La ideología de los medios

Hoy me quito la mordaza para abordar la segunda reflexión que os comentaba en la entrada anterior, a raíz de la agresión a una chica en Murcia «por llevar una pulsera con la bandera de España».

Una vez más, vamos a hablar del sucio papel que los medios de comunicación juegan en nuestra sociedad.

—Y tan sucio. Como que los poderosos los usan de papel higiénico, para limpiar su porquería.

Sí, pero no sólo. También les sirven para enmerdar a los rivales políticos.

 
 

Lucía García de la Calzada

NO la atacaron por llevar una pulsera con la bandera de España

 

Habéis visto cómo los medios han mostrado la paliza a una joven en Murcia. Tras el tratamiento de la noticia, la conclusión era obvia, la que ellos buscaban: la pobre chica pasaba por allí cuando una panda de violentos izquierdistas, valga la redundancia, porque los violentos son siempre de izquierdas, se abalanzó contra ella.

Otros medios que son meros aparatos de partido, apesebrados que viven de loar a los suyos hagan lo que hagan, sin interés por mostrar jamás un mínimo atisbo de algo que pudiera parecerse remotamente a la objetividad, esos medios como OKdiario o Periodista Digital añadieron algo de su invención, y el resto de periodistas supuestamente «serios» cayó o se dejó caer de buen grado en la trampa: a la pobre chica la atacaron sólo por llevar una bandera de España.

Así, claro, la indignación se apodera de los sensibles televidentes, que despotrican de esa izquierda radical y antisistema que no te permite ir tranquilamente con tu pulserita rojigualda por la calle.

La propia agredida avivó esta mentira. Concedió una entrevista a La Gaceta, donde afirmaba:

 

No llevaba ningún signo político, sólo una pulsera de la bandera de España. Me pegaron por eso, quieren prohibirnos llevar nuestra bandera.

 

La joven ha asegurado que no milita en ningún grupo político y que no había tenido anteriormente ningún contacto con los agresores.

 

Muy impactante, sensacionalista… pero falso. Os cuento: la chica es «simpatizante» de Lo Nuestro, un grupo fascista, admirador de la falange, que reconoce la militancia en sus filas de la agredida.

LN es una asociación racista (ellos prefieren usar los eufemismos «racialistas» o «identitarios»), de esas que dan comida sólo a los españoles, amigos de los nazis del Hogar Social Madrid y hermanados con España 2000.

Van con unas caretas de cerdo repartiendo folletos en los que se aviva el odio contra los inmigrantes y los refugiados, a los que insisten en criminalizar.

Sí, van con la cara tapada. Y si se les olvidan las caretas, en las fotografías ocultan sus rostros con Paint. Sospechoso, ¿no?

Aquí los tenéis, skinheads con guantes de boxeo entrenando para abrazar a muy fuerte a moros y ecuatorianos que osen caminar de noche por nuestras ciudades.

 

Neonazis de la asociación Lo Nuestro entrenando artes marciales en Alicante

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La Policía ha informado de que «Lucía no es ninguna santa», y que «pese a que ahora manifiesta que no tiene relación con dicho entorno, su estética sigue siendo claramente identificable con la extrema derecha». Si esto lo dice alguien de izquierdas, le acusan de apología de la violencia.

Es posible que los miembros de su asociación repartan algo más que comida. Muchos en las redes afirman haber sido víctimas de sus «cacerías» (saldrían de noche en busca de inmigrantes, homosexuales o «guarros» de izquierdas), en algunas de las cuales habría participado, oh sorpresa, la chica de la no-pulserita.

Al parecer, nuestra amiga, a la que alguien le tatuó un símbolo nazi en el dedo contra su voluntad, se llama Lucía García de la Calzada, alias la Intocable (como a la Armada Invencible, el alias se le ha quedado obsoleto), nietísima de Ramón María de la Calzada, presidente de Fuerza Nueva en Murcia. Y parece que de casta le viene al facha.

Rulan por Twitter capturas de wasaps en los que Lucía reconoce su participación en peleas y se enorgullece de ello.

También comentan que el apodo le viene porque tiene familiares ocupando altos cargos políticos, y así las travesuras de la niña quedan impunes.

Es normal que los neonazis se dediquen a dar palizas en manada. Si tuviera que apostar, no dudaba ni un momento de que esa es una de las actividades habituales de la asociación a la que pertenece.

