70, Ferraz del Percebe

Un burlón saludo a esos votantes del PSOE que celebraban la supuesta crisis de Podemos por un intercambio de tuits entre Iglesias y Errejón.

Hoy me quito la mordaza para traer otro artículo mostrando las similitudes existentes entre las comunidades de vecinos y la política. En este caso, a cuenta del Partido Socialista y Pedro Sánchez.


 

 

Susana Díaz, Felipe González, García-Page, Fernández Vara, Javier Fernández, Ibarra, Leguina, Corcuera, Lambán… ¡Todo a estribor!

 

Nota: voy a hablaros de comunidades muy grandes, con cientos de propietarios, que mueven decenas de miles de euros.

 

En las comunidades de vecinos también se dan «golpes de Estado». Lo más habitual es convocar una Asamblea Extraordinaria a espaldas del presidente para echarle a él y al resto de la junta, y designar un nuevo comité que les sustituya.

Cada comunidad está obligada a celebrar una Asamblea General Ordinaria al año. Lo que serían las elecciones generales en política, pero sin tener que esperar tanto. En esa Asamblea General se elige presidente, administrador, y se aprueban los presupuestos para la siguiente «legislatura».

Hay veces en las que llega al cargo un presidente nuevo, con ganas de cambiar las cosas*. Un presidente al que se le ocurren ideas populistas, como que los extractos bancarios estén disponibles para su consulta por cualquier propietario en todo momento, que sea preceptivo pedir varios presupuestos antes de elegir a un proveedor, que no se pueda contratar con empresas de servicios (limpieza, jardinería, mantenimiento de piscina, seguridad…) que tengan alguna relación con miembros de la junta o familiares de los mismos, etcétera.

Esto suele provocar airadas reacciones en aquellos que han estado viviendo durante muchos años muy tranquilos, trabajando en connivencia con administradores de esos que dejan hacer mientras les vayan llenando el pesebre. Presidentes y vicepresidentes a los que, por ejemplo, se les eximía del pago de sus cuotas de comunidad (cuotas que debían sufragar entre el resto de propietarios), o se les pagaba directamente un sueldo en compensación por el «esfuerzo» que conlleva el desempeño de su cargo. En esas, llega un presidente que renuncia a ese privilegio, y hace que el resto de vecinos, hasta entonces amodorrados por la falta de transparencia, la inercia y el «yo vengo a la playa a relajarme», caigan en la cuenta de que la forma en la que se venía trabajando era un disparate, y que no puede volver a ser así nunca más. Y eso pisa los callos de quienes pensaban volver a ser presidentes en un año o dos, o tenían intención de continuar en la junta directiva mamando mamandurrias.

¿Qué pasa en esos casos, cuando se molesta a los «barones»?

 

Asamblea Extraordinaria – «Golpe de Estado»

En teoría, al presidente se le elige por un año, pero hay una manera de deshacerse de él antes. Artículo 16.1 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH):

 

La Junta de propietarios se reunirá, por lo menos, una vez al año para aprobar los presupuestos y cuentas, y en las demás ocasiones que lo considere conveniente el Presidente o lo pidan la cuarta parte de los propietarios, o un número de estos que representen, al menos, el 25 por 100 de las cuotas de participación.

 

Es decir, que en una comunidad de 300 vecinos, si la vieja guardia consigue 75 firmas (que a su vez supongan el 25 % o más de las cuotas), puede convocar una Asamblea Extraordinaria incluso con la oposición del presidente, cuyo orden del día será: «Cese del presidente y elección de una nueva junta directiva».

Esto he visto hacerlo bien, con gente que sabe lo que hace, y de forma más chapucera, como Susana Díaz y compañía. Hay comunidades donde, siguiendo el ejemplo anterior, los rebeldes presentan 75 firmas justas, cuyas cuotas suman sólo el 24,2 %, o alguna de las firmas no está clara, o cualquier otra incidencia que deje la puerta abierta a dudas e interpretaciones. Los que lo hacen bien llegan con 90 apoyos que superan además ampliamente el 25 % de las cuotas, de modo que al presidente no le queda otra que aceptar que se celebre la Asamblea Extraordinaria e intentar conseguir allí (lo que sería el Comité Federal del PSOE) más votos que sus rivales.

Los llamados «críticos» o «golpistas» del PSOE, según quién escriba, fueron de los chapuceros: necesitando las dimisiones de la mitad más uno de los 38 miembros de la ejecutiva federal (es decir, 20), sólo presentaron 17, con lo que permitían la discusión sobre las tres vacantes, incluida la indigna apropiación para su causa de la muerte de Pedro Zerolo.

De haber sido unos golpistas como dios manda, y no unos tejerinos cualquiera, se habrían afanado en conseguir 20 dimisiones, como mínimo. Mejor si hubieran sido 25. Quizá fue cosa de las prisas, quizá les pudo la suficiencia.

