya ni patalean.

 Noche de Rock 974

Audio: Reflexión del Noche de Rock del 10 de marzo de 2015

Imagen de cabecera (antes del montaje)

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11 sin mordaza

  1. Hola Salva,

    Mira… si hay algo en el mundo que me enerva, es este tipo de gente tan amargatti y gris que SIEMPRE están con la mosca detrás de la oreja, siempre de vuelta de todo y se muestran escépticos ante cualquier iniciativa o gestión. Deben ser los seres más tristes del planeta; son esa clase de especímenes de los que huyo porque te contagian su negatividad y te absorben tu energía. Para mí, incluso son peligrosos porque son tan tóxicos que te pueden hundir el día. Por eso me mantengo lo más lejos de ellos.
    En efecto, con lo del reciclaje siempre hay alguien que suelta el clásico “y eso a quién beneficia?”.
    O con los animales! Qué hartito estoy del “habiendo gente pasando necesidad, te preocupas de los animales!”. Como si una cosa excluyera a la otra!! También me preocupo por la gente que tiene hambre, y tal vez por eso también colaboro económicamente con Cruz Roja aparte de dedicar parte de mi tiempo a una protectora!
    Últimamente ahora les ha dado por criticar que gente de izquierda (Varufakis, Monedero) tenga dinero. Todavía creen que la persona de izquierdas debe necesariamente vestir de 3ª mano y vivir en una planta baja en un barrio del extrarradio.

    Un saludo, Salva.

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  2. En lo referente al libro “Adios, Princesa” de David Rocasolano resulta curioso que la única entrevista que le hicieron fuera en Intereconomía. Todos los demás medios se dedicaron a ignorarle y a mirar para otro lado.

    Para que luego vaya La Sexta y La Cuatro presumiendo de independencia informativa… Ya, ya…

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    1. Tienes razón. Y no sólo le ignoraron, sino que hubo boicots comerciales (el poder eso lo hace muy bien, a nosotros nos cuesta mucho ponernos de acuerdo, siempre está el que dice que no vale para nada, y aquí enlazaríamos con el discurso de Noche de Rock).

      Ya que estamos con entradas anteriores (las enlazadas en el artículo y las que le he pasado a David), aprovecho para recordar que hablé sobre eso mismo en la entrada Ver Intereconomía.

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      1. Leyendo tu artículo de “Comunista con móvil” debo darte la razón, pero en parte. Ser rico no entra en contradicción si uno fuera simplemente de izquierdas, pero si se es comunista (con todo lo que ello implica) puede chirriar un poco. Aquí me remito a la entrevista que Salvados le hizo a Julio Anguita cuando Évole le preguntó si uno puede ser empresario, tener un Mercedes y ser comunista. La respuesta de Anguita fue que sí, que no hay ningún problema siempre y cuando ese empresario no explote a los trabajadores y predique con el ejemplo, pero que el Mercedes es prescindible al suponerse un lujo innecesario (recordemos que los comunistas luchan por la igualdad de clases y demás, es decir, que todos sean iguales económicamente hablando).

        Lamentablemente, hoy en día el comunismo se ve como una marca que da “caché”, de ahí que se den tantas críticas referidas a aquella gente que, teniendo una posición económica más que holgada, tenga la cara de decir que es comunista cuando no hace nada por alcanzar, aunque sea mínimamente, esa idílica “igualdad de clases”. Es decir, que prefiere gastarse 1000 eurazos en un móvil o dejarse un pastizal en un ordenador de última generación antes que invertir ese dinero en causas sociales. Y ojo, la crítica no está en que los comunistas tengan móviles o se compren portátiles, sino en que es innecesario gastarse tanto dinero en cosas tan superfluas cuando los hay más baratos e igualmente competentes. Ante todo, de lo que se trata es de vivir predicando con el ejemplo y sin excesos ni lujos.
        Luego, tenemos a ciertos actores que dicen ser comunistas y que van a prestigiosos hospitales privados e incluso tienen los santos XXXX desalojar toda una planta del hospital para que su mujer tenga a su hijo/a tranquila. En fin, postureo, postureo y más postureo.

        Disculpa el tocho ;)

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        1. Lo de ”todos sean iguales económicamente hablando” no es cierto del todo. Marx decía que el comunismo no priva a nadie de apropiarse de productos sociales mientras estos no se consigan por medio de la explotación laboral. Si te has ganado ese dinero honradamente, adelante.
          Fuente: este gran vídeo de @masademocrata
          https://www.youtube.com/watch/?v=eKORgYokRjY

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          1. Lo de “todos sean iguales económicamente hablando” lo saqué de la misma entrevista que le hizo Jordi Évole a Anguita en Salvados. Cito textualmente: […]creer profundamente en que los seres humanos somos iguales económicamente hablando[…] Minuto 2:15
            https://www.youtube.com/watch?v=dINNfg1cHrY

            En cuanto a Dalas… creo que no hay mucho más que añadir. Hay que tener mucha cara para jactarse en un vídeo de que” hay que informarse” para, acto seguido, decir palabra por palabra la definición de Wikipedia. En fin…

            Saludos.

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  3. En suma, todo un revulsivo -muy bien dicho, por cierto- para demostrar que hay tantas buenas razones para luchar como para no hacerlo, y que si luchamos podemos perder, pero si no lo hacemos estamos perdidos.

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  4. Buena, muy buena reflexión la de los de “noche de Rock”. Y más buena todavía es cuando te hace reflexionar.

    Vale, no podemos luchar por todos los conflictos abiertos, ni tampoco irnos a vivir a una caverna y seguir la vida y la dieta, tan de moda ahora, del paleolítico. Pero, ¿Qué hacemos? ¿Dejar que los de siempre se salgan con la suya? ¿Vivir al margen de la sociedad okupando casas? ¿O ir a nuestra bola y luchar por lo que sí al menos creemos?
    En cualquier caso, elijo la tercera opción, ¿Sirve de algo? No lo sé, pero a mi sí.

    Un saludo a todos los que dicen… y también a los que hacen.

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  5. Pandora Groovesnore 23/03/2015 a las 18:21

    Qué pereza me da esa gente vampira, de color gris oscuro tirando a negro que parece que está de vuelta de todo y cuando hablan contigo utilizan un tono condescendiente, como de hermana mayor de Alicia “mira bobita, cómo puedes ser tan ingenua, a tus años aún te chupas el dedo y crees en los reyes magos”… Así que tal vez por eso yo cada día me vuelvo más y más joven ;-)

    No sé… tal vez sea “Porque la vida es una baile de ilusiones, y el que no baila está muerto” y… hay tanto zombi circulando suelto por las calles…

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