En Murcia han entrado a bares como Repúblika a propinar palizas, cuadrillas de 20 o 30 neonazis arrasando con todo y con todos.

En las terrazas donde se reúne a tomar cañas la gente que no les gusta, han atacado indiscriminadamente a todos los que se han encontrado, incluso menores de edad.

Recuerdo que, en una de estas, con fascistas entrando a saco, haciendo volar sillas y demás, algunos medios locales informaron de que un bebé en un carricoche había recibido un golpe en la cabeza. ¿Lo visteis en Antena 3? ¿Lloró por él Ana Rosa?

El año pasado, ante el crecimiento de la violencia ultraderechista, 56 colectivos y partidos políticos (entre ellos, la PAH de Murcia, los Yayoflautas, la CGT, Podemos, IU y Equo de la región, asociaciones LGTB…) redactaron y firmaron un manifiesto: «El auge neonazi en Murcia, pararlo es cosa de todos», en el que se quejaban de la desprotección y la pasividad policial.

Según ellos, la policía detiene a estos bestias (cuando los detiene) y al día siguiente están todos en la calle. Se van creciendo, y la prueba es que el barrio donde está el bar del portero de sal, Santa Eulalia, venía siendo una zona «libre de nazis», por decirlo así. Zona donde se mueve la gente de izquierdas, uno de esos lugares donde puedes llevar una camiseta de Ska-p sin temor a que te agredan, o dos parejas del mismo sexo pueden darse un beso en público sin que les partan la boca por ello, o alguien de otra raza puede pasear por la calle sin ir mirando continuamente a su espalda.

¿Qué hacía esta muchacha en ese bar de heavies, «de guarros»? Ya son multitud los murcianos que afirman en las redes (que, por desgracia, no son menos fiables que nuestros medios) que esa misma noche su grupo de gorilas pelados había estado repartiendo estopa en el barrio. Eso tiene más sentido.

 


 

Si veis el vídeo desde el principio, con atención, os daréis cuenta de que al llegar a la puerta del bar, una de las chicas antifascistas le da una patada y un bofetón, a lo que Lucía responde sin dudarlo ni un momento, arrojándose contra ella, peleona.

Luego, mientras estas dos se están pegando en el suelo, es cuando los amigos de la antifascista la emprenden cobardemente a golpes contra Lucía, todos a una (aunque sea verdad que ella se haya encontrado a menudo en el lado de los que dan la paliza, no por eso deja de ser una acción desproporcionada, cobarde).

Uno de los heridos en el Bando de la Huerta de 2015 por una agresión mucho más salvaje que esta, pero que, casualidad, se quedó arrinconada en algunos medios locales, ha reconocido a Lucía como partícipe de la paliza que sufrió, tras de la cual no ha vuelto a salir por Murcia. Y tiene constancia de que ha dado otras.

Más comparaciones peculiares: esas agresiones del Bando se produjeron el 7 de abril. La policía detuvo a once de los neonazis implicados 20 días después. Si recordáis la entrada anterior, a los siete atacantes de Lucía los detuvieron entre la misma noche y la mañana siguiente.

Alejandro Espín, uno de los pateadores de Lucía García, ha sido enviado a prisión por la juez. Los once skinheads detenidos tras el Bando de la Huerta fueron puestos en libertad al día siguiente, y casi dos años después, no hay fecha de juicio. ¿Por qué esta Policía y esta Justicia de dos velocidades?

 
 

La ideología de los medios de comunicación

Sabiendo todo esto, la cosa cambia mucho. Ya no hablamos de una pobre niña inocente, angelical, que fue atacada sin motivo cuando iba con su cestita a casa de su abuelita, sino una camorrista que ha recibido lo que tantas veces habría sembrado previamente.

No justifico la violencia, y menos un linchamiento de varios contra uno, ya califiqué en la entrada anterior de animales a los que le pegaron así, pero ¿a que la reacción ciudadana habría sido diferente? ¿A que no se habría creado esa alarma social? Ocultar información de forma sesgada e interesada es lo mismo que mentir.

Objetivo conseguido: la izquierda es violenta, intolerante.

Algunos han ido más lejos y han aprovechado para cargar contra Podemos, cómo no: estos serían sus «cachorros», esta es la gentuza a la que estamos permitiendo entrar en las instituciones.