 

Volviendo a las comunidades, la LPH determina un plazo de tiempo ambiguo para llevar a cabo estas rebeliones. Artículo 16.3:

 

La citación para la Junta ordinaria anual se hará, cuando menos, con seis días de antelación, y para las extraordinarias, con la que sea posible para que pueda llegar a conocimiento de todos los interesados.

 

Esto es igual que no decir nada (¿en cuántos días se traduce la expresión «la antelación que sea posible»?), deja la ley sujeta a interpretaciones, como las que se han dado respecto a los Estatutos del PSOE y si las 17 dimisiones más las tres vacantes eran o no suficientes.

De todas formas, al final al sector del PSOE que prefiere el PP a Podemos les ha salido bien la jugada y se han quitado de en medio a Pedro Sánchez, que deja el cargo faltando otra vez a su palabra: el lunes aseguró que no dimitiría («por supuesto que no»), pasara lo que pasara el sábado en el Comité Federal. Pero llegó el sábado, perdió la votación y al minuto siguiente dimitió.

Fue malo mientras duró, pero tiene toda la pinta de que peor va a ser lo que llegue.

 

* Cuando hablo de gente nueva con ganas de cambiar las cosas, no hago el paralelismo con Pedro Sánchez, otro títere del sistema, sino con Podemos, que es a quien temen los barones socialistas. Los independentistas han sido sólo una coartada para prohibirle a Sánchez pactar con los de Iglesias. El PSOE (y el PP) han pactado y hecho concesiones a los nacionalistas cada vez que lo han necesitado, y ya habría gobierno socialista si les hubiera bastado con el apoyo de ERC y CDC.

 

Otra nota para los jovenzuelos: el título de la entrada hace alusión a un cómic de Ibáñez. ¿Cómo? ¿Que no sabéis quién es? El creador de Mortadelo; os sonará Mortadelo, ¿no? ¿Por la película de Fesser? Os odio.

«Percebe», pero esto es ya casualidad y no estoy pensando en ningún ex secretario general, significa también: «persona torpe o ignorante».

 

Imagen de cabecera: @Salvatwitts

 

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4 sin mordaza

  1. Hola Salva, acepto la mayoría de lo que has escrito, y doy fe de que se producen golpes de escalera en las comunidades. Pero también en cualquier organización jerárquica, que hay gente capaz de todo por ser el presidente de la asociación de mus, mucho cuidado. Si además hay dinero y poder real de por medio, ni te cuento.

    Dos matices en cualquier caso:

    – Yo soy de los que se alegró cuando apareció el debate entre Pablo Iglesias (el vivo y coleando, no el muerto con barba) y Errejón (El Niño del Doctorado). Simplemente porque conociendo algo a esos dos tácticos sospecho que no fue tan improvisado como parece, fue una forma de filtrar un posible cambio de posición. En cualquier caso, si me regocijé fue de buena fe, palabrita de militante socialista sin sueldo.

    – Pedro Sánchez dimitió porque sabía que podían echarle en cuestión de minutos mediante una moción de censura que ya había recogido 130 firmas de apoyo (y sólo necesitaban 51) después del intento chapucero de pucherazo. De esa forma pudo prepararse una salida relativamente digna. Lo demás es oratoria.

    Saludos.

    Twitter: @JuanDeLaEspada

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    1. Sí, la gente se sorprende mucho cuando cuento alguna de estas cosas con las que me encuentro en el trabajo, en plan: “qué raro, en mi comunidad nadie quiere ser presidente”. Ya, es que en tu comunidad tenéis cien euros en el banco.

      Mi comparación con las comunidades de vecinos coincide con lo que dices en tu último artículo:

      “Lo último que quisieran [las estructuras de partido] es la moral fundada por el 15M –transparencia, democracia interna, rendición de cuentas, participación real etc.– presionando sobre los órganos federales de gobierno del PSOE”.
       

      Twitter: @vota_y_calla

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  2. Los comentarios más asombrosos comienzan a aflorar en internet. El más socorrido, el de que Pedro Sánchez quería anteponer sus intereses personales y sus ansias de poder a la estabilidad del país.
    Con “estabilidad” se entiende abstenerse y dejar gobernar al PP, supongo.

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    1. Por supuesto que Sánchez quería anteponer sus intereses personales, pero sus críticos, lo mismo. Y por eso defienden abstenerse en lugar de ir a terceras elecciones, porque saben que el PSOE no está para ir a las urnas. Pero claro, muchos se han pasado meses diciendo que Podemos sólo velaba por sus intereses de partido en lugar de mirar lo que convenía a la mayoría de los españoles, así que han tirado de argumentario oficial para justificar su hipocresía: es que los intereses del país son los mismos que los del Partido Socialista, lo que es bueno para el PSOE es bueno para España. Puagh.
       

      Twitter: @vota_y_calla

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