El «cambio» que queremos

Hoy se quita la mordaza con nosotros El Loco Laertes. Desde dentro de Podemos, escribe a su manera (el apodo le vendrá por algo) sobre eso de la nueva política y el tan traído y llevado «cambio».

 
 

«No me explico cómo ha podido volver a salir mal… Si he hecho exactamente lo mismo que la última vez. Ya es mala suerte.»

La Izquierda.

 
 

Algunos pensaron que tras el 15M y la irrupción de Podemos, Ciudadanos y demás, el mensaje había quedado claro: Todos estábamos de acuerdo en la necesidad de «cambio».

Ilusos.

Algunos recién llegados al mundo del cambio en España, se vinieron arriba proclamándose paladines defensores de nuestro deseo.

Pero su efímero éxito fue producto de una confusión. No conocían el verdadero significado del «cambio» que la sociedad reclama.

Por eso no nos hacen caso. Pobres. No es porque no quieran o no puedan… No. Si están muy preparados algunos y se les ve buenos chicos. El problema es que no han entendido, o no hemos explicado bien, el «cambio» que queremos.

Pues nada. No preocuparse. (Sé que está mal dicho, pero en mi barrio siempre hemos hablado así y no va a venir ahora un intelectual listillo a decirme cómo debo escribir, ¿estamos? Pues eso. No te jode. Faltaría más.)

Disculpad, pero es que me revientan los ‘enteraos’… ¿Por dónde iba?

¡Ah sí! Hablaba de cambiar. ¿Por qué no se comprenden y satisfacen nuestras reiteradas reivindicaciones a favor de un «cambio»? ¿No entienden qué tipo de «cambio» estamos pidiendo?

¡Joder! Pues ¿qué «cambio» va a ser? El de siempre. El de toda la vida: lo que queremos es que todo cambie para que todo pueda seguir igual y así no tener que cambiar nosotros.

O sea, que cambien los demás, que para eso son los que no tienen ni puta idea.

Es sencillo, ¿no? Pues nada, oigan, parece que a algunos les cuesta entenderlo.

Por suerte, yo, que soy un gran experto en el tema, estoy aquí para aclararlo y conseguir que las fuerzas vivas de la sociedad capten el mensaje y, de una puta vez, nos hagan caso.

Atentos, que os explico:

 