Y es que el tratamiento y la desmedida notoriedad dada a esta noticia se enmarca en una campaña de acoso y derribo contra la izquierda en general y contra Podemos en particular. Nunca antes ningún partido había recibido un hostigamiento mediático tan injusto, parcial y desmedido.

Acordaos de la doble vara de medir entre la casi nula repercusión mediática de los chanchullos de mis paisanos Trillo y Pujalte, frente a las horas y horas de la «beca» de Errejón o el «caso» Monedero, que ni siquiera eran punibles y, por no tener, no tenían cargo público, a diferencia de los señores del PP.

Ningún periodista se ha atrevido a preguntarle nunca a Rajoy, ni antes de ser presidente, ni mucho menos ahora, por la obtención en extrañas circunstancias de su título de registrador de la propiedad. Algo más de valor hubo con la tesis fantasma de Pedro Sánchez, pero tampoco demasiado. ¿Imagináis que Pablo Iglesias tuviera esas sombras en su currículum?

¿O que la persecución policial de Esperanza Aguirre la hubiera protagonizado Rita Maestre?

Se ocultan o minimizan los fraudes de los empresarios, se amplifican los de los sindicatos; lo mismo con las manifestaciones a favor y en contra de la Monarquía…

De ahí que presionaran hasta la extenuación, desde la COPE hasta la SER, desde El País hasta ABC, para que el PSOE incumpliera sus reiteradas promesas pre y postelectorales, traicionando así su historia y a los millones de votantes de izquierdas (socialistas o no) que jamás esperábamos ver algo así: el Partido Socialista haciendo presidente a Mariano Rajoy.

Salgo de aquí, porque la veta de comparaciones es inagotable.

 
 

El riesgo de tuitear desde la izquierda

Es el contexto de esta campaña el que explica que nos bombardeen con tuits de dirigentes de izquierda que se dan exactamente igual en el otro bando (y, masivamente, en la ciudadanía anónima), con la diferencia de que los de la derecha quedan impunes. No hay delito de odio si el insultado es de izquierda. Por esa razón detienen y juzgan a cantantes, activistas o tuiteros de esta ideología, mientras que no se producen detenciones por lo mismo en el bando contrario. Quieren que quede el poso de que el votante de izquierda es desalmado, se ríe de las víctimas, simpatiza con el terrorismo, etc.

Y lo han logrado. Aún hay demasiada gente que sólo sabe lo que ve por televisión. Y la izquierda ha cometido el error de cederle el control de todos (todos) los grandes medios a la derecha. Gracias a esta lobotomía colectiva, con el imprescindible empujoncito del PSOE, Rajoy y los suyos siguen gobernando a pesar de ser el partido más corrupto de la Europa «civilizada».

Esto ocurre también con las noticias internacionales, como os contaba hace poco: los mismos medios y políticos que se lamentan hipócritamente por las supuestas violaciones de derechos humanos de la «dictadura» venezolana, no tienen nada que decir respecto al hecho de que el rey de España acuda a hacer negocios con Arabia Saudí, donde sí hay una incuestionable dictadura en la que no se permite ningún atisbo de crítica al régimen. El gobierno saudí ordena decapitar o castigar con cientos de latigazos y años de cárcel por escribir en defensa de la libertad, por pedir derechos para las mujeres (que allí están consideradas posesiones del hombre, como en la España de Franco; ya quisieran tener las sauditas una décima parte de la libertad de la que gozan Lilian Tintori o Yoani Sánchez), o por lo que ellos consideren que es insultar al islam.

La prensa ha conseguido que la mayoría de españoles se «solidarice» con la oposición venezolana (o cubana) y le importe un pimiento la población saudita o tantas otras.

Hipócritas y borregos, combinación ganadora, delicioso maridaje.

 
 

Agresión a Inma Sequí (VOX)

Volviendo a Murcia, desde 2015 se viene denunciando un incremento de ataques como los que ha sufrido Lucía la Intocable, algunos con arma blanca, bates, puños americanos y las consecuentes heridas y cabezas abiertas, pero eh, como eran homosexuales o inmigrantes o gente de izquierda, sólo han informado, y no siempre, los medios locales. ¿Vais viendo lo que sucede? ¿Se os mueven las telarañas de los ojos? Pues sigamos.

