22M: otra incompetente actuación policial

Saludos, gente que no calla ni aunque la apaleen. Hoy nos quitamos la mordaza para hablar de los violentos… de uniforme.

 

22M: otra incompetente actuación policial

Nos quejábamos el sábado del nuevo alarde de censura informativa que, en relación a las Marchas de la Dignidad, nos han regalado los medios tradicionales de este país (no es de extrañar, están todos en manos de seis empresarios). Primero las silenciaron durante semanas, y después, cuando ya no les ha quedado más remedio que «informar» sobre ellas, han puesto el foco en la minoría que se enfrentó a los antidisturbios. Bien, pues vamos a centrarnos en los actos violentos, si es lo que quieren.

¿Qué hace la Policía en las manifestaciones? ¿Cuál es su labor, el motivo de que estén allí? Prevenir alborotos, velar porque el 99 por ciento de la gente no violenta pueda ejercer su derecho de protesta con libertad y seguridad. Y en esto, una vez más, fallaron estrepitosamente.

Para no perder costumbre, fue la Policía la que comenzó los disturbios agrediendo a ciudadanos que no habían tocado un adoquín, tal y como nos cuenta Shangay Lily. Y si la manifestación era legal y no se había producido aún ningún altercado, ¿por qué cargaron? Porque resulta que la Delegación del Gobierno había establecido un toque de queda de acuerdo con el cual, a partir de las nueve y media de la noche ya no podía haber nadie en la calle. Todo muy democrático. Me gustaría ver qué pasaría si un día desalojaran así una concentración de católicos. Pero no, claro; qué estás diciendo, Salva. Eso sí que sería un milagro.

 

Bájalo a 50.000

 

Para dejar en mal lugar a Cristina Cifuentes, quien reveló que ni la Policía ni la Delegación del Gobierno tienen manera de medir los asistentes a una manifestación, dieron la cifra de 50.000 personas (je). Esta mentira es necesaria para vender posteriormente la moto de la violencia y la radicalidad. Un millón de personas (entre ellas miles de ancianos) no pueden ser todas de ultraizquierda. Por tanto, reducimos la cifra hasta el ridículo. Algo absurdo, de cualquier manera, ya que tampoco parece lógico hablar de 50.000 antisistema. Pero vaaaale, aceptamos Goebbels (se ve que lo de regalar el libro de Wyoming me ha vuelto generoso).

Fotografía 22M, Marchas de la Dignidad

Tenemos unos medios de comunicación y unos políticos que no nos los merecemos

 

¿Qué les enseñan a estos chicos en la academia?

 

No obstante, sigámosles el juego. Pasemos por alto la irresponsable actuación policial y vayamos directamente a donde nos quieren llevar del ronzal: a los incidentes del final. Bueno, pues incluso en ese caso, como dijimos aquí, hay dos posibles explicaciones de lo sucedido: o fallo de la Policía, o fallo intencionado de la Policía. Escojan a su gusto. Y si no, lean, lean:

 

  • Más de 1.700 antidisturbios desplegados para sólo 50.000 manifestantes.
  • No era una manifestación espontánea: la fecha se había decidido un mes antes, y la Policía, que controla las redes sociales (hay quien dice que también los correos electrónicos), estaba perfectamente al tanto.
  • Tenían, como es usual, infiltrados de paisano.
  • Son libres de usar la fuerza impunemente haciendo caso omiso de la proporcionalidad, como ya hemos visto en infinidad de ocasiones.
  • Portan armas que no dudan en utilizar.
  • Van pertrechados con todo tipo de protecciones, blindados.
  • Han sido convenientemente entrenados, están coordinados y en permanente contacto, recibiendo indicaciones de expertos estrategas…

 

Si con esa indiscutible superioridad, 1.700 policías fueron incapaces, una vez más, de aislar a la ínfima minoría agresiva, viéndose «obligados» por esa incapacidad a reventar una protesta pacífica y ejemplar, a cargar indiscriminadamente golpeando, vejando y humillando a quienes no habían participado de ningún modo en las agresiones, deberían volver a la academia cuanto antes. O alguien debería controlar qué se enseña en esas academias.