  • Queremos un cambio para que haya más zonas peatonales y menos atascos, pero sin renunciar a nuestro coche y sin tener que aparcarlo a tomar por culo ni pagar por un parking, que te meten unos clavos que flipas.
  • Queremos un cambio para erradicar el racismo y poder enriquecer nuestro entorno con la integración de diferentes culturas y tradiciones, pero sin que se nos cuelen en el barrio moros, rumanos, sudacas, negros ni extranjeros de ésos que sólo vienen a robar y a quitarnos el trabajo.
  • Queremos un cambio para apoyar los derechos de colectivos LGTB y conseguir una sociedad igualitaria y respetuosa con todas las sensibilidades, pero sin tener que ver a las mariconas dándose besitos en los morros, con el asco que nos da eso a las personas normales.
  • Queremos un cambio que garantice plenamente la libertad de expresión, pero sin tener que soportar las intolerables ofensas de tuiteros chistosos, fachas, raperos, reaggetoneros… en definitiva y por resumir, etarras y/o nazis todos ellos, que lo único que quieren es provocar, humillar y extender el odio. ¡Ésos al talego! ¡Y calladitos!
  • Queremos un cambio que permita a la ciudadanía el libre ejercicio de sus derechos democráticos, pero sin tener que estar yendo a las urnas cada dos por tres porque, al fin y al cabo, la gente es gilipollas y la mayoría de las veces no sabe ni a quién debe votar. Y vota mal. Y así pasa lo que pasa. Que no se enteran de nada porque las cadenas están vendidas y manipulan a la gente que es gilipollas y se lo cree todo. Yo lo sé porque lo vi en un video de YouTube que encontré en Twitter. Que cuando ellos van, yo vuelvo ¿sabes cómo te digo?
  • Queremos un «cambio» en la televisión que, con tanto cotilleo y tele-basura nos está atrofiando el cerebro y volviéndonos más gilipollas todavía. Y que pongan más fútbol gratis, ¡coño! Que se nos va una pasta en el bar o con el puto «Pack Champions», que luego ni siquiera incluye la Copa del Rey. ¡Vergüenza!
  • Queremos un cambio para que cese, de una vez por todas y para siempre, la violencia machista (#NosQueremosVivas) y se empiece a respetar, de verdad, a las mujeres. Pero a mí que no venga ninguna feminazi amargada (y además, fea) a acusarme de maltrato sólo por ser tío. Porque yo a mi mujer nunca le he puesto la mano encima, y eso que muchas veces se lo hubiera merecido por salir a zorrear con su amiga ‘la Vane’, que está muy buena (¡yo me la follaba!), pero es más puta que las gallinas y luego pasa lo que pasa. Y, claro, si encima se me pone chula cuando se lo digo… pues tampoco se lo voy a permitir. Pero que no me jodan con que por eso soy igual que los maridos cabrones que matan a sus mujeres o las pegan sin motivo o porque están borrachos. No es lo mismo. Yo no soy machista. ¡Que no hubiera salido a zorrear con ‘la Vane’! (¡Que joder como está ‘la Vane’! ¿Os he dicho que yo me la follaba? A ver si la me la encuentro un día y hay suerte). ¡Menuda zorra está hecha! Esto… bueno sigo, que me pierdo.
  • Queremos un cambio que mejore nuestras condiciones de trabajo y garantice un salario justo y el cumplimiento de los derechos laborales. Y que dejen ya de jodernos con sus huelgas de mierda los maestros, los del metro, los funcionarios, los barrenderos y toda esa panda de vagos que viven de puta madre y encima se quejan. ¿A ésos? A ésos los ponía yo a pan y agua, fijaos lo que os digo.
  • Queremos un cambio en nuestros políticos, porque los viejos dirigentes ya no nos representan. Queremos ver en el Congreso a gente normal, como nosotros, que conozca nuestra realidad del día a día. Pero, ¡por el amor de dios! Que se vistan como dios manda y que aprendan a comportarse en público sin desentonar con el resto y sin montar circos ni cosas raras para llamar la atención. Queremos que entre gente nueva, limpia y dispuesta a renovar las Instituciones en nombre del “cambio”, pero que sea gente con experiencia en política, buena comunicación y que no venga de IU. Ni del PSOE, claro. Ni mucho menos de asociaciones comunistas ni antisistema. Que no tengan antecedentes penales ni hayan hecho nunca trampas al mus. Y que tengan un currículum impresionante, pero que no sean unas putas niñas pijas, ni empollones que ni se les entiende cuando hablan. Y honrados. Pero que no sean unos pardillos que se las coman dobladas.
  • Queremos un cambio para tener un partido político al servicio de la gente. Porque estamos hartos de los partidos tradicionales que sirven a sus propios intereses y sólo se preocupan por las estimaciones de intención de voto. Nosotros queremos que nuestro partido sea capaz de escuchar e integrar en su proyecto al mayor número posible de agrupaciones y colectivos sociales afines. Pero que cierren filas disciplinadamente respecto a las decisiones del líder y sepan mantener la boca cerrada renunciando, si es preciso a sus objetivos iniciales como activistas, por el bien del partido. Que hay muchos que sólo van a lo suyo y no entienden cómo funciona esto de la política y van por ahí protestando y diciendo lo que piensan sin importarles los votos que pueden costar al Partido. ¡Egoístas! ¡Traidores! ¡Gentuza!

 

¿Se entiende ahora el «cambio» que queremos?

Cuando una gran parte de la sociedad se unió para exigir un cambio, todas nuestras corrientes políticas, incluso aquellas frontalmente opuestas, lo entendieron igual.

El momento del «cambio», pensaron, consiste en que, por fin, toda esta panda de gilipollas se ha dado cuenta de que nosotros llevábamos razón desde el principio y ahora van a «cambiar» y empezarán a hacer lo que les digamos.

Y ahora están furiosos y sorprendidos porque nada cambia, porque resulta que la panda de gilipollas no sólo no ha entrado en razón, sino que se ha vuelto más gilipollas todavía y, ebrios de éxito, albergan la absurda y osada pretensión de que cambiemos nosotros y les hagamos caso a ellos. Lo que confirma nuestra teoría de que son unos traidores que sólo quieren impedir la ansiada llegada del «cambio».

A mí me la van a colar. Treinta y tantos años llevo yo pidiendo «cambio».

Desde que me dejé el pelo largo como forma de protesta, y la gente me miraba mal por mi aspecto. ¡Los muy gilipollas! Y eso que yo no me vestía de payaso ni iba haciendo el ridículo como los chavales de ahora… Yo era heavy. Y lo soy. Y lo seguiré siendo por siempre jamás.