La última vez que nos bombardearon con algo como esto, fue por la «brutal» paliza a otra chica, la presidenta de VOX en Cuenca, Inma Sequí. Entrecomillo el adjetivo porque, aunque condené y condeno la agresión (me dan asco los que actúan así, son bestias primitivas), la prensa exageró. No parecía que tuviera el labio partido ni el pómulo roto, y dudo que se desmayara. Algunas contusiones, un hematoma y poco más. Horas después ya estaba haciendo la ronda por los medios, y en las fotografías y vídeos se ve que, de brutal, nada.

Para variar, la agresión sirvió para demonizar a toda la izquierda. VOX, un partido que no vale ni para restarle votos al PP, se apresuró a rentabilizarla políticamente.

La cuadrilla de tertulianos y columnistas mercenarios no desaprovechó la oportunidad de pintar de rojo la violencia, dedicó horas a debatir sobre la peligrosidad del auge de la ultraizquierda, con encuesta del tipo: ¿con quién le daría más miedo encontrarse de noche por la calle, un asesino en serie o un votante de Izquierda Unida? Llame al 902 14 88.

El 26 de agosto, Ángel Expósito, fugaz presentador de las mañanas de la COPE hasta que el fichaje estrella de Herrera lo mandó a la tarde, puso en duda la sinceridad de la condena de Echenique a este ataque, afirmando que la había hecho por «estrategia política», para añadir a continuación que no tenía «ninguna duda de a quién votan esos tres cenutrios» [los atacantes]. Con un par.

La casualidad quiso que el mismo día de la agresión a Sequí, 25 de agosto de 2015, asaltaran a una pareja de homosexuales. Con toda seguridad, energúmenos de ultraderecha, aunque yo, al contrario que Expósito, no sé si votan al PP, a VOX, o son de los que se abstienen, que también hay muchos.

A Inma no le rompieron nada; a Lucía, un diente. En cambio, uno de estos dos chicos perdió varios dientes, pero además, le rompieron la mandíbula y un brazo, y él no estaba metido en líos como la murciana, lo único que hizo fue expresar públicamente el amor a su pareja.

No hubo alarma mediática.

¿Lo veis?

 
 

Las comparaciones son odiosas

Varios miembros del PP condenaron la agresión de Sequí: Levy, Cospedal… incluso ministros como Fernández Díaz, que habló de «atentado». En el caso que nos ocupa de Murcia, el relevo de este, Juan Ignacio Zoido, ha hecho lo propio.

Ni una palabra cuando las víctimas han sido de izquierdas. No os cuento ya por los indigentes, objetivos habituales de la derecha radical, presas fáciles y exentas de consecuencias, esos no votan ni interesan a nadie.

El Ministro del Interior, Zoido, declaró este jueves que las diferencias entre grupos de una y otra ideología «nunca habían llegado a este extremo». Eso es mentira. Las ha habido, y mucho peores. Os acabo de citar una entre tantas, de ahí el manifiesto del que os hablaba antes.

Él sabrá por qué no le ha preocupado nunca el asunto cuando las víctimas no eran fascistas.

Comparad también, por ejemplo, con esta otra noticia sorda: Hijo de un concejal de Podemos, agredido porque su padre denunció corrupción en el Ayuntamiento. No salió en ninguna televisión nacional.

Como esta, decenas. Todas silenciadas.

¿Cómo van esas telarañas?

 

Agresión a Inma Sequí (VOX) y a un miembro de Podemos. Doble vara mediática, manipulación evidente.

A la izquierda, Inma Sequí. Su agresión fue noticia durante días en todos los medios. A la derecha… a quién le importa, es hijo de uno de Podemos.


 
 

Hablando de la política de VOX, visitante habitual del Valle de los Caídos, os dejo su respuesta a Lagarder, cuando este subió la foto de uno de sus agresores, que hacía alarde de su paliza en grupo al activista y que, como comentábamos en la entrada anterior, dos meses después sigue en la calle, como el resto de sus colegas filofranquistas, a pesar de haber sido convenientemente denunciados, con nombre y apellidos:

 


 

Que no le ha tocado, y que se vaya a su país. Un aplauso a su empatía como víctima de algo similar. Si esto lo escribe un político de Podemos en referencia a los golpes a Inma Sequí, habría salido en todas las televisiones y se habría exigido su dimisión. Si hubiera sido de EH Bildu, probablemente habrían ilegalizado el partido. Lo de Sequí se ha quedado en Twitter.

