Los números no daban

 

Hoy me quito la mordaza para señalar lo que ha quedado de manifiesto con la moción de censura: los números daban, la consigna política y mediática era falsa.

 

 

Vaya, qué sorpresa. Resulta que se podía echar al PP sin necesidad de hipotecarse con Ciudadanos.

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Maldita sea mi suerte

 

Hoy me quito la mordaza para discrepar del fallo de la categoría Actualidad de la XII edición de los Premios 20Blogs (2018).

 

 

He estado pensando si escribir esta entrada. No quería caer en lo mismo que les reproché a otros blogueros en la crónica de la gala del año pasado.

Pero lo he dejado enfriar, y el fallo de Actualidad me sigue pareciendo injusto. Y como creo que hay diferencias importantes entre las pataletas que critiqué y lo que yo voy a escribir, aun a riesgo de parecer incoherente o quedarme sin canapés el año que viene, aquí va lo que pienso al respecto (si no me he callado nunca por miedo a la ley mordaza, no me voy a callar por esto).

 
 
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Cómo conseguir seguidores en Twitter

 

Si sois capaces de interrumpir por un momento vuestras celebraciones por el fin del funesto gobierno del PP (¡oé, oéoéoé!), podéis pasar por El Salto: hoy me quito la mordaza allí para contaros con algo de ironía y cachondeo (aunque también me pongo serio) algunas de las cosas que he aprendido estos años usando Twitter.

 

Quizá por edad (soy del 79), por no ser un «nativo digital», que le dicen ahora, nunca he experimentado la fascinación que otros parecen sentir ante los móviles y las redes sociales.

Fui de los últimos en tener teléfono móvil; después, de los últimos en tener móvil con internet; más tarde, de los últimos en probar la pantalla táctil, y así.

A veces me dejo el móvil voluntariamente en casa, cuando salgo, o lo apago, si estoy en casa. Nunca nadie me cree cuando me preguntan por qué no contesté, piensan que es una excusa. Se ve que lo de prescindir unas horas a la semana del móvil es inconcebible.

Me da igual que no lo entiendan: reivindico mi espacio.

 

Nunca he usado ninguna de esas aplicaciones para ligar tipo Tinder.

Instalé guasap a regañadientes y tengo todos los grupos silenciados.

Me hice Facebook por probar y no me gustó el uso que le daba la mayoría (colgar fotos para que los demás digan lo guapo que estás para que luego tú les digas lo mismo a ellos, en un uróboros de ego sin fin). Cierto que por no estar en Facebook te pierdes muchas cosas, y esta es la única razón por la que, a lo mejor, en un futuro vuelvo a hacerme una cuenta personal. Pero por ahora, no tengo.

Aprovecho y lo aclaro: la cuenta de Facebook de Vota y Calla sólo sirve para que la gente que le da «Me gusta» reciba las publicaciones del blog, pero a mí no me aparecen las publicaciones de otras personas ni de otras páginas. Lo digo porque hay quien me recrimina que nunca comento o doy me gusta a sus publicaciones: es que no me llegan.

 

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Antimagufos magufos (la historia de la gasolina con plomo)

 

«Solemos sonreír ante lo que denominamos supersticiones del pasado, olvidando que la ciencia de la que nos jactamos hoy puede que parezca otra superstición a los hombres del futuro».

Vernon Lee. Amour dure

 
 
 

Nótese la falta de la conjunción copulativa en el título. La i griega, para los que se hayan sacado el título a la manera de Cifuentes o Pablo Casado. No digo antimafugos y magufos, sino antimagufos magufos, calificando de magufos a los antimagufos… Pero empecemos por el principio, que me estoy internando en un trabalenguas rajoyniano.

 

 

Significado de magufo

                

La palabra magufo no está aún en la RAE, pero vendría a referirse al que abraza cualquier creencia y da por cierto cualquier fenómeno aunque no haya sido probado por la ciencia, incluido lo paranormal, lo místico, etc. Desde las sirenas hasta los duendes, pasando por los dragones, el tarot, el terraplanismo o cualquier paja mental que se os ocurra. Una vez que entran en el rollo, ya todo es posible.

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El caciquismo de siempre en la era 2.0

 

Hoy se quita la mordaza en Vota y Calla Miguel Ángel Salgueiro.

Es el primer bloguero invitado de 2018 (sabéis que esto es algo excepcional, habitualmente de los artículos me encargo yo).

Viene a contarnos un caso de caciquismo. ¿Caciquismo? ¿En España? Qué cosa más rara…

 

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Que vuelvan los correctores

 

Hoy me quito la mordaza para llamar la atención de los ecologistas: atendiendo a lo que se escucha y se lee cada día, los correctores deben de estar en peligro de extinción.

 

 

Que vuelvan los correctores

 

Alucino con los medios de comunicación. No me refiero a la manipulación descarada, al adoctrinamiento intensivo en los telediarios y tertulias. Eso ya lo doy por supuesto.

Hablo del maltrato de la lengua. Y tampoco apunto sólo a los informativos, otro tanto sucede en los programas de entretenimiento, periódicos, revistas, radio, publicidad…

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Borges en el gimnasio

 

Hoy me quito la mordaza para ilustrar por qué debemos estar prevenidos ante los prejuicios. No lo hago desde una hipotética superioridad que no tendría razón de ser: os cuento un caso reciente en el que me equivoqué de plano.

 

 

Borges en el gimnasio

 

Está ese tío con el que coincido de vez en cuando desde hace unos meses. Un conocido lejano. Treinta años, estilo pijete, polo Burberrys a punto de reventar, marcando pectorales y brazos de gimnasio; pantalón Salsa que sólo se sabe que es vaquero por el color, porque podrían ser perfectamente unas mallas; cejas depiladas, peinado con tupé, a la última.

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El caballo del polígono

 

Mi versión particular del De qué hablo cuando hablo de correr de Murakami.

Y aprovecho para daros a conocer al caballo Segismundo.

 

Suelo correr por la playa, pero no imaginéis el típico paseo marítimo: corro por la arena. Tengo la suerte de vivir cerca de una playa virgen, preciosa, de la que ya os he hablado porque está en el punto de mira de políticos y constructores.

Pero si hace demasiado frío, como hoy, allí suele ser peor, el viento azota más y no hay construcciones que lo frenen, así que en esas ocasiones me acerco a un polígono. El entorno no se puede comparar, pero al menos no hay gente, ni coches. O los mínimos.

Trotando por el polígono semidesierto, paso indefectiblemente por uno de los solares de tierra, uno que tiene una esquina vallada, un cantero en el que alguien ha plantado un caballo blanco.

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Trabajas más que un funcionario

 

Hoy me quito la mordaza para quejarme de la incomodidad de mi trinchera política: es estrecha y huele a rancio, y si levantas la cabeza para respirar te acribilla el fuego amigo.

 

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Quiero llantos de lata en las series

 

Hoy me quito la mordaza para revisar con ojos frescos, prescindiendo del indulgente cristal de la costumbre, un despropósito de muchas series de humor que hemos interiorizado por repetición: las risas de lata.

¿Os imagináis que hicieran lo mismo con el llanto?

 

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