Lo cuento para que veáis que yo siempre he estado a favor del «cambio». Mi grupo favorito son los AC/DC. Bueno… lo eran hasta que pusieron a cantar a Axl Rose. ¡Vamos no me jodas! ¿Qué clase de mierda es ésa? Pero… ¡En fin! Los que llevamos tantos años luchando por el «cambio» ya tenemos los cojones curtidos por el humo de mil batallas y sabemos que las élites reaccionarias siempre intentan detener o prostituir nuestros avances progresistas.

Pero «no pasarán». Nunca podrán con nosotros. Porque nosotros, los firmes defensores del «cambio», nos mantendremos firmes e inamovibles en nuestra posición.

Y que se jodan los que quieren que cambiemos para intentar detener el inevitable triunfo del «cambio». Los que tienen que cambiar son ellos. No te jode.

¿Ha quedado claro ya? Pues ale… a cambiar España. Pero sin odiarla, ni romperla, ni silbar el himno ni nada de eso que tanto os gusta a catalufos y borrokas… ¿eh? Que nos conocemos.

Ahora sí. Todos juntos, repetid conmigo: ¡Unidos por el cambio! ¡Sí se puede!

 

El Loco Laertes

Imagen El Loco Laertes, La huella del Loco

Desde mi blog, La huella del Loco, intento gritarle al mundo que los locos son ellos mientras en mi cabeza dos voces discuten acaloradamente. Una de ellas me dice que no hay nada que hacer, que no vale la pena el esfuerzo y me aconseja volver a mi guitarra y a mis fiestas. La otra me recuerda que mi propia imagen, reflejada en cada espejo, me preguntará durante el resto de mi vida por qué no hice nada.

Twitter: @LocoLaertes

Facebook: ElLocoLaertes

 
 

Imagen de cabecera: César Casona

 

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10 sin mordaza

  1. A. Manchegando 22/02/2017 a las 14:23

    Loco, dice. Dos voces, dice. Ahí me gustaría ver al gañán ese con cuatro voces y toas idas del bolo. Eso no es ná, ni pá empezar.

    A más, ¿qué pasa con los que no queremos cambiar ná? Si a mí, con ir de casa al campo, y del campo a casa (pasando por el puticlú de la Remi) montaíco en mi tractor azul, ya me va bien.

    Me gusta el Marianico ese, que dice las tontás muy a gusto del pueblo, dice que va a cambiar cosas pero no cambia ná, cómo tié que ser.

    Que lo sepáis, que pá cambiar algo tenéis que contar conmigo y con la panda, que nos gusta que no nos molesten, que no nos pagan pá arreglar ná de ná. Con eso no te digo ná, y te lo digo tó.

    ¡Hala pal pijo!

    Responder
    1. Pues aunque el gerundio manchego este lo diga en broma, hay mucha gente que piensa como él, virgencica que me quede como estoy.

      Hace un tiempo compartí por aquí una intuición personal que me dice que la mayoría de mis compatriotas son de izquierdas, y me preguntaba por qué gobierna el PP, siendo esto así. Venía a concluir que la culpa estaba en la abstención. Aquí está el artículo, que forma parte de una serie de cinco:
      http://www.votaycalla.com/por-que-gobierna-pp/
       
      España hecha CISco

      ¿Por qué gobierna el PP si España es de izquierdas?

      España prefiere la izquierda

      El PP te agradece que no votes

      Voto obligatorio, ¿por qué no?
       
      Ahora, sin retractarme completamente de lo que escribí entonces, confieso que tengo más dudas. Hay días que pienso que una minoría es progresista; otra minoría, reaccionaria, y la chicha del sándwich es conservadora, más vale malo conocido.

      Twitter: @vota_y_calla

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      1. A los güenos días. Que dice el Ambrosio que de broma ná, pero que como no le llega la güifi al emparrao, que sus aclare yo las ideas.

        A ver si nos vamos dando cuenta de las cosas, que ya semos mayorcicos. Vosotros los podemistas sois mú licinciaos. Como no sus gusta el mundo pues queréis cambiarlo pá que sus guste, y a los demás que nos den refocile por la rabadilla. Pál Ambrosio que lo que pasa es que sus habéis creído los deslenguaos de los revolucionarios de casino: que si el gobierno hace mal esto, y lo otro, y que hay que hacer la revolución, pero lo mío es mío, y lo ajeno si te descuidas también. Pero no, que semos muchos los que no decimos ná, pero pensamos que por ahí, que ya está tó bien y que no hay que tocar ná. Si acaso, lo justico pá dejarlo como estaba cuando los padres eran mocicos.