Esta chica quiere ser policía. No es más gente así lo que necesita el cuerpo.

 
 

Frenazos en seco

¿Os acordáis de los primeros instantes tras conocerse el asesinato de Isabel Carrasco? Mercenarios como Isabel San Sebastián o Luis Salom se apresuraron a señalar a la izquierda. Los medios echaban la culpa al clima de odio que los nuevos políticos habían generado. La citada y muy bien subvencionada periodista llegó a tuitear: «los que defienden los escraches, tomen nota».

Poco después se supo que Isabel Carrasco había sido asesinada por dos políticas de su mismo partido (PP), con la colaboración de una policía nacional. Además, había por medio lesbianismo, tráfico de marihuana y la dimisión de un marido comisario, así que las pulsaciones de la tecla Supr de toda esta gentuza se escucharon hasta en la Patagonia. De golpe, el caso dejó de tener interés. Había sido una triste fatalidad que nada tenía que ver con el Partido Popular. Había que dejar actuar a la Justicia. Secreto de sumario. Respeto.

 

Lo mismo ocurrió con el puñetazo a Rajoy en su populista baño de masas de campaña electoral.

—¡La violenta izquierda! ¡Esto no se pueden consentir! ¡Incitan al odio!…

Ha sido el hijo de una prima de la mujer del presidente.

—¡Paren las rotativas!

Ay, si no hubiera existido el vínculo familiar. Toda la izquierda se habría visto señalada y obligada a eso tan de moda de condenar, previa petición de la derecha o sus periodistas, tal o cual hecho, tenga o no que ver ni lo más remotamente con la persona interpelada.

 
 

Aficionado del Deportivo de la Coruña, asesinado por llevar una pulsera de la República

Termino con otro caso más similar al de Lucía, la nazi anteriormente conocida como la Intocable. Me refiero al asesinato de Javier Romero Taboada, alias Jimmy, un hincha del Dépor al que los ultras fascistas del Atlético de Madrid le propinaron una brutal paliza (en este caso sí es pertinente el adjetivo) y lo tiraron al río, donde los policías presentes le dejaron media hora en remojo, sin mover un dedo por ayudarle.

Murió poco después de ser rescatado por los servicios de emergencia. Aquí no hablamos de un hematoma en el pómulo o un diente roto, sino de algo «un pelín» más grave: un asesinato.

¿Cuál fue, sin embargo, el tratamiento mediático? Que se trataba de una pelea entre radicales, hinchas del fútbol descerebrados de uno y otro bando que habían quedado para pegarse. Si lo mataron, es que se lo merecía o, como mínimo, se lo había buscado. Jugaba con fuego y se quemó. Aquí no hay nada que ver, y la derecha no tiene culpa de nada. Circulen.

Si los medios mintieran y manipularan diariamente para criminalizar a la derecha como hacen con la izquierda, habrían titulado algo así: «Ultraderechistas encapuchados asesinan a un joven por llevar una pulsera republicana».

 
 

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Imagen de cabecera: Cinismo Ilustrado.

 

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12 sin mordaza

  1. Buff Salva, enormísimo. Como he dicho en FB, de lo mejor que he leído en este blog.

    Yo lo siento mucho, pero la tiparraca esta de La Intocable no me da ninguna pena. No justifico la violencia en ninguna de sus formas, pero “a quien hierro mata, a hierro termina”. Llámalo karma, llámalo consecuencia, o como quieras; pero tarde o temprano le iba a pasar algo así.

    Saludos!

    Responder
  2. Buen artículo Salva: bien documentado y narrado, aunque no me atrevo a decir que sea lo mejor que he leído aquí.

    No voy a reproducir otra vez el mismo debate sobre la banalidad del mal, pero sí quería dejar un apunte. La prensa, al igual que cualquier canal de comunicación de la sociedad, actúa para reforzar el pensamiento de la mayoría a la que se dirige. Por tanto el objetivo es la izquierda, y al mismo tiempo no lo es. El resumen facilón sería que el cambio huele a azufre.

    ¿Por qué los fascismos no se consideran un cambio? Ahí déjame citar a Malraux, que dijo que no es que “…los pueblos tengan los gobiernos que se merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen”. En Murcia ha gobernado el PP (no me atrevo a tacharles de “conservadores”, más bien son “la revolución de las cloacas”) con mayoría absoluta entre 1995 y 2015, y ahí sigue. Alguna semejanza habrá.