 

Viñeta Manipulación informativa, 22M, Marchas de la Dignidad, medios

Manipulación informativa

 

¿Cómo pudo ocurrir esto?

 

Como decíamos, hay dos posibles explicaciones:

1) La evidente es que la Policía ha vuelto a mostrar su incompetencia para realizar adecuadamente su trabajo (no hacía falta que lo dijeran, pero en esta ocasión, hasta ellos mismos han reconocido «fallos de coordinación»). De nuevo nos quedamos con la impresión de que estamos tirando a la basura el dineral que nos cuestan los funcionarios de la porra. Y todavía tienen la cara dura de decir que son los organizadores de la manifestación los que tienen que garantizar el buen orden. Entonces, ¿para qué pagamos Policía?

2) La otra opción es que se tratara de un error provocado. Es decir: que nunca intentaron proteger a la mayoría de manifestantes, sino que cargaron con la intención de generar una respuesta. Después habrían dejado hacer, dado que ciertas imágenes vienen bien para (con la inestimable ayuda de los medios) tratar de anular y deslegitimar las demandas de quienes se habían reunido en Madrid. De esta forma, se dan a la ciudadanía dos mensajes.

  • Uno, a la derecha: «Lo estamos haciendo todo bien, no se preocupen; no era una protesta legítima, sino la violenta izquierda de siempre».
  • Y otro, dirigido a la propia izquierda y a aquellos sin ideología definida: «Yo que tú no iría a la próxima manifestación, forastero, que te pueden dar palos hasta en el cielo de la boca».

 

¡Que soy compañero!

 

Luego hay una tercera vía que afirma que son los propios policías de paisano los que alientan a cargar contra sus compañeros, por los motivos que acabamos de indicar. Si es así, el 22M se les habría ido la cosa de las manos. Parece que en este descuadre influyó la «molesta» presencia de los observadores de la OSCE (ojalá estuvieran más a menudo, a los antidisturbios les sienta igual que si se hubieran tomado cuatro Valium).

No es una hipótesis tan descabellada, ya sabemos a quiénes «sirve y protege» la Policía, y hay ciertas cosas inexplicables. Los propios portavoces del cuerpo han reconocido que no fueron capaces de detener a ninguno de los causantes de los disturbios (?). Esto me trae a la cabeza lo que escribí aquí el mismo 22M, cuando todo estaba transcurriendo aún en la más absoluta tranquilidad:

 

Sabemos que la Policía ha preparado a 1.700 antidisturbios para recibir a las Marchas de la Dignidad. Esperemos que en caso de que haya algún incidente violento no se encarguen, como es habitual, de detener, sancionar y golpear a gente pacífica, mientras se les escapan los culpables. Que también es mala suerte la de estos muchachotes de uniforme.

 

Si es que son tan previsibles…

 

Y vosotros, ¿por cuál de las explicaciones os decidís? ¿Tenéis alguna interpretación alternativa?

Música: Romero el madero, de Ska-P
Crédito de la imagen de cabecera

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2 sin mordaza

  1. Como siempre, muy buen post, muy buena música y muy buenas imágenes. Yo me decanto por la opción 2, se habló de que les interesaba que se les fuera de las manos la violencia para justificar su ley de seguridad ciudadana. La verdad, no me sorprende nada de este gobierno la verdad.

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  2. Gracias, Miguel. Mola que os fijéis en todo ;)

    Sí, de eso no hemos hablado en el artículo, pero es cierto que han tardado muy poco en tratar de justificar su ley mordaza con los incidentes violentos.

    Seguro que también, además de esta estrategia y de la incómoda presencia de los observadores de la OSCE, influyó en su relativa “moderación” que la polémica por los asesinatos de Ceuta es aún muy reciente.

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