        Por eso nos gustan Don Mariano y su cuñao, el rubiete ese que es catalán pero ni se le nota. Porque dicen que sí, que cambian, pero es pá teneros contentos, que luego no tocan ná que ya está tó fino. Así que les votamos, igualico que los señoritos rojeras del casino que hablan mucho, pero luego se lo piensan antes de meter el papelico en la cajica.

        Así que dejaos de tontás, que como siempre hay cuatro licinciaos raricos que dan por saco porque quieren que tó sea de su gusto, unos cuantos que hablan pero no hacen (esos que dice el señor majara que ha escrito esto), y muchos que no decimos ná pero que hacemos lo de siempre: votar a gente de bien como nosotros, que a esos los conocemos, ya sabemos de qué pie cojean, y que en el fondo, ya nos gustaría ser ellos.

        Ea, ¡a pasar un buen día!

        Twitter: @AlPijoTos

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  2. Muy buena entrada Salva:

    Estos del cambio están idos de la olla.
    Que cambio ni que niños muertos. Si había democracia ¡o no!. Pues eso ¡que mas queremos!

    Currárnoslo para que estos mangantes dejen de trincar, ¡no hombre no!

    Ahora, llegan estos con las rastas, y dicen que hay que cambiar la sociedad. Vaya usté a saber si nos van a pegar los piojos, a nosotros los fisnos, los que llevamos toa la vida aquí, representando la soberanía popular…..y los consejos de administración, -bueno eso lo pienso yo-

    Lo dicho el mejor cambio es el que permite que todo siga igual.

    Salud y…bandera tricolor

    Twitter: @flixiflin

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  3. Jajaja muy bueno y loco el artículo. Solo te faltó añadir “Queremos un cambio para apoyar los derechos de colectivos LGTB” normalizar la situación, pero que no nos salga un “hijo maricón” por Dios; y un “todos los políticos son iguales, pero no pienso votar a otro no vaya ser que cambien las cosas”.

    Twitter: @MigueIjr

    Responder
  4. Esto me ha recordado una conversación que escuché hace un tiempo en una jornada electoral. Un ciudadano entre los veintimuchos y los treintaipocos, bien vestido y bien hablado, con pinta de tener estudios, y voceando por el móvil “¡Que no! ¡Que no me vengas con la tontería esa de la participación! ¡Hasta que las listas no sean abiertas no pienso votar!”.
    A ver quién le explica a ese energúmeno que hasta que no votemos unos pocos millones la ley electoral no va a cambiar, y que no votando garantiza que nada cambiará.
    Supongo que a eso se refiere Laertes (aquí estoy con mi paisano: con sólo dos voces no puede llamarse loco).

    Respecto a lo que decía Salva de si España es diestra o zurda, permitidme tomar una idea (por llamarla de algún modo) de P.Baladring: lo que hay es mucho idiota (http://wp.me/p7FRT7-Cg), y quitando alguna que otra minoría, el resto es miedo al cambio.

    Saludos.

    Twitter: @JuanDeLaEspada

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  5. Pero para eso que pides hay que cambiar el sistema a algo así como en Francia o Reino Unido. Yo prefiero como en Francia, esto es, una República (adiós parásitos), división de poderes real (lo de aquí es uno solo, el ejecutivo haciendo lo que le da la gana en leyes y justicia) y un sistema electoral de distritos (con variantes puede ser), donde el partido no pueda tocar, presionar, dimitir, echar etc al candidato elegido en ese distrito… No lo veremos porque todos los partidos que salen en los mediso están a favor de este sistema. Además el pueblo español tendría que dotarse de una auténtica constitución. Lo de ahora es un estatuto otorgado por su graciosa majestad borbona…

    Por otro lado, sería bueno terminar con el pensamiento único socialdemócrtata y de los colectivos minoritarios que SE IMPONEN a los mayoritarios gracias a los partidos. Por lo demás, nadie te obliga a ver la tele esta (yo no veo telediarios ni asesinatos, ni robos de las estúpidas series americanas, ni la telebasura de las teles hispanas, ni “fungol”, solo ocasionalmente programas no ideológicos o de contenido religioso, por lo del relajo… ), así que apágala y te harás un favor.

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