    Responder
    1. Si David dice que es lo mejor que ha leído aquí y en cualquier otro blog de Internet (es lo que ha dicho, ¿no?), pues es que es así.

      Coincidiendo contigo en que tenemos lo que merecemos, imagino que estamos de acuerdo en suponer que si los medios no fueran tan absolutamente partidistas, el PP no habría tenido esas mayorías absolutas en Murcia.
      Por eso los políticos se afanan en convertir a las televisiones públicas en indignos aparatos de propaganda.

      P. S. Se cita poco a Malraux.

      Twitter: @vota_y_calla

      Responder
      1. Y viceversa, Salva, y viceversa: si lo que publican los medios no fuera lo que las mayorías quieren oír, tendrían que afinar más. Hay sin duda una realimentación entre quienes no quieren pensar, y quienes no quieren que pensemos.

        NB: “…en cualquier otro blog de Internet”. Vale, que alguien llame a Freud que está a punto de explotar un Superego. Suerte tienes de que P.Baladring esté en England, England, ayudando a Theresa May a montar el paraíso fiscal, que te ibas a enterar.

        Responder
  3. Ni siquiera ‘LaSecta’, canal afín al PSOE susanista, ha informado como es debido. Cuando saltó la noticia solo dijeron que la chica perteneció a la extrema derecha en el pasado, pero más allá de eso no dijeron nada más. El NO-DO ni siquiera comentó el detalle de que la agredida pertenecía a la extrema derecha, aunque esto último no me sorprende.

    Por cierto, desconocía la verdadera razón por la que asesinaron a ‘Jimmy’. Reconozco que, por mi desinterés con todo lo que tiene que ver con el fútbol, di por buena la versión de los medios: “hinchas del fútbol descerebrados de uno y otro bando que habían quedado para pegarse”. Ya es la segunda vez que me pasa.

    Responder
    1. A cuenta de lo que dices, y siguiendo con el papel de las televisiones públicas que comentaba con Vicente, me gustaría destacar el tratamiento que le dieron a la noticia en 7 TV, la televisión autonómica murciana.

      Como tantas otras, esta televisión está al servicio de su amo. ¿Los que la pagamos? No, hombre, que esto es España: el PP.

      El jueves 26, en Código 112, cuando ya se conocía que lo de la pulsera era una patraña, siguieron insistiendo en el tema. Fue un programa tendencioso, en el que hicieron un lavado de la imagen de la víctima, término en el que insistían constantemente («no debemos olvidar que la víctima es ella»). Recalcaron que cualquier mala acción que pudiera haber cometido Lucía forma parte de su pasado. Como si tuviera 50 años y habláramos de pecadillos de juventud. Tiene 19 años, y sigue llevando estética neonazi.

      En el programa, además del presentador, sólo estuvo presente el abogado de Lucía García. Muy objetivo, como os imaginaréis.
      Este hombre alabó la carta de arrepentimiento que ha enviado su defendida, imagino que dictada por él.

      Insistieron en que no se puede juzgar a Lucía por su pasado ni su vida privada, que no se debe hablar de eso. Como si, aunque fuera pasado, que no lo parece, no se tratara de una parte esencial para contextualizar la noticia. Mucho más que lo de la pulserita. Es como si en el caso del asesinato de Jimmy hubieran dicho: «no hablemos de su relación con el fútbol, no tiene nada que ver».

      Entrevistaron a un «amigo» de la agredida, que en realidad es un miembro de Lo Nuestro, asociación citada en este artículo. Insistió en la mentira de la pulsera de España.

      Lo peor fue cuando hablaron de los «radicales» que la atacaron. Dieron sus nombres y apellidos, aunque no ha habido juicio todavía y por lo tanto son todos presuntos. Es más, mostraron fotografías y aportaron datos personales de varios. Con el que más se ensañaron fue con Alejandro, que sigue detenido. Incluyeron fotografías y vídeos de su vida privada, en los que se veía a otras personas, como los miembros de su grupo de música, Sistema Kadáver. A ninguno de estos les pixelaron la cara.

      Encima, tras este alarde de periodismo tendencioso, el presentador se permitió el lujo de decir: «saquen ustedes sus conclusiones, que nosotros sólo somos los mensajeros».

      Otra comparación reveladora: qué distinta la forma de dar la noticia de los presuntos policías corruptos y torturadores de Cartagena. También le dedicaron un programa en Código 112, pero no hubo fotografías ni datos personales.

      Al menos (imagino que ya les daba vergüenza tanto descaro), incluyeron las breves declaraciones de una víctima de las palizas que los neonazis dieron en el Bando de la Huerta, que ha reconocido a Lucía como una de sus agresoras, como os decía en la entrada.

      Twitter: @vota_y_calla

      Responder
  4. “Sin interés por mostrar jamás un mínimo atisbo de algo que pudiera parecerse remotamente a la objetividad, esos medios como OKdiario o Periodista Digital” o como Mediterráneo Digital. Una pregunta que lanzo: ¿Cómo veríais ilegalizar o multar económicamente a un medio por contar mentiras?
    Por cierto, en el caso de Jimmy, los medios se dedicaron a echar mierda sobre él. Que no os de pena, era un mal hombre. Y lo más triste es que ese mensaje cala en la gente… Asco de medios

    Twitter: @MigueIjr

    Responder
    1. Lo veo complicado de aplicar. Una buena idea sería quita (o reducir todo lo posible) las subvenciones estatales. Panfletos como La Razón sólo sobreviven gracias a nuestros impuestos.

      Lo que sí está en nuestra mano es dejar de comprar El País o escuchar la SER, por mucha tradición de izquierdas que tengan, y emplear ese dinero (el del periódico) en apoyar a los medios independientes.
      Y si se da el caso, leerlos y escucharlos con las orejas de punta, desconfiando, como ciervos bebiendo en una charca rodeada de leonas.

      Es urgente que se limpien y transformen las televisiones públicas, algo como lo que consiguió el PSOE de Zapatero con RTVE, pero blindándolo de alguna forma, de manera que no pueda llegar el PP detrás y destrozar en un año lo que tanto costó construir.
       
      Por si alguien no sabe a qué se refiere Miguel, habla de unas «noticias» aparecidas en un medio que pretende conseguir seguidores gracias a titulares como estos:

      «¿Por qué las feministas son más feas que las mujeres normales?» (sí, que las mujeres «normales», es literal; me gustaría ver el careto del que ha escrito esto, seguro que es un cañón de tío).

      «Los progres no la saben meter».

      Esto viene a ser lo que hace Salvador Sostres, pienso para borregos fanáticos. Les encanta, claro.

      ¿Imagináis que una web de izquierdas titulara cosas como «¿Por qué los curas se excitan en las guarderías?» o «Las pijas con perlas no la saben chupar»?

      Twitter: @vota_y_calla

      Responder
    1. -Hola Lucia, ¿Qué tal? Mira, que somos la policía. Te han identificado en un vídeo dándole una paliza a una familia, que seguro que algo harían como mirarte mal o votar a Podemos, pero tenemos que detenerte. Será una cosa rápida, en 2 días estás en la calle. ¿Te acercas un segundo?

      -Buff, me viene mal. Es que estoy en Madrid buscando maricones que apalear. Cuando vuelva por Murcia, a ver si encuentro un hueco en mi apretada agenda y me acerco.

      -Ok, tranquila, sin prisa, que esto pronto lo olvidan. Intenta taparte la próxima vez, anda, que pareces nueva.

      Twitter: @MigueIjr

      Responder
      1. Nos lo tenemos que tomar con humor, porque la realidad es así de surrealista:

        “La policía mantenía con Lucía (…) un simple contacto telefónico, ya que en ningún momento llegaron a tratar con ella cara a cara. Al parecer, ‘La Intocable’ se negaba a ir a la comisaria y poco tiempo después decidió no volver a contestar las llamadas que la policía hacía a unos de sus móviles.

        La intención de los agentes era que la joven acudiera de motu propio para comunicarle su detención, precisamente cuando ya —tras analizar los vídeos de seguridad de dos establecimientos vecinos al lugar la agresión— tenían la certeza de la implicación de Lucía y otros denunciados en la agresión gracias a las grabaciones.”
         
        Igual, exactamente igual que con Topi, el chaval antifascista que le pegó a ella, que se ha comido casi dos meses en la cárcel, al que ahora el juez ha dejado en libertad provisional con orden de alejamiento y teniendo que ir a firmar al juzgado cada 15 días.

        Twitter: @vota_y_calla

        Responder

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