Abortar: carrera de obstáculos

No soy «abortista». Como ninguno de vosotros. Ya nos advierte George Lakoff en su libro No pienses en un elefante, de los riesgos de caer en los «marcos ideológicos» de la derecha. Si hay que poner etiquetas innecesarias, somos pro derechos, y ellos… Bueno, ya sabemos de dónde vienen la mayoría de ellos si retrocedemos apenas unos años: de apoyar un régimen dictatorial que les beneficiaba.

 

Abortar: carrera de obstáculos

 

Aquí está el anteproyecto de ley íntegro, que he leído con calma. Por si no tenéis tiempo de hacer lo mismo, pero os interesa profundizar un poco más en esta retrógrada reforma de la ley del aborto, paso a resumíroslo.

Como ya sabéis (página 2 del documento descargable):

 

«No constituirá delito el aborto (…) cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:

 a)       para evitar un grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la embarazada [sólo durante los cinco primeros meses].

b)       Que el embarazo sea consecuencia de un hecho constitutivo de delito contra la libertad sexual [sólo durante los tres primeros meses, siendo necesaria una denuncia previa]».

 

Pero ojo, incluso en los supuestos de «grave peligro» o de violación se necesitará un informe (final de la página 2; página 3) de dos médicos independientes de aquel que realizará el aborto, ninguno de los cuales puede trabajar en el hospital donde se vaya a llevar a cabo la intervención. Una vez más, esto es un agravio comparativo, pues para la gente con dinero y contactos es mucho más fácil conseguir ese tipo de informes, del mismo modo que lo es saltarse las listas de espera.

Han puesto más trabas. Si vais a la página 11:

 

A toda mujer (…) se le deberá proporcionar, con anterioridad a la interrupción voluntaria del embarazo (…) asesoramiento orientado a resolver los conflictos originados por el embarazo e información clínica sobre los posibles riesgos y secuelas de la intervención.

 

Y ¿en qué va a consistir este «asesoramiento»? Pues dicho mal y pronto: en una chapa, una tortura psicológica más a la que tendrá que enfrentarse la mujer, ya de por sí afectada (porque, aunque al rebaño —de la Iglesia— le cueste creerlo, las mujeres no abortan por ocio). En realidad, un filtro más para que desista de su libre decisión, para coaccionar, desgastar. El detalle lo encontraréis en la página 12. Aquí va un fragmento:

 

Estudio, a partir de la información facilitada por la mujer, de las circunstancias por las que valora la posibilidad de interrumpir su embarazo, y orientación sobre el modo de resolver los problemas y conflictos presentados.

Información sobre las alternativas existentes en nuestro sistema a la interrupción voluntaria del embarazo, ya sea acogiéndose a las ayudas y servicios existentes, ya sea acudiendo a la guarda administrativa, acogimiento o adopción del nacido en caso de no poder afrontar su cuidado temporal o permanentemente.

 

Perchas bebé. Abortar: carrera de obstáculos

Perchas abortivas: nunca más

Lo dicho: os van a vender una enciclopedia, pero al revés: ¿Sabes bien lo que vas a hacer, hija? ¿Sabes que vas a matar a un ser inocente? ¿Cómo vas a vivir luego con esa carga? Mira, mira atentamente esta foto [de un feto triturado de 8 meses que nunca ha sido legal abortar]; ¿es esto lo que quieres? ¿Lloras? Claro, es la culpa, estás expulsando a Satanás, que te tienta. ¿Por qué no aguantas este tiempo, que no llega ni siquiera a un año, lo dejas que nazca (el parto es un trámite, ni te vas a enterar) y luego lo das en adopción? [eso, soportas todas las molestias del embarazo durante nueve meses, lo sientes crecer en tu interior y dar pataditas mientras tu estabilidad mental se va minando, y después pasas el parto y entregas a tu niño (entonces sí) en adopción; todo pensando siempre en el bien de la madre, en que no sufra ningún trauma]. O te lo quedas, España tiene unas ayudas que las de los países nórdicos a su lado son una tontería, no te vas a tener que preocupar de-na-da.

Por si fuera poco, una vez aguantada la brasa, «la interrupción voluntaria del embarazo no se podrá prestar hasta que haya transcurrido, al menos, 7 días» (página 13). Que dé tiempo a la porquería que os inoculen a germinar en vuestro cerebro.

Pero no todo son contras. Para compensar, los médicos objetores de conciencia (como el farmaceútico fanático al que recordé en el artículo anterior) lo tienen mucho más sencillo que vosotras: sólo han de comunicárselo por escrito al director del hospital, y listo (página 16).

Otro obstáculo: la supresión de la posibilidad de abortar desde los 16 sin permiso paterno. Si tienes unos padres ultracatólicos pero tú crees tanto en su falsa moral como en los Reyes Magos, te aguantas, que para eso eres su hija… Su hija, adjetivo posesivo. Es decir, que les perteneces, que eres de su propiedad.

Una valla más en la página 17:

 

Se prohíbe la publicidad sobre la oferta de centros, establecimientos o servicios médicos o de medios, prestaciones, técnicas o procedimientos para la práctica de la interrupción voluntaria del embarazo de la mujer.

 

 

«Tú fuiste un feto un día»… Qué argumentación. Sí, lo fui y he evolucionado mentalmente desde entonces, cosa que parece que no puede decir todo el mundo. ¿Cómo es capaz alguien de equiparar el hecho de comerse una nuez al de talar un nogal? Aunque si tragan  con lo de convertir el agua en vino y esas cosas… Entonces, la masturbación masculina, además de pecado sería una masacre, un genocidio, ¿no? Y no quiero dar ideas, pero siguiendo vuestras doctrinas, ¿por qué puede abortar una madre violada? Lo que lleva en su interior es un «niño» igualmente, tan inocente como el concebido por echar el polvo del siglo, o por sentarse en el váter de Miley Cyrus. Si es que los argumentos, cuando sólo se apoyan en la irracionalidad y el fanatismo, no se sostienen.

«Si hubiera abortado su madre, no habría nacido Mandela». Otra vez me dejáis sin palabras. Pues claro que no, pero lo mismo vale para Bin Laden, Hitler, Torquemada… Y no se puede obligar a todas las mujeres a abortar por eso.

«Si hubiera abortado la virgen María, no habría nacido Jesucristo». ¿Y si hubiera abortado la madre del Ratoncito Pérez? Eso sí que habría sido una faena, tantos niños perdiendo sus dientes de leche para nada… No reduzcáis el debate a ese nivel de simpleza, por favor.

Respecto a que era una medida incluida en el programa electoral del PP… No me hagáis reír. Si el propio presidente ha soltado el siguiente oxímoron: «No he cumplido el programa electoral, pero he cumplido con mi deber».

No obstante, veamos qué decían en su programa sobre este asunto:

 

Programa electoral del PP. Aborto, familia. Abortar: carrera de obstáculos

Programa electoral del PP. A la altura de las mejores obras de Julio Verne

 

¿Dónde están las redes de apoyo a la maternidad? Y eso de «Atenderemos las necesidades fundamentales de las familias» será una broma, ¿no? ¿Cómo? ¿Apoyando el desahucio? ¿Votando en contra de que se tomen medidas para que se les corte la electricidad en invierno a las familias sin recursos? ¿Cerrando bancos de alimentos que hacen gratuitamente un trabajo que no llevan a cabo nuestros bien remunerados gobernantes? Pero es que también se comprometen a impulsar «un plan nacional de lucha contra la pobreza infantil». ¿Y dónde está? ¿Y por qué se ríen tanto entonces cuando Andalucía hace algo al respecto?

En fin, la mayor parte del programa electoral del PP, leído ahora, es un chiste. Uno malo, de esos que te deja un rictus extraño en la cara, el de una sonrisa que no ha llegado a formarse. Como la conciencia social de muchos.

 

Nada que explicar, de S. A.

Música: Nada que explicar, de S. A.

Crédito de la imagen de cabecera: Flickr.com de Ana Muñoz

 

Otras entradas sobre la reforma de la ley del aborto:

2 sin mordaza

  1. Hola, Lambertus.

    No hay nada que sentir, es lógico y sano discrepar.
    Lo que ya no me parecería aceptable, y por eso protesto, es que si tú llegaras a Ministro, aprovecharas tu situación privilegiada para imponer tus creencias a los demás (en el caso de Gallardón, sus creencias opusinas). Eso no. Así